Del nombre a la etiqueta: Cómo proteger la marca de un vino y asegurar la inversión

En la industria vitivinícola, la protección de la marca es mucho más que un trámite administrativo: constituye un paso estratégico para comercializar con seguridad. Además es una exigencia del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) acreditar que la marca se encuentra en trámite de registro ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), para prevenir conflictos marcarios, tanto en Argentina como en los mercados de destino. Contar con un estudio especializado para llevar adelante este proceso permite cumplir correctamente con las normativas formales y diseñar una estrategia de protección acorde a los objetivos comerciales de cada bodega. Abarcando registro, custodia y defensa de nombres, logos, inventos, modelos y diseños industriales frente a plagios o usos no autorizados.

El asesoramiento de un estudio especializado en Marcas y Patentes garantiza la exclusividad legal de los vinos en un mercado altamente competitivo. Sus funciones son realizar una exhaustiva búsqueda de antecedentes en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) y evitar el rechazo de trámites, además de garantizar la aprobación del INV , ya que el registro de marca es un requisito que la entidad exige para poder comercializar.

Por su parte, el diseño de la etiqueta (disposición gráfica, colores, tipografía, ilustraciones) también debe ser protegido bajo la normativa de Modelos y Diseños Industriales o derechos de autor, dependiendo del caso.

Registrar el nombre del vino es sólo el principio

Julieta Almaraz, gerenta en el sector de Asuntos Regulatorios del estudio de marcas, patentes y registros Almaraz & Asociados, con amplia experiencia en el rubro vitivinícola, señaló que «Crear un proyecto vitivinícola lleva muchísimo esfuerzo, estrategia y procesos rigurosos. Por eso, registrar el nombre del vino es solo el comienzo; apenas el primer paso, pero el más importante.», asegura.

Antes de invertir en etiquetas o marketing, es primordial que no existan marcas iguales o confusamente parecidas. En la industria del vino, las búsquedas también deben ser fonéticas y gramaticales, ya que los nombres que suenan parecido pueden ser causa de una oposición de terceros por similitud.

«Seguramente, antes o durante la elaboración, el productor pensó en un nombre que se identificara con el alma de su empresa. Es curioso, pero planeamos identidades para todo: para la sociedad, para el viñedo, para la bodega y, finalmente, para el vino. Sin embargo, no todos ven la urgencia de proteger esa identidad«.

La profesional agregó que hay frases que escuchan a diario como«Solo voy a vender en mi zona», «Recién empiezo y no sé si voy a crecer», o «La busqué en Google y no la tiene nadie». Indicando que al pensar de esta manera se está corriendo un riesgo enorme.

«Cuando se inicia un negocio, la inversión de tiempo, dinero y trabajo es inmensa. Si todo ese esfuerzo llega a buen puerto pero no está protegido legalmente, el proyecto se vuelve frágil: ante un problema de copia o reclamo de un tercero, todo se puede derrumbar y obligarte a empezar de cero.»

Al hablar de protección, Julieta se referiere al registro de la marca como el corazón del producto «Sin ella, el vino no se identifica, no se distingue ni se diferencia en el mercado. Registrarla es la única manera de no perderlo todo«.

Ahora bien, el nombre y el eslogan son los pilares principales, pero hay un elemento que no puede quedar en el olvido: la etiqueta. «Es un instrumento pensado, diseñado y elaborado con el mismo esmero que el vino que viaja desde el viñedo hasta la botella». Una etiqueta con relieves únicos, troquelados vanguardistas y una tipografía que cuenta una historia donde transforma el nacimiento de un gran vino, es una obra de arte visual.

Proteger todos esos activos intangibles y que nadie se adueñe de la creatividad de otros es un paso fundamental «Acá es donde entran en juego dos herramientas clave: el Registro de Marca y el Diseño Industrial.«, finaliza Almaraz.

Principales ventajas de tener la marca registrada

El registro de una marca le garantiza el derecho exclusivo a utilizarla por un periodo de 10 años -renovables indefinidamente- y evita los intentos de los competidores desleales por utilizar signos distintivos similares, a través de acciones legales, incluso penales. Las ventajas de tener una marca registrada son:

  • La protección de su imagen y