Comprueban las ventajas del uso de lana de oveja como cobertura natural y sostenible en viñedos

Las propiedades físico químicas de la lana ovina -alta capacidad de retención hídrica, aporte de nitrógeno y biodegradabilidad- la convierten en un material potencialmente apto para su uso como cubiertas agrícolas en cultivos leñosos. Con la finalidad de revalorizar este subproducto de la ganadería, investigadores de España realizaron ensayos durante 3 años en diferentes tipos de cultivos. Entre ellos el de vid, a través de una prueba piloto durante 10 meses en 2025 que obtuvo resultados positivos.

Autor del ensayo: Raoul Ferrer i Fernández, ingeniero técnico agrícola, máster en Agricultura Ecológica, asesor técnico especializado en Manejo Holístico y Agricultura Regenerativa; en el uso de la lana y en el uso de las tecnologías en agricultura.


A partir del proyecto LLARETSS, en las islas Baleares (España), se han realizado ensayos para valorizar la lana de oveja de baja calidad -considerada residuo- transformándola en abono orgánico o compost y cubiertas agrícolas (mulching). Los resultados evidenciaron mejoras en la eficiencia del uso del agua en condiciones de sequía, combatiendo la desertificación y reduciendo la contaminación.

La capacidad de la lana para retener humedad en el suelo, evitar la evaporación y ahorrar en el uso de agua, así como mejorar su estructura, han sido probadas en diferentes cultivos. En el caso de la vid, estos beneficios adquieren especial relevancia debido a la estrecha relación entre disponibilidad hídrica, desarrollo vegetativo y calidad de la uva. Su implementación se alinea con estrategias de manejo sostenible y agricultura regenerativa.

Para demostrarlo, el ingeniero agrícola Raoul Ferrer i Fernández realizó una prueba piloto durante 2025 de acolchado con lana en cultivo de vid. Para ello, se ha contado con la colaboración de la Finca Binitord y la investigación ha tenido una duración de 10 meses, abarcando todo el ciclo del cultivo, comenzando en el mes de enero.

Los datos estudiados han sido la estabilidad del rango de temperatura en el suelo (a través de sensores colocados en el suelo), la retención de la humedad en el suelo (mediante sensores colocados en el suelo), la prospección de la aparición de malas hierbas (análisis visual), la situación de la estructura del suelo (análisis visual y táctil) y las características del suelo (a través de análisis de laboratorio y cromatografías).

Introducción

En el contexto actual de emergencia climática, marcado por el aumento de la frecuencia e intensidad de los episodios de sequía, la gestión eficiente de los recursos hídricos y la mejora de la salud del suelo se han convertido en retos clave para el sector agrario. Paralelamente, el sector ganadero, especialmente el ovino, afronta una problemática estructural relacionada con la gestión de la lana, un subproducto que, en muchos casos, ha perdido su valor comercial y se convierte en un residuo con dificultades de salida.

La lana ovina, tradicionalmente asociada al sector textil, presenta unas propiedades físicas y químicas que la hacen especialmente interesante para usos agrícolas, especialmente como material de acolchado (mulching). Entre estas propiedades destacan su elevada capacidad de absorción y retención de agua, su contenido en nutrientes, especialmente nitrógeno, y su naturaleza biodegradable, que permite una integración progresiva en el suelo sin generar residuos contaminantes.

En los últimos años, diversos estudios y ensayos de campo han puesto de manifiesto el potencial de la lana como herramienta para mejorar la eficiencia en el uso del agua, reducir la evaporación del suelo, regular la temperatura edáfica y favorecer la actividad biológica del suelo. Estos efectos son especialmente relevantes en cultivos leñosos como la vid, donde la disponibilidad hídrica condiciona de manera determinante el desarrollo vegetativo y productivo del cultivo.

Además, el uso de la lana como acolchado agrícola se enmarca plenamente dentro de los principios de la agricultura regenerativa y de la economía circular, ya que permite revalorizar un subproducto ganadero local, reducir la dependencia de materiales sintéticos como los plásticos agrícolas y contribuir a la mejora de la resiliencia de los sistemas agrarios frente al cambio climático.

Metodología

En primer lugar, se ha realizado un análisis de las características que presenta la lana de oveja. A partir de estas características y de la experimentación llevada a cabo por el ingeniero e investigador Raoul Ferrer, se presentan las diferentes situaciones que se quieren analizar durante todo el proceso de la prueba piloto.

