Con un presidente viticultor, Suiza propone limitar las importaciones de vino

Suiza propone restringir las importaciones de vino en el marco de un plan impulsado por su presidente Guy Parmelin, un enólogo de formación con un viñedo familiar cerca del lago Lemán y miembro de la Unión Democrática de Centro. Hasta ahora el país permite la entrada de un volumen fijo de vino con aranceles bajos, a partir de la nueva medida se reservaría ese cupo a las empresas que compren o procesen uvas suizas.

El presidente de Suiza, Guy Parmelin, es miembro de la Unión Democrática de Centro y empresario viticultor. Dirigió una bodega familiar antes de ingresar al gobierno en 2016, negocio que aún produce vinos en la región de Vaud, donde los viñedos de uva blanca Chasselas se extienden a lo largo de las orillas del lago Lemán.

El cambio es impulsado principalmente por viticultores y organizaciones del vino en el cantón de Vaud, así como en los cantones de Ginebra y Valais. La propuesta -que se encuentra en fase de consulta hasta el mes de junio- requiere la aprobación del Ejecutivo completo, compuesto por siete miembros y conocido como el Consejo Federal.

De prosperar, podría implementarse a partir de 2027 mediante una ordenanza federal —una forma de regulación ejecutiva— sin necesidad de votación parlamentaria. Es importante destacar que el presidente cuenta con el respaldo de agricultores, un sector que constituye una parte importante de su base política.

Hasta el momento, Suiza limita las importaciones de vino mediante un contingente arancelario —que permite la entrada de un volumen fijo con aranceles bajos—, pero el nuevo plan reservaría el acceso a ese cupo a empresas que compren o procesen uvas suizas limitando la compra de vino extranjero por parte de los comerciantes. Según sus críticos, esta medida profundizaría el proteccionismo en un sector históricamente resguardado de la competencia.

Suiza importó alrededor de 161 millones de litros de vino en 2024, principalmente desde Italia, Francia y España, mientras que cerca del 1% del vino suizo se exporta, muy por debajo de los niveles de otros países productores.

Opiniones críticas

Los productores europeos han criticado la iniciativa. “El proteccionismo no es la solución”, afirmó Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del Comité Europeo de Empresas del Vino. “Queremos culturas vitivinícolas locales fuertes, pero también un terreno de juego equilibrado”.

“Esto equivaldría a un sistema de cartel. Sería terrible”, afirmó Thibaut Briançon, director de operaciones del importante importador suizo Cave. “¿Cómo podemos quejarnos de los aranceles de Trump el año pasado sobre nuestros relojes y chocolate si estamos dispuestos a hacer lo mismo con el vino?”

La propuesta no restringiría los volúmenes, sino que modificaría la forma en que se asigna el contingente, pasando de un modelo de “primero en llegar, primero en ser servido” a uno basado en el “desempeño nacional”.

El plan marcaría un retorno a un sistema abandonado en 2001, cuando Suiza liberalizó su mercado del vino al eliminar normas que vinculaban los derechos de importación a las ventas internas, un cambio que, según muchos, impulsó a los productores a mejorar la calidad y competir.

Esther Herranz García, eurodiputada española que preside el Intergrupo del Vino del Parlamento Europeo, señaló: “lo que deberían considerar las asociaciones de productores suizos es cómo mejorar su producto y cómo promocionarlo de manera más efectiva”.

Norbert Lins, eurodiputado alemán de centro-derecha y miembro de la comisión de agricultura del Parlamento Europeo, dijo comprender el deseo del gobierno suizo de apoyar a su sector vitivinícola, pero advirtió que “cualquier mecanismo que vincule de manera muy directa los derechos de importación con la compra de producción nacional siempre plantea dudas sobre el acceso al mercado y una posible discriminación contra proveedores extranjeros”.

Edouard Parinet, director general de Château du Moulin-à-Vent, una bodega francesa en Beaujolais, calificó la medida de “corta de miras” y afirmó que “sin duda” afectará a su negocio. Economistas también han expresado preocupación. El centro de estudios Avenir Suisse, con sede en Zúrich, señaló que la política reforzaría tendencias proteccionistas.

El propio documento de consulta del gobierno reconoce que la propuesta podría distorsionar la competencia, favorecer a los productores locales y generar tensiones comerciales, al tiempo que haría poco para abordar la caída general de la demanda.

“El resultado esperado es que su implementación conduzca a una mayor presencia de vinos suizos en las estanterías y, en consecuencia, a un aumento de las ventas”, indicó el departamento federal de asuntos económicos, aunque admitió que los cambios podrían derivar en precios más altos para algunos vinos.

Fuente: Financial Times