Con un escenario climático heterogéneo, Chile prevé una cosecha 16,5% mayor a la de 2025

La Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE) elabora en cada temporada de vendimia un documento para comprender el desarrollo de los viñedos durante la temporada y recopilar información sobre la producción estimada en los distintos valles vitivinícolas, basado en 2 encuestas anuales (noviembre y marzo). Los resultados para la temporada 2026 muestran un escenario climático heterogéneo, con registros de temperaturas superiores a lo normal y precipitaciones cuya distribución ha sido irregular. A pesar de ello, la mayoría de los encuestados señalan que la producción de uva podría superar en un 16,5% la de 2025.

Según el informe realizado por la Asociación de Ingenieros Agrónomos Enólogos de Chile (ANIAE), por encargo de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), para la vendimia 2026 se prevé una temporada con una producción relativamente estable, con aumentos moderados en algunos valles y variedades.

Las encuestas se realizaron en los meses de noviembre de 2025 (17 y 24 de noviembre de 2025) y a inicios de marzo de 2026 (del 2 al 6 de marzo) a productores de uva, viticultores y enólogos a lo largo de los principales valles vitivinícolas del país. La muestra recopiló datos de 67 unidades productivas durante el mes de noviembre de 2025, representando una superficie de 10.692 hectáreas, mientras que la de marzo contó con una muestra de 95 unidades productivas abarcando una superficie de 12.038 ha.

Debido a que Chile es un país en donde la zona vitivinícola abarca cerca de 3.000 km de longitud, con una distribución de variedades heterogénea, la fenología del cultivo presenta diferencias que responden a los factores del terroir. Sin embargo la información recopilada permitió observar que el envero, de las 24 variedades de vid analizadas, muestra una tendencia de orden de tres grupos.

Primer grupo: Variedades de envero temprano, durante el inicio del mes de diciembre, principalmente en viñedos ubicados en los valles del norte y centro norte como Aconcagua y sectores del valle del Maipo. Estas zonas presentan condiciones climáticas más cálidas y secas que favorecen una mayor acumulación térmica temprana y un desarrollo fenológico adelantado de las plantas.

Segundo grupo: Variedades con inicio de envero entre la segunda quincena de diciembre y mediados de enero, predominando en zonas vitivinícolas de la zona central como el valle de Cachapoal, Colchagua, Curicó y Maule. En estas áreas el clima templado mediterráneo genera un envero más gradual, con diferencias marcadas entre sectores de secano interior y valle regado.

Tercer grupo: Variedades de comportamiento más tardío, cuyo envero ocurre entre fines de enero y febrero, especialmente en valles costeros como Casablanca y en latitudes más australes como, Itata y Malleco. En dichas zonas, las temperaturas más moderadas y con mayor influencia marina retrasan la acumulación térmica necesaria para la maduración de las uvas.

Para el período entre la primavera de 2025 y el verano de 2026, el reporte indica un escenario climático caracterizado por temperaturas superiores a los promedios históricos, lo que ha contribuido al desarrollo vegetativo de las vides y reducido la incidencia de heladas tardías de primavera. Sin embargo, el patrón de precipitaciones fue contrastante, con déficit hídrico en las zonas norte y central y mayor presencia de sistemas frontales en la zona sur.

Producción prevista temporada 2026

De acuerdo con los resultados de las encuestas de previsión de vendimia de noviembre de 2025 y marzo del 2026, se estima que para la vendimia 2026 el rendimiento podría alcanzar un aumento del 16,5% respecto a la temporada 2025.

Cuadro 1. Estimación de la variación del rendimiento promedio estimado de uva en Chile para la vendimia 2026 a partir de las encuestas de previsión de vendimia realizadas en noviembre de 2025 y marzo 2026 comparado con las temporadas anteriores.

En el caso de las variedades blancas, aproximadamente un tercio de los encuestados prevé rendimientos similares a la temporada anterior, mientras que un 28% estima aumentos, y una proporción similar de los encuestados anticipa disminuciones en la producción. Para las variedades tintas, más de un 30% de los productores anticipa incrementos en el rendimiento, mientras que cerca de la mitad considera que la producción se mantendrá similar.

Condiciones climáticas: Primavera 2025

Para la primavera 2025, las condiciones climáticas estuvieron marcadas por temperaturas superiores al promedio histórico en gran parte del territorio y precipitaciones irregulares, con tendencia a déficit en la zona central y mayor actividad frontal en el sur del país.

Estas condiciones se desarrollaron en un contexto climático influenciado por una fase neutral del fenómeno ENSO (El Niño–Oscilación del Sur) durante gran parte de la estación, lo que generó un comportamiento atmosférico relativamente variable, sin señales claras de un evento dominante.

Figura 1. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño (INIA, 2025).