Una vez determinadas las situaciones a analizar y los datos necesarios para demostrar que son verídicas, es necesario establecer el diseño del terreno (espacio y duración de las pruebas, tipo de cultivos, tipo de riego, repeticiones, tecnología para la toma de datos) para poder llevar a cabo la prueba piloto de investigación. A continuación, se ha preparado en el espacio de campo seleccionado todo el material necesario para poder dar inicio a este ensayo de investigación.

El análisis de la lana se convierte en un elemento clave para comprender los mecanismos mediante los cuales este material influye en la dinámica hídrica, térmica y biológica del suelo, así como en el desarrollo del cultivo. El estudio se centra especialmente en la lana de oveja de raza menorquina.

Propiedades de la lana

La lana es un material fibroso y biodegradable que no presenta ninguna partícula contaminante y, al descomponerse, puede aportar materia orgánica y nutrientes en los suelos agrícolas. Es una proteína que presenta dos componentes principales, que son la queratina y la lanolina, esta última una grasa interesante para el sector de la cosmética por su propiedad hidratante.

Por otro lado, la lana es resistente a hongos y bacterias, presenta una estructura esponjosa que le confiere la capacidad de absorber la humedad ambiental y de retener hasta un 30% de su peso en agua. Esta característica resulta especialmente relevante en sistemas agrícolas sometidos a estrés hídrico, ya que permite una mayor retención de humedad en el perfil superficial del suelo y una disponibilidad más estable de agua para el sistema radicular del cultivo.

A nivel estructural, la lana presenta una disposición fibrosa y porosa que facilita la formación de una capa protectora sobre el suelo. Esta capa actúa como barrera física frente a la evaporación directa, las oscilaciones extremas de temperatura y el impacto directo de la radiación solar, contribuyendo así a una mayor estabilidad edáfica y de los cultivos.

Características fisicoquímicas de la lana menorquina

A continuación, se presentan las características fisicoquímicas de la lana, en concreto de la lana de raza de oveja menorquina, realizadas por la Asociación Leader, que es el tipo de lana que se ha utilizado durante la prueba piloto.

Como se puede observar en el análisis, si nos centramos primero en la parte química, se puede determinar que la lana está compuesta principalmente por nitrógeno, dando lugar en este caso a una relación carbono/nitrógeno de 4, aunque también presenta una buena proporción de carbono. El nitrógeno del que está compuesta la lana es un nitrógeno en formato orgánico, tal como se puede observar en las figuras 1 y 2, siendo este no perjudicial para los suelos.

Figura 1: Características físico químicas de la lana menorquina

Si nos centramos en el resto de los elementos, la lana es un material orgánico y natural muy interesante desde el punto de vista agronómico, ya que presenta una gran diversidad de nutrientes (fósforo, potasio, calcio, magnesio, sodio, boro, hierro, manganeso, cobre, zinc y molibdeno), que además se encuentran en equilibrio. El potasio es el elemento con mayor presencia en la lana menorquina.

Figura 2: Características agronómicas de la lana menorquina.

Por otro lado, si nos fijamos en los datos más físicos y agronómicos de la lana (figura 2), se pueden destacar diferentes aspectos:

  • Humedad: la lana presenta un valor de humedad bajo, siendo este uno de los motivos por los cuales es un material de lenta descomposición. Esto significa que, para poder descomponerse, necesita humedad externa que acelere este proceso. Esta característica permite que el material mantenga su función como acolchado y sus beneficios como material natural durante un periodo prolongado. En el caso de la lana menorquina, al presentar cantidades elevadas de pelo (figura 3), es aún más drenante y presenta menor humedad, por lo que su descomposición será todavía más lenta.
  • Espacio poroso total: este valor -elevado y positivo- aporta información sobre la capacidad del material para permitir la circulación de raíces, nutrientes, agua y aire. Cuando la lana se descomponga y se incorpore al suelo, esta característica será beneficiosa para mejorar la estructura y la porosidad del suelo.
  • Capacidad de aireación: esta característica está directamente relacionada con el espacio poroso total, cuanto mejor sea la porosidad, mayor será la capacidad de aireación del material. Esta característica le confiere a la lana una gran capacidad de transpiración.
  • Esponjosidad: la lana tiene la capacidad de absorber hasta el 30% de su peso en agua, gracias a su esponjosidad. Esta propiedad permite absorba el agua de lluvia y la humedad ambiental, la regule y posteriormente la libere en el suelo.
Figura 3: Características de finura de la lana menorquina.

Todas estas propiedades y características de la lana, que pueden variar ligeramente en función de la raza de oveja (más concretamente en lo relativo a los nutrientes), son las que hacen que la lana sea un material natural y orgánico con un gran potencial para su uso en la agricultura, más concretamente como acolchado del suelo. Cuando la lana se descompone y se incorpora al suelo, todas estas características se transfieren al mismo, logrando así su mejora y regeneración, con todo lo que ello implica.

