En el marco de Sitevinitech 2026, Punto Vid entrevistó a Andrés Belinsky, quien acaba de asumir como director global de ventas y marketing de Vinventions tras una destacada trayectoria dentro de la compañía. Luego de su paso por Estados Unidos, el ejecutivo enfrenta ahora el desafío de acompañar una reorganización orientada a ganar agilidad y foco en los procesos. En esta entrevista, repasa su experiencia internacional, analiza los cambios en el consumo a nivel mundial y destaca la importancia de la diversificación en la industria, donde soluciones como la tapa a rosca y los cierres para espumantes —como el reciente lanzamiento de «Pops»— cobran un rol cada vez más relevante.
Por Lorena Mellone, fundadora Punto Vid
Andrés Belinsky es ingeniero industrial con título otorgado por la Universidad Nacional de Cuyo, tiene un posgrado en «Business Management» en IAE Business School y realizó un programa ejecutivo de liderazgo en Stanford University Graduate School of Business.
Su trayectoria en la industria vitivinícola comenzó como gerente de negocios internacionales de Moët Hennessy Argentina durante una década, sumando experiencia luego en otras bodegas, hasta asumir en 2016 como CEO para Sudamérica, África y Asia de Vinventions. Luego de 10 años en la compañía, habiendo pasado por experiencias internacionales, Belinsky asume un nuevo desafío como director global de ventas y marketing.
Durante la feria de insumos y equipos para la vitivinicultura y el agro –Sitevinitech– realizada en Mendoza del 12 al 14 de mayo, el ejecutivo recibió a Punto Vid para dialogar sobre la industria, los proyectos, la importancia de la innovación y algunos de los productos que presentaron durante la exposición.

Desafíos, gestión y trayectoria
–¿Cómo fue tu experiencia profesional en Estados Unidos?
-Para mí fue un desafío profesional muy importante. El hecho de ir a otro país y tener que liderar un equipo con otra cultura e idiosincrasia implica un gran aprendizaje, donde es fundamental adaptarse a sus formas de trabajo.
–¿Qué diferencias observaste en el mercado estadounidense?
-Son muy pragmáticos: una vez que toman una decisión, avanzan sin rodeos. El desafío está en ingresar, en el proceso de prospección, en entender sus necesidades y detectar dónde se puede agregar valor, lo cual requiere mucho profesionalismo.
Pero una vez que comienzan a utilizar el producto y a confiar, la relación se vuelve muy clara: no hay ambigüedades ni revisiones constantes de lo acordado, las condiciones son firmes.
A nivel macroeconómico, la dinámica es distinta. Comparado con Argentina, hay respaldo financiero y acceso al crédito. Sin embargo, también se observa un proceso de fusiones y cierta atomización de empresas. En ese contexto, quienes cuentan con músculo comercial tienen la posibilidad de integrarse y capitalizar esas fusiones.
–¿Cuál fue tu rol durante esa etapa?
-Fundamentalmente, posicionar la tapa a rosca de Vinventions en el mercado norteamericano. El plan comenzó con el traslado de la planta de Carolina del Norte (EE.UU.) al norte de México.
Sin embargo, el nivel de competencia en ese segmento era muy alto y, como sucede a nivel global, el mercado se estaba contrayendo. Allí surgió la decisión más difícil: evaluar si dábamos continuidad a esa operación. Finalmente, se decidió no avanzar y concentrar la producción de tapa a rosca en Italia. El cierre de las operaciones fue un proceso complejo, en el que tuvimos que priorizar la salud de la compañía.
A pesar de haber alcanzado estándares de calidad adecuados, generar ventas y posicionarnos entre clientes relevantes, el siguiente paso implicaba una inversión muy significativa en capital de trabajo durante un período prolongado, sin garantía de rentabilidad. Por eso, la compañía optó por enfocar sus inversiones en otras regiones. A veces no es posible ganar todas las batallas ni competir en todos los mercados simultáneamente.

