Entre los 10 centros de producción a nivel global, AEB Group eligió Mendoza hace más de 30 años. La planta, inaugurada en 1995 y ampliada en 2017, tiene una superficie de 7.500 m2 con zonas de oficinas, instalaciones productivas, depósitos, cámara refrigerada y laboratorio. Dirigida por Germán Carrasco, AEB Argentina funciona como soporte técnico para bodegas, cervecerías y empresas de alimentos, donde 75 personas trabajan según las normas internacionales de inocuidad alimentaria.
Fundado en 1963 en Brescia, Italia, por Pietro Giacomini bajo el nombre de Agencia Enológica Bresciana (AEB), el grupo nació como un laboratorio especializado en biotecnología aplicada al vino. Con el tiempo, evolucionó hasta convertirse en una multinacional de referencia en soluciones para las industrias de bebidas y alimentos.
En la actualidad su portfolio incluye 900 productos y soluciones que cubren todas las etapas del proceso productivo: desde herramientas biotecnológicas — levaduras, nutrientes, enzimas, bacterias, antioxidantes y estabilizantes— hasta sistemas de filtración, coadyuvantes, productos de higiene industrial, derivados de madera para el afinado y maquinaria especializada.
Su enfoque, basado en el conocimiento técnico, la innovación y la cercanía con el cliente, posiciona al grupo como un socio estratégico para productores de todo el mundo. Su propuesta combina insumos, tecnología, asesoramiento especializado y servicios de análisis, con el objetivo de optimizar procesos productivos y mejorar la calidad final.

El desarrollo de AEB se apoya en una sólida red de investigación, vínculos activos con más de 20 universidades e institutos internacionales y sus propios laboratorios de I+D, donde desarrollan nuevas soluciones y se controlan materias primas y productos terminados, un gran sostén para la división AEB Engineering dedicada al diseño y fabricación de equipos e instalaciones.
En paralelo, a través de su programa AEB Academy, la empresa impulsa capacitación técnica en áreas como fermentación, levaduras, filtración e higiene industrial, con un enfoque creciente en la sustentabilidad.
En Mendoza (Argentina), esa lógica se traduce en una planta que no solo produce insumos, sino que también funciona como soporte técnico para bodegas, cervecerías y empresas de alimentos.
Para conocerla mejor, Punto Vid recorrió sus instalaciones en plena vendimia, el momento de mayor movimiento. De la mano del gerente general de AEB Argentina, Germán Carrasco y, la responsable de marketing, Erica Miano, durante la visita conocimos cada etapa del proceso, desde los laboratorios hasta las áreas productivas y logísticas.
Calidad, seguridad y compromiso ambiental
El recorrido comienza en el área de calidad, uno de los puntos neurálgicos de la operación. Allí Germán Carrasco explica el funcionamiento de los laboratorios físico-químicos y microbiológicos, donde se controla tanto la calidad de los insumos como la del producto terminado.
En este mismo espacio, la empresa también presta servicios a terceros.“Trabajamos con bodegas que nos envían muestras para detectar defectos o problemas en sus vinos, y también realizamos pruebas con nuestros productos sobre vinos de clientes”, detalla Carrasco. Si bien cualquier bodega puede contratar estos análisis, en la práctica la mayoría son clientes habituales de la compañía.