Prueba en viña

Para llevar a cabo la investigación, se han tenido en cuenta diversos aspectos clave: la selección de las parcelas más adecuadas dentro de la finca, el tipo de cultivo objeto de estudio, las variables agronómicas y edafológicas a monitorizar, así como la tecnología empleada para la toma y el registro de datos en tiempo real. Este enfoque integral permite establecer una base metodológica sólida para el análisis posterior de los resultados.

La finca seleccionada para la realización de la prueba piloto ha sido Binitord, situada en la isla de Menorca. Se trata de una finca familiar de aproximadamente 9 hectáreas, dedicada principalmente a la producción de vino natural, con una clara orientación hacia la mejora continua tanto de los procesos productivos como de la gestión y conservación del suelo agrícola.

Figura 4: Visión completa de la finca Binitord, separada por parcelas.

La prueba piloto se ha realizado en la parcela 7 (P7), tal como se muestra en la Figura 4, porque es una de las que presentan peores condiciones a nivel de suelo; sin embargo, la zona de cepas donde se ha llevado a cabo la prueba piloto no es totalmente representativa del conjunto de la parcela.

La prueba se inició el 22 de enero de 2025, momento en el que se procedió a la colocación de la lana y de los sensores de monitorización en las hileras de las cepas de viña, tal como se puede observar en la Figura 5. La colocación de la lana se realizó de forma manual y, previamente, se llevó a cabo una gestión del desherbado mediante el uso del intercepas, tanto en las líneas destinadas al acolchado con lana como en las líneas de control sin ningún tipo de cobertura.

La lana se ha dispuesto longitudinalmente a lo largo de las líneas de cultivo, cubriendo un total de seis hileras de viña, tal como se indica en la Figura 5. En cada hilera se han acolchado 15 metros lineales, teniendo en cuenta una separación entre cepas de 1,50 metros (Figura 6), lo que equivale a un total de 10 cepas por hilera.

Izquierda: Figura 5. Colocación de la lana – Derecha: Figura 6. Distancia entre cepas de vid (1,50 m)

La anchura del acolchado ha sido de 0,60 metros (Figura 7), lo que supone una superficie de 9 m² por hilera y un total de 54 m² acolchados. En cuanto al grosor de la capa de lana aplicada, este ha sido de 10 cm (Figura 8). Con esta configuración, se han utilizado aproximadamente 27 kg de lana por hilera, es decir, unos 3 kg/m². En conjunto, la prueba piloto ha requerido un total aproximado de 162 kg de lana de oveja. Esta cantidad se ha considerado adecuada para garantizar una cobertura suficiente del suelo y permitir la evaluación de sus efectos agronómicos a lo largo del tiempo.

Izquierda: Figura 7. Anchura del acolchado de lana colocado en la viña (0,60 m) – Derecha: Figura 8. Grosor de la lana colocada en la línea de viña (10 cm).

El sistema de riego existente en la finca es un riego por goteo. En las líneas acolchadas, las tuberías de goteo se encuentran situadas bajo la capa de lana, lo que permite una protección adicional de las mismas frente a la radiación solar directa. En cambio, en las líneas control sin cobertura, las tuberías permanecen expuestas al aire libre. Los goteros están separados cada 50 cm y trabajan con un caudal de 2,2 litros por hora por gotero.

Herramientas tecnológicas para la obtención de datos

Se han utilizado herramientas de monitorización en tiempo real que permiten medir la temperatura y la humedad del suelo. Los datos obtenidos se envían a la plataforma digital Globalsens, alojada en la nube, que permite el almacenamiento, la visualización y el análisis gráfico de la información registrada. Esta plataforma facilita el seguimiento de la evolución temporal de las variables y la posterior descarga de datos para su tratamiento analítico.

Los sensores registran los datos de temperatura y humedad del suelo cada 30 minutos, los cuales se van acumulando en el datalogger (Figura 9). Posteriormente, el datalogger envía todos estos datos cada hora a la plataforma en la nube Globalsens, donde pueden ser analizados por el usuario mediante gráficos. En la Figura 10 también se puede observar el caudalímetro, que registrará durante la prueba piloto la cantidad de agua utilizada.

Izquierda: Figura 9. Sensor BGT-SEC Soil Tem, Hum&EC instalado a 5 y 20 cm de profundidad – Derecha: Figura 10. Datalogger y caudalímetro.