En relación con la temperatura, la estación presentó anomalías positivas en varias regiones, lo que significa que las temperaturas estuvieron sobre lo normal, especialmente entre las zonas norte y centro del país.

Las temperaturas máximas registraron episodios de calor superiores al promedio histórico, particularmente durante octubre y noviembre, meses en los que se observaron eventos cálidos que anticiparon condiciones más propias del verano.

Las temperaturas mínimas también tendieron a situarse por sobre los valores normales, lo que redujo la frecuencia de heladas tardías en varias zonas agrícolas. Esta situación fue particularmente relevante en áreas productivas del centro de Chile, donde la menor ocurrencia de heladas favoreció el desarrollo vegetativo de cultivos y frutales.

Figura 2. Temperatura media de septiembre de 2025. La información corresponde a valores registrados por 260 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas (DMC, 2025; INIA, 2025).
Figura 3. Temperatura máxima de septiembre de 2025. La información corresponde a valores registrados por 260 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas (DMC, 2025; INIA, 2025).
Figura 4 Temperatura mínima de septiembre de 2025. La información corresponde a valores registrados por 260 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas (DMC, 2025; INIA, 2025).

Respecto a las precipitaciones, la primavera presentó un comportamiento heterogéneo a lo largo del país.

En la zona norte, desde Arica y Parinacota hasta Atacama, las precipitaciones se mantuvieron dentro de rangos típicos del clima desértico, con escasos eventos de lluvia y condiciones mayormente secas.

En la zona centro, que abarca desde la región de Coquimbo hasta el Maule, se observó un déficit de precipitaciones durante la estación, con un número reducido de sistemas frontales que alcanzaron estas latitudes. Esto contribuyó a mantener condiciones relativamente secas en la zona central, prolongando la tendencia de escasez hídrica observada en los últimos años.

Por otro lado, en la zona sur, entre las regiones de Ñuble y Los Lagos, la primavera registró una mayor presencia de sistemas frontales durante septiembre y parte de octubre, lo que permitió acumular montos de precipitación superiores a los registrados durante la misma estación del año anterior en algunos sectores. Sin embargo, estos valores no necesariamente alcanzaron los promedios históricos en todas las localidades.

En la zona austral, particularmente en Aysén y Magallanes, se mantuvieron las condiciones típicas de su clima oceánico frío, con precipitaciones frecuentes, temperaturas bajas y episodios de viento.

Figura 5. Precipitación acumulada mensual de septiembre de 2025. La información corresponde a valores registrados por 96 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas (DMC, 2025; INIA, 2025).

Desde el punto de vista agroclimático, las condiciones de la primavera de 2025 tuvieron efectos relevantes en el desarrollo de las vides. Las temperaturas más altas favorecieron un adelanto en algunos procesos fenológicos, como la brotación y el crecimiento vegetativo en viñedos. Sin embargo, la menor disponibilidad de precipitaciones en la zona central implicó una mayor demanda hídrica para riego, lo que reforzó la dependencia de los sistemas de almacenamiento y manejo del agua.

De la misma manera, a finales de la estación, la combinación de temperaturas elevadas, baja humedad y vegetación seca incrementó el riesgo de incendios forestales, particularmente en regiones del centro-sur del País. Este escenario es consistente con la tendencia observada en las últimas décadas, donde las primaveras en Chile han mostrado un incremento gradual de las temperaturas y una mayor variabilidad en las precipitaciones.

En síntesis, la primavera de 2025 estuvo marcada por condiciones más cálidas de lo normal y precipitaciones desiguales, con déficit en la zona central y mayor actividad frontal en el sur. Estas características reflejan la creciente variabilidad climática del país y su impacto en sectores sensibles como la agricultura y la gestión de recursos hídricos.

Período estival 2026

Para el primer trimestre 2026 (período estival del 2026) se registraron condiciones climáticas marcadas por anomalías térmicas y pluviométricas que afectaron de manera heterogénea las distintas zonas del país, es decir, se observó un régimen más cálido respecto a los datos históricos de referencia.

Figura 6. Evolución de Modelos de predicción del comportamiento del fenómeno ENSO representando la probabilidad de ocurrencia de La Niña en la mitad inferior del gráfico, y la de El Niño en la mitad superior del gráfico. Los registros en el rango entre -0.5 y +0.5 representan un pronóstico de condiciones neutras, y los registros sobre 0.5 indican el probable desarrollo del fenómeno del Niño. Fuente: INIA, 2026.