Desde esta área también se gestiona el cumplimiento de normas internacionales. AEB cuenta con certificación FSSC 22000, un estándar exigente en materia de inocuidad alimentaria que regula procesos, controles y procedimientos. La certificación se renueva anualmente y cada cinco años se realiza una auditoría sorpresa. “Este año nos toca esa instancia”, comenta Carrasco.
«Para nosotros, la calidad no es un objetivo alcanzado, sino un compromiso permanente con la industria alimentaria y de bebidas, basado en la mejora continua y la excelencia operativa.»
A nivel mundial la empresa AEB cuenta con un sistema de gestión certificado bajo normas internacionales que garantizan calidad, seguridad alimentaria, cuidado ambiental y responsabilidad social. Entre ellas se destacan: ISO 9001 (gestión de calidad), ISO 14001 (gestión ambiental), ISO 22000 (seguridad alimentaria), ISO 45001 (seguridad y salud laboral), SA8000 (responsabilidad social), FSSC 22000 (inocuidad alimentaria). Recientemente, la compañía superó con éxito auditorías de recertificación, reafirmando su compromiso con la mejora continua, la seguridad y la confiabilidad de sus procesos.
El stock para la enología, un pilar para Mendoza
AEB trabaja para las industrias vitivinícola, cervecera y de alimentos y bebidas en general. Sin embargo, la vitivinicultura sigue siendo el corazón del negocio, con cerca del 70% de participación.“La industria del vino tiene una estacionalidad muy marcada, con consumos muy altos en períodos muy cortos. Eso nos obliga a tener una gran capacidad de stockeo”, explica el gerente durante el recorrido, que continúa hacia las zonas de depósitos y producción.
De todos modos, la empresa apuesta a la diversificación, «es un año muy particular para la vitivinicultura, así que estamos apuntando a desarrollar el resto de los negocios, particularmente lo que es alimentos, que es un mercado muy grande»
Por esa razón, la planta cuenta con tres depósitos y áreas específicas de producción. Parte de los insumos provienen del exterior, principalmente de Italia y Francia, como es el caso de las levaduras.


«A nivel global, el grupo tiene 10 centros de producción y 19 filiales comerciales. Entre las plantas productivas está la de Francia, Italia, Brasil y Argentina. También integra empresas asociadas, como Danmil (Dinamarca), especializada en sistemas de filtración, y Experti, enfocada en el desarrollo de equipos para procesos como oxigenación o manejo de gases en el vino», agregó Carrasco.
El corazón productivo: procesos y especialización
La recorrida continúa en la zona productiva, organizada en distintos “boxes” según el tipo de elaboración. Uno de ellos está destinado a productos de limpieza de base ácida, mientras que otros se enfocan en mezclas para productos sólidos como carbones, bentonitas y materiales de filtración. También hay tanques de disolución para distintas formulaciones.
En otro sector está la producción de goma arábiga «un exudado natural de distintas especies de Acacia del Sahel africano». Allí, Carrasco describe el proceso completo: desde la materia prima —la llamada “piedra Senegal”, importada de Sudán— hasta su transformación en goma líquida mediante molienda, disolución, filtración y estabilización.
Dado que se trata de un insumo de origen vegetal, la carga microbiológica es elevada. Para resolverlo, la planta cuenta con un sistema de tratamiento por radiación UV que permite reducirla de manera eficiente. “Podríamos comprar la materia prima pretratada, pero los costos se disparan. Por eso hacemos todo el proceso acá”, explica.
Seguridad, protocolos y control ambiental
Una de las áreas clave es la de elaboración de detergentes y productos de limpieza, con formulaciones a base de ácido sulfúrico, soda cáustica, ácido nítrico y otros compuestos. «Estos productos tienen fórmulas propias de AEB, con una eficiencia muy alta y no solo para limpieza edilicia, son también para los sistemas de cañerías, máquinas, etc, de las fábricas de alimentos y bebidas», detalla Carrasco.


Se trata de un proceso complejo y altamente controlado. Por ejemplo, la dilución del ácido sulfúrico se realiza mediante goteo sobre agua, debido a la reacción exotérmica que genera altas temperaturas. Esto implica estrictos protocolos de seguridad, incluyendo el uso de trajes especiales y sistemas de contención. La planta cuenta con piletas de derrame diseñadas para contener y neutralizar cualquier fuga antes de su liberación, en línea con los estándares ambientales y de seguridad.
«Trabajamos con productos que pueden ser contaminantes, por lo que el respeto por el medio ambiente es central. Todo está controlado: lo que entra, lo que producimos y lo que sale”, señala el ejecutivo, «Además, AEB dispone de su propia planta de ósmosis inversa, lo que garantiza la calidad del agua utilizada en los procesos productivos».
Logística, frío y almacenamiento
El recorrido sigue hacia los depósitos, donde se observa la organización logística de la operación. En la zona de picking se gestiona el flujo diario de productos, su selección y preparación según la demanda de los clientes.