Resultados

La parcela seleccionada para la realización de la prueba piloto corresponde a una viña con cierta edad, que ha sido sometida a diferentes condiciones y manejos a lo largo de su ciclo de vida. Cabe tener en cuenta que, en cultivos leñosos y perennes, las diferencias más evidentes en el aspecto y desarrollo del cultivo suelen manifestarse en estadios iniciales, especialmente durante el primer año de vida o en plantaciones recientes. En cultivos ya establecidos, las diferencias derivadas de nuevas prácticas de manejo tienden a evidenciarse a medio o largo plazo.

Aun así, durante el desarrollo de la prueba piloto se han podido observar diferencias relevantes en otros aspectos del sistema suelo–planta, que resultan especialmente significativas.

Retención de la humedad y estabilidad de la temperatura

En cuanto a la monitorización de la temperatura y la humedad del suelo, se dispone de datos registrados desde el 23 de enero de 2025, fecha de inicio de la prueba piloto, hasta el 10 de diciembre de 2025 (figuras 11 y 12). A partir de los datos recogidos se han podido detectar diferencias entre la zona del suelo cubierta con lana y la zona sin ningún tipo de cobertura.

Durante los 10 meses de duración de la prueba piloto, el riego se ha realizado un total de 20 veces, concentrándose principalmente durante los tres meses de verano. Por este motivo, no se puede establecer una comparación directa en términos de ahorro de agua de riego, pero sí se pueden analizar y comparar la evolución de la temperatura y la humedad del suelo en función de la presencia o ausencia del acolchado.

Figura 11: Datos de humedad de toda la campaña de las viñas a 5 y 20 cm.

Figura 12: Datos de temperatura de toda la campaña de las viñas a 5 y 20 cm.

Tal como se puede observar en las figuras 11 y 12, a lo largo de toda la campaña de monitorización se registran diferencias consistentes en la temperatura y la humedad del suelo entre las zonas con y sin lana. Estos resultados indican que el acolchado con lana contribuye a una mayor retención de humedad a lo largo del tiempo. Además, la lana actúa como barrera física frente a la incidencia directa de los rayos ultravioleta, lo que favorece la creación de un rango de temperatura (diferencia entre la noche y el mediodía) más estable en el suelo.

Esta estabilización térmica tiene un impacto positivo sobre el desarrollo del sistema radicular y contribuye a una mayor estabilidad del cultivo. En consecuencia, el sistema suelo–planta se vuelve más resiliente frente a situaciones de estrés hídrico, sequías prolongadas y episodios asociados al cambio climático.

Si se analiza de manera específica la evolución global de la humedad del suelo durante todo el período de investigación, las diferencias entre las zonas con y sin lana resultan aún más evidentes. Cabe tener en cuenta que los datos de humedad se han obtenido a dos profundidades diferentes, por lo que los resultados se analizan por separado para cada una de ellas.

A la hora de analizar los datos de humedad obtenidos mediante los sensores, tal como se muestra en las figuras 13 y 14, se pueden identificar tres bloques diferenciados en la evolución global de las gráficas, que se explican a continuación:

Figura 13: Evolución de la humedad en el suelo a 5 cm.
Figura 14: Evolución de la humedad en el suelo a 20 cm.

Evolución de las viñas de la prueba piloto

En cuanto a la producción, no se han podido identificar diferencias cuantitativas relevantes, ya que la producción de uva obtenida de las cepas seleccionadas para la prueba piloto ha sido equivalente tanto en las parcelas con lana como en aquellas sin cobertura. No obstante, sí se han observado diferencias visuales y cualitativas en los racimos de uva procedentes de las cepas con cobertura de lana (figura 15) en comparación con los racimos de las cepas sin ningún tipo de cobertura del suelo (figura 16).

Izquierda: Figura 15. Racimo de uva de una cepa con cobertura de lana Derecha: Figura 16. Racimo de uva de una cepa sin cobertura de lana.

Descomposición de la lana y mejora del suelo

Cuanto más constante es la presencia de humedad, mayor es la velocidad de descomposición de la lana. En el caso del uso de la lana como cobertura del suelo, la fracción que se encuentra en contacto directo con la superficie del suelo y con la humedad presenta una descomposición relativamente más rápida, lo que permite que la lana vaya aportando de manera progresiva a lo largo del tiempo sus propiedades y características al suelo.