–¿Qué desafíos asumís en esta nueva etapa?
La compañía venía planificando una reorganización para volverse más ágil y enfocada en los distintos procesos. En ese contexto, el CEO de Vinventions, Axel Vuylsteke, me propuso acompañarlo en la dirección global de ventas y marketing.
Este rol implica una fuerte presencia en Europa, ya que el 70% de las ventas proviene de ese mercado, especialmente de Italia, Francia y España. Actualmente, estoy en una dinámica híbrida, viajando de manera constante.
A nivel profesional, es un paso muy importante. Participar en la definición de la estrategia global y, al mismo tiempo, dar soporte a los gerentes regionales representa un gran desafío, ya que se trata de equipos con amplia experiencia y realidades muy distintas según cada región.
–¿Cómo se estructura la operación comercial a nivel regional?
-En Europa, los equipos están divididos en cuatro regiones: Europa del Este; Francia y países aledaños; Italia, que además gestiona otros mercados cercanos; y España, desde donde también se atiende Portugal.
Por otro lado, contamos con especialistas enfocados en el mercado de tapa a rosca para espirituosas y aceite de oliva, un canal muy relevante, especialmente en España. Es un segmento en crecimiento, con grandes oportunidades en Reino Unido y Alemania. Trabajamos con grupos internacionales como Campari, Diageo y Pernod Ricard.
La diversificación como oportunidad en los mercados globales
-¿Cómo analizás la evolución del mercado del vino en relación con la tapa a rosca?
-Es fundamental observar al consumidor. Hay cambios en los hábitos de consumo y una necesidad de rejuvenecer el envase.
En Italia, por ejemplo, hay una gran agilidad en este sentido: la tapa a rosca está a la vanguardia. No hay temor a romper con tradiciones; se modernizan, comunican en nuevos códigos y desarrollan productos como vinos blancos, rosados, frisantes o saborizados.
Argentina tiene muchas oportunidades en este contexto, por su diversidad de climas, regiones y varietales. Puede elaborar una amplia gama de vinos y debería capitalizar mejor esas características para diversificarse y adaptarse a estas tendencias.
Tal vez no debería concentrarse tanto en los vinos tintos. A nivel global, se reconoce cada vez más la calidad de los vinos blancos argentinos, aunque hoy esto se da principalmente en segmentos premium. Es entendible, porque las bodegas necesitan rentabilidad, y no siempre se logra la competitividad necesaria para productos de mayor volumen.

–¿Cómo se puede avanzar en esa diversificación?
-A través de los canales adecuados. Es clave generar alianzas con retailers y cadenas, que son los que movilizan volumen.
Existen oportunidades en productos más jóvenes, de menor graduación alcohólica, frisantes o pensados para nuevas ocasiones de consumo, en competencia con los Ready to Drink, los cócteles o la cerveza.
Además, hay un cambio en el comportamiento del consumidor: dentro de un grupo, no todos eligen la misma bebida. Si de diez personas, dos o tres consumen productos a base de vino, ya representa una oportunidad.
–¿Qué características técnicas diferencian sus soluciones?
-Se trata de desarrollos basados en tecnología que minimizan riesgos de calidad, problemas sensoriales o fallas de performance mecánica. Aquellos que logran identificar estas ventajas y superar una mirada más tradicional son quienes acceden a mayores oportunidades competitivas.
«Pops»: Innovación en cierres para espumantes
–¿Qué innovaciones están presentando en esta edición de Sitevinitech?
-Uno de los principales lanzamientos es “Pops”, una tecnología de cierre para vinos espumantes orientada a mejorar la conservación, la consistencia del producto y el control del oxígeno.
Este desarrollo responde a una demanda recurrente de los elaboradores, ya que los sistemas de cierre para espumantes son especialmente sensibles.
En la feria estamos realizando degustaciones de espumantes italianos cerrados con Pops, donde se puede comprobar su neutralidad sensorial, evitando riesgos como la contaminación por TCA.
El sistema permite controlar con precisión el ingreso de oxígeno mediante una tecnología patentada de coextrusión, asegurando uniformidad entre botellas. Además, está diseñado para mantener propiedades mecánicas constantes, protegiendo la presión del CO₂ a lo largo del tiempo.
Como todos los productos de Vinventions, es una solución sustentable, con huella de carbono neta neutra. También presenta un diseño estético muy logrado, con buena aceptación en el mercado. Actualmente se fabrica en Bélgica, aunque a futuro podría producirse en Argentina.

–¿En qué consiste la tecnología de coextrusión?
-El proceso comienza con la mezcla, fusión y extrusión de materias primas para generar un cilindro de espuma que constituye el núcleo del tapón.
Luego, mediante un segundo proceso de extrusión, se aplica una capa externa flexible, térmicamente unida al núcleo interno. La forma se estabiliza mediante enfriamiento con agua antes del corte final.
Se trata de un proceso continuo que garantiza homogeneidad y eficiencia en cada unidad. El núcleo interno permite tasas de ingreso de oxígeno predecibles y controladas, mientras que la capa externa asegura facilidad de extracción y reinserción, además de un desempeño óptimo en las líneas de embotellado.
El resultado es un cierre completamente inerte, que asegura que el vino se mantenga tal como fue concebido por el enólogo. Actualmente, esta tecnología abre múltiples oportunidades en distintos segmentos de producto.
Desafíos para la industria del vino
–En este contexto de transformación del consumo y evolución tecnológica, ¿cuál considerás que será el principal desafío para la industria del vino en los próximos años?
-La capacidad de adaptación tecnológica y la diversificación de propuestas se posicionan como variables clave para sostener la competitividad en un mercado cada vez más dinámico.
En ese contexto, la tecnología aplicada al cierre deja de ser un detalle para convertirse en una herramienta central en la construcción de valor del vino. Porque en la nueva dinámica, la diferenciación ya no depende solo del contenido: también se define en cómo se preserva y se presenta el vino.