Uno de los puntos destacados es la cámara refrigerada, destinada a insumos sensibles como levaduras, enzimas, nutrientes y sulfitos. La instalación incluye un sector de muy baja temperatura, alrededor de 6°C, para asegurar la conservación adecuada. Otro depósito está dedicado a productos alternativos, especialmente derivados de la madera, como chips, rizos y granos de arroz, utilizados para aportar distintos perfiles al vino.
Allí además hay un stock de máquinas para acidificar, para dar concentración tánica a través de los alternativos de madera, dosificadoras, equipos de filtración, los filtros, son equipos que se alquilan o venden.
Tecnología, servicio y perfil técnico del equipo
La última nave incorporada a la planta es el taller de maquinaria, donde se realiza el mantenimiento y servicio técnico de los equipos que AEB comercializa. La empresa no solo vende maquinaria —como sistemas de filtración, dosificadoras o equipos de tratamiento— sino que también brinda soporte técnico especializado. “Ese es uno de nuestros diferenciales”, destaca Carrasco.


En este sentido, el ejecutivo indica que «una particularidad que tiene AEB es el nivel de desarrollo innvovador a nivel biotecnología y técnico, por eso nuestra gente tiene un alto nivel de capacitación» . El perfil del equipo comercial también refleja ese enfoque: no se trata de vendedores tradicionales, sino de enólogos y técnicos en alimentos. “Son profesionales que elaboran sus propios vinos y trabajan codo a codo con los enólogos de las bodegas, aportando soluciones concretas”, explica.
Tendencias: menor graduación alcohólica
Durante la charla, surge uno de los temas clave de la industria actual: la reducción del alcohol en los vinos, una tendencia que responde tanto a cambios en el consumo como a factores regulatorios. En mercados como Estados Unidos o el Reino Unido, las presiones sociales e impositivas impulsan la demanda de vinos con menor graduación.
«Por ahora la tendencia en vinos va más por bajar la graduación alcohólica y no tanto por la desalcoholización completa. Distinto es en la industria cervecera que está bien posicionada en el sector cero alcohol, o en los ready to drink», opinó Carrasco.
En este sentido AEB ofrece soluciones biotecnológicas a través de levaduras específicas que transforman el azúcar en compuestos distintos al alcohol, permitiendo reducir el grado alcohólico sin eliminarlo por completo. “En regiones como Mendoza, y sobre todo el Valle de Uco, donde naturalmente los vinos superan los 14 grados, estas herramientas son fundamentales”, agregó .
Diversificación de mercados y productos, una red global integrada
Si bien la vitivinicultura sigue siendo central, la empresa avanza en la diversificación hacia otros segmentos, especialmente alimentos y aceite de oliva. “Alimentos es un campo enorme y todavía tenemos mucho por desarrollar”, señala el gerente. «En el caso del aceite de oliva, el uso de enzimas específicas está generando una demanda creciente«, agregó.
La lógica de funcionamiento del grupo es global y complementaria. Cada planta tiene su especialización: Brasil se destaca en cerveza y alimentos, Francia en levaduras, e Italia en biotecnología y desarrollo tecnológico. Esto permite optimizar costos y abastecimiento.


Por ejemplo, algunos productos pueden producirse en Brasil y enviarse a Argentina, o viceversa, según la conveniencia económica y logística. Además, existe una dinámica constante de colaboración entre filiales: si una planta queda sin stock, otra puede cubrir esa demanda rápidamente.
«Este sistema es fundamental en una empresa global que además tiene alta diversificación de productos y mercados, vendemos insumos y soluciones para la industria enológica, cervecera, alimentos y bebidas en general. Dentro de cada una de ellas damos respuestas en todo el proceso de elaboración. Tenemos un abanico muy grande.»
Cultura, personas y responsabilidad
Actualmente, la planta de Mendoza emplea a unas 60 personas, más un equipo comercial de aproximadamente 15, que se amplía durante la vendimia con personal temporario.
La cultura organizacional está atravesada por protocolos de seguridad, capacitación técnica y una fuerte orientación a la responsabilidad, tanto en el trabajo como en el impacto ambiental.
Como resume Carrasco al final del recorrido, “no se trata solo de producir, sino de hacerlo bien, con control en cada etapa y con conciencia del entorno”.