Este proceso de descomposición se ve favorecido por la presencia de actinomicetos, bacterias que se encuentran principalmente en el suelo, cerca de las raíces de las plantas en la rizosfera. Se encargan de la descomposición de materia orgánica nitrogenada, tanto colonizando la lana como el suelo adyacente (figura 17). Posteriormente, la microbiología del suelo, que también aparece gracias al microclima y refugio que genera la lana (figuras 18, 19 y 20), se encarga de incorporar estos microorganismos a la cadena trófica edáfica, facilitando así que los nutrientes presentes en la composición de la lana se vuelvan disponibles para las plantas.

Figura 17: Presencia de actinomicetos en la lana y en la superficie del suelo.
Izq: Figura 18. Lombrices entre las fibras de la lana – Centro: Figura 19. Arañas (Erigone sp) – Derecha: Figura 20. Isópodos (Armadillo sp)

A medida que la lana se va descomponiendo e incorporando al suelo, transmite su esponjosidad a la tierra. Este hecho contribuye a la mejora de la estructura del suelo y de su porosidad. Esta mejora estructural se ha podido observar de manera continuada a lo largo de toda la investigación durante todo el seguimiento realizado (figura 21).

Figura 21: Suelo con cobertura de lana vs. suelo sin cobertura.

Otro aspecto destacable de la mejora del suelo asociada al uso de la lana como cobertura es la reducción de la compactación. Una forma sencilla de evaluar este efecto es mediante la técnica de la navaja, que consiste en clavar una navaja en el suelo y valorar la resistencia que ofrece el terreno a la penetración. Esta técnica permite observar de manera cualitativa las diferencias de compactación entre las zonas con y sin cobertura, tal como se muestra en la figura 22.

Figura 22: Comparativa de la compactación del suelo mediante la técnica de la navaja.

Conclusiones

A partir de los resultados obtenidos en el trabajo y de su valoración global, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • La cobertura de lana ha mejorado significativamente la retención y la infiltración de agua en el suelo, alcanzando incrementos de humedad de hasta el +15 % a 5 cm de profundidad después de lluvias o riegos, frente a incrementos inferiores al +9 % en el suelo sin cobertura, reduciendo al mismo tiempo la evaporación y la compactación en un suelo arenoso.
  • Actúa como un aislante térmico natural, reduciendo significativamente las oscilaciones de temperatura del suelo. En periodos críticos, como el mes de junio, el suelo sin cobertura presenta fluctuaciones día-noche de hasta +5,8 ºC, mientras que con lana estas se reducen a solo +1,7 ºC, aportando una mayor estabilidad térmica tanto en invierno como en verano y favoreciendo la resiliencia del suelo y del cultivo frente a episodios de temperaturas extremas.
  • Elevada eficacia en el control de las plantas adventicias, manteniendo la cobertura de hierbas por debajo del 10–15 % durante toda la campaña y por debajo del 5 % durante los primeros seis meses, frente a una cobertura prácticamente continua en las líneas sin protección.
  • A pesar de los resultados positivos obtenidos, se ha observado la aparición puntual de adventicias en determinados momentos de la campaña, lo que puede representar una limitación para la adopción generalizada de esta práctica si no se ajusta adecuadamente. Este comportamiento se explica por el conjunto de condiciones específicas del ensayo. La aplicación de un mayor grosor de acolchado (15–20 cm en lugar de los 10 cm utilizados) o el refuerzo progresivo de la capa de lana incrementaría aún más la eficacia del control.
  • No se han observado diferencias significativas ni en la evolución vegetativa ni en la producción de uva. No obstante, se han detectado diferencias cualitativas y visuales en los racimos procedentes de las cepas con lana, y se prevé que los efectos agronómicos sean más evidentes a medio y largo plazo, o bien en plantaciones jóvenes.
  • La lana, como material de descomposición lenta, inicia un proceso progresivo de integración en el suelo, especialmente en la fracción en contacto directo con la humedad, favorecido por la presencia de actinomicetos y una mayor actividad microbiológica.
  • El acolchado ha demostrado una mejora significativa de la fertilidad, la estructura y la disponibilidad de nutrientes del suelo en comparación con el suelo sin cobertura, evidenciando su alto potencial como herramienta de regeneración edáfica en viticultura.
  • Los análisis microbiológicos y de fitopatologías indican que el acolchado con lana no altera negativamente el equilibrio biológico del suelo, manteniendo tanto la microbiología beneficiosa como los niveles de fitopatógenos en valores similares a los iniciales.
  • La cromatografía del suelo confirma que la cobertura con lana contribuye a mejorar la estructura del suelo y a reducir los procesos de compactación, mientras que en el suelo sin cobertura se mantienen o se acentúan signos de degradación estructural asociados al trabajo mecánico.

Fuentes: Revista AE, Ibercaja Agroinforma, redr.es, Leader Menorca.