Las temperaturas máximas y temperaturas medias fueron mayores que el promedio histórico (series de tiempo de 30 años de datos), presentando anomalías positivas las cuales son más intensas en la zona centro-norte (Regiones de Coquimbo a O’Higgins) y en sectores de la Región Metropolitana cercanas a los centros urbanos. Bajo estas condiciones el escenario fue propicio para la ocurrencia de olas de calor de corta a media duración, caracterizadas por temperaturas sobre los 35 a 40°C en valles interiores y de 30 a 33°C en zonas costeras.

Figura 7. Temperatura media de enero de 2026. La información corresponde a valores registrados por la red de 247 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas. Fuente: DMC, 2026; INIA, 2026.
Figura 8. Temperatura máxima de enero de 2026. La información corresponde a valores registrados por 247 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas. Fuente: DMC, 2026; INIA, 2025.
Figura 9. Temperatura mínima de enero de 2026. La información corresponde a valores registrados por la red de 247 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas. Fuente: DMC, 2026; INIA, 2026.

En relación con la pluviometría (lluvias de verano) estas presentaron una tendencia clara, hubo un déficit generalizado en la zona central y hacia la zona centro sur, y por consecuencia predominó la condición de un verano más seco de lo normal.

Tanto en la Región de Valparaíso y la Región Metropolitana las precipitaciones de verano fueron inferiores al percentil 25 respecto al histórico, en tanto que en algunos sectores de la macrozona sur hubo variaciones localizadas con lluvias convectivas, es decir, lluvia intensa en un breve período de tiempo, fenómenos que fueron puntuales en algunas zonas de dichas regiones.

Este déficit de precipitaciones estivales contribuyó a una aceleración del estrés hídrico y a una reducción de humedad de suelo, lo cual, además de generar un impacto en la condición hídrica de los cultivos y en este caso, de las vides, contribuye a la situación de vulnerabilidad de las zonas rurales y periurbanas ante la amenaza de los incendios forestales.

Figura 10. Precipitación acumulada mensual de enero de 2026.La información corresponde a valores registrados por 237 estaciones meteorológicas y agrometeorológicas (DMC, 2026, INIA, 2026).

En relación con las principales fuentes de agua, es posible mencionar que los caudales de los principales ríos del país experimentaron bajas importantes respecto a la situación de la temporada anterior en la zona central y centro-norte del País. El río Maipo y el río Aconcagua mostraron caudales por debajo del promedio, lo que sin duda genera un impacto en la disponibilidad de agua para riego y disponibilidad de agua para consumo humano.

Por el contrario, en el extremo sur del País se mantuvieron caudales cercanos a la normalidad debido a eventos climáticos relacionados con entrega de caudal (volumen de agua que pasa en un punto de monitoreo en un período de tiempo determinado) que ocurrieron de manera tardía en invierno, y también a la ocurrencia de precipitaciones en zonas específicas y cercanas a la zona de abastecimiento de los ríos.

Las diferencias en la disponibilidad de agua en ríos dan cuenta que a nivel nacional el escenario es heterogéneo, por tanto, es necesario establecer estrategias diferenciadas para cada zona, relacionando los caudales con la demanda en el período estival.

Figura 11. Volúmenes almacenados en mill m3 de embalses a nivel nacional al día 5 de enero de 2026. Fuente:DGA, 2026.

La situación de los embalses también ha sido poco optimista. En la zona central iniciaron el verano con niveles de agua moderados a bajos y terminaron con una reducción notable del almacenamiento útil, situándose en algunos casos por debajo del percentil 20 histórico.

Figura 12. Volúmenes almacenados en mill m3 de los embalses, clasificados por tipo a nivel nacional al día 31 de enero de 2026. Fuente: DGA, 2026.

Lo anterior, ocasiona un aumento de restricciones en riego y generación hidroeléctrica en meses al final del verano e inicio de otoño, siendo relevante establecer estrategias de gestión y ahorro de agua, como son el uso de turnos y el mejoramiento en el control de recurso por parte de organizaciones de canalistas y juntas de vigilancia. La combinación de calor, sequedad y reducción de caudales influye en el abastecimiento de agua, sobre todo en localidades que dependen de riego superficial.

Figura 13. Mapa de variación de caudales en enero de 2026 con respecto al promedio histórico del mismo mes en el período 1991-2020. Fuente: DGA, 2026.
Figura 14. Persistencia de sequía a lo largo de Chile entre 1 y 48 meses. Fuente: DMC, 2026.
Figura 15. Valores máximos de Índice Ultravioleta registrados durante el mes de enero para las principales ciudades de Chile (DMC, 2026).

Incidencia de plagas y enfermedades: Entre las plagas de insectos y ácaros, la falsa arañita roja de la vid (Brevipalpus chilensis) aparece con una incidencia baja. La polilla del racimo (Lobesia botrana) tiene una presencia moderada, con cerca del 50% de los encuestados indicando su aparición en los viñedos, mientras que solo el 10% de los encuestados considera que tiene una incidencia del 100% en el cultivo.

