Alejandro Vigil: «Nadie deja de respetar un gran Malbec porque otro lo tome con gaseosa un domingo al mediodía»

Alejandro Vigil, el prestigioso enólogo conocido como “el Messi del vino”, aprovechó sus más de 400.000 seguidores en Instagram para dar su opinión sobre el debate que surgió a partir de una entrevista a Lionel Messi, en la que el futbolista confesó que le gusta tomar vino con Sprite, una declaración que el empresario celebró. La foto principal es un dibujo que el propio Vigil también publicó en sus redes sociales, agradeciendo a su autor y amigo, Wesley Miranda Alve, quien aprovechó esta “revolución” para plasmarla en papel.

Luego de la viralización de Lionel Messi diciendo que le gusta el vino, Alejandro Vigil, gran referente de la industria vitivinícola, salió a bancar y agradecer al «10» en distintos medios y en sus redes sociales. Entre sus posteos, rescatamos dos.

En el primero sube un dibujo -diría que emocionante y el que aprovechamos como foto principal de esta nota- que se lo hizo un amigo. En el texto de la publicación, Alejandro dice con humildad: «Un amigo me manda este dibujo y me dio hasta pudor. Porque hay gestos que te dejan sin palabras y dibujos que dicen más que mil discursos. Gracias @wesleymir. No se me ocurre otra forma de agradecerte que hacerlo acá, compartiéndolo. Y gracias también a @leomessi, que en dos segundos dijo lo que muchos intentamos explicar durante años: que el vino no es exceso, es encuentro. No es ruido, es pausa. No es protagonista, acompaña. Nuestro verdadero traductor de la simpleza. Aparte, nunca el mejor momento !!!!!»

El otro posteo abre el debate de porqué a los argentinos nos gusta tanto discutir todo, en referencia a los dichos de Messi y las diferentes opiniones. A eso refiere el enólogo con el siguiente texto:

¿Porque discutimos todo?, por Alejandro Vigil

El vino no es solo un producto: es una categoría que vive de los momentos de consumo. Y cuando una categoría empieza a perder ocasiones, especialmente entre los más jóvenes, el problema no es cómo se toma, sino cuántos la eligen. En ese contexto, que una figura como Lionel Messi aparezca asociada a Sprite( gaseosa ) y al consumo cotidiano no degrada al vino: lo vuelve accesible.

Desde el negocio, esto es bastante lineal. El ingreso a la categoría casi nunca ocurre por los vinos más complejos ni por los rituales más estrictos. Ocurre por la simpleza, por el disfrute sin presión, por algo que se puede compartir sin explicación previa. Históricamente, muchísimos consumidores llegaron al vino mezclándolo. Después vino el aprendizaje, la curiosidad y, en muchos casos, el salto a otros estilos.

El error del vino fue creerse solo aspiracional. Las categorías que crecen son las que aceptan usos diversos sin perder identidad. Nadie deja de respetar un gran Malbec porque otro lo tome con gaseosa un domingo al mediodía. Al contrario: ese consumo sostiene volumen, renueva públicos y mantiene viva la categoría.

En términos de marketing, además, hay un punto clave: legitimación cultural. Cuando alguien como Messi se muestra natural, sin solemnidad, el mensaje no es “esto es cualquier cosa”, sino “esto es parte de la vida”. Y eso vale más que mil campañas explicando cómo debería tomarse una copa.

En síntesis, mezclar vino con gaseosa no es un problema económico ni de marca. El verdadero riesgo es cerrarle la puerta al consumidor. Porque en el vino, como en cualquier negocio que quiere perdurar, primero hay que lograr que la gente entre. Después, el camino se va dando solo.