En cuanto a enfermedades fúngicas, el oídio (Uncinula necator) y la botritis o moho gris (Botrytis cinerea) muestran una incidencia variable, con el oídio afectando a un rango significativo de viñedos, con hasta un 20% de los encuestados reportados. El mildiú (Plasmopara viticola), en cambio, tiene una presencia casi nula, reportada por menos del 5% de los encuestados.El complejo de hongos de la madera de la vid (HMV), es un problema que toma una relevancia mayor que el resto de las enfermedades ya que los reportes de la presente encuesta muestran que alcanza hasta el 50% de los problemas sanitarios del viñedo.

Entre los depredadores y fauna silvestre, las avispas (Vespa velutina), presentan niveles de incidencia moderados a altos. Por su parte los conejos (Oryctolagus cuniculus) y las aves silvestres muestran, con más del 30% de los encuestados, lo que sugiere un impacto considerable en el desarrollo, producción, especialmente en la maduración y cosecha de la uva.

En términos generales, los resultados sugieren que los hongos de la madera representan el problema más severo en los viñedos, seguidos por la polilla del racimo y las aves silvestres.

Figura 16. Porcentaje de respuesta en relación con la incidencia de distintas plagas y enfermedades en el viñedo según los encuestados.

Estimación global de producción

La estimación de rendimiento realizado en noviembre de 2025 para la vendimia 2026 se concentra en un escenario positivo: el 55,23% de los productores proyecta aumentos entre un 10 y 20% comparado a la temporada anterior (figura 17). Los incrementos mayores (30 a +100%) representan un 19,40%, indicando que un subconjunto de productores anticipa condiciones excepcionalmente favorables de rendimiento. En contraste, las proyecciones de disminución son acotadas (12,45% en total), concentrándose principalmente en caídas moderadas. Solo el 7,46% no espera variaciones (figura 17).

Figura 17. Porcentaje de estimación del rendimiento (%) respecto a la temporada 2024-2025, por número de respuestas. Los porcentajes de disminución en el rendimiento se destacan en distintos colores: -40% (rosado claro), -20% (rojo), -10% (gris), -5% (celeste verdoso), 0% (naranjo), +5% (azul), +10% (rojo ocre), +20% (verde), +30% (morado), +40% (celeste), +60% (gris acero) y +100% (celeste claro).

Se muestra una clara tendencia al alza en las expectativas de rendimiento para la vendimia 2026: cerca del 80% de los productores anticipa aumentos, mientras que sólo alrededor de 13% proyecta disminuciones y un 7% estima mantener los niveles del año anterior. En conjunto, los datos reflejan un escenario mayoritariamente optimista (figura 18).

Figura 18. Porcentaje de estimación del rendimiento 2026 (%) respecto a la temporada 2025, por número de respuestas. Los porcentajes de disminución en el rendimiento se destacan en distintos colores. Color naranjo corresponde a 0%. La flecha roja señala disminución y la flecha azul aumento de la producción estimada

La figura 19 muestra la estimación global realizada en noviembre de 2025 para la vendimia 2026. Mientras que la figura 4 indica la estimación realizada en marzo de 2026. Al comparar ambas es posible evidenciar un escenario optimista en noviembre de 2025 y un escenario más conservador el 2026, puesto que se espera un 32% de aumento de la producción, pese a que en noviembre se esperaba un 79,11%.

Figura 19. Resultado encuesta noviembre de 2025: Porcentaje de aumento, mantención y disminución de la producción para la vendimia 2026 con respecto a la vendimia 2025. Los porcentajes de disminución en el rendimiento se destacan en rojo, los aumentos se representan en azul, y la mantención de la productividad se ilustra en verde.

Al analizar las respuestas referidas a un aumento o disminución de la producción las respuestas señalan una distribución normal, exceptuando que cerca de un 25% de las unidades que respondieron la encuesta señalan que tendrán una producción de 20% más.Podemos inferir que existe variabilidad respecto a la situación de aumento o disminución de la producción estimada respecto a la temporada anterior (2025) lo cual podría explicarse por la amplia distribución de los viñedos a lo largo del País, así como la ocurrencia de diferentes eventos climáticos y disponibilidad de agua en las diferentes zonas (figura 20).

Figura 20. Porcentaje de respuestas referidas a aumento o disminución de producción estimada (porcentual) 2026, respecto a la temporada 2025.

En síntesis, para la vendimia 2026 se prevé una temporada con una producción relativamente estable, con aumentos moderados en algunos valles y variedades, sin embargo, y dado que la vendimia está en curso y se extenderá hasta mayo, el resultado final dependerá del comportamiento de las condiciones climáticas y de la situación de déficit hídrico.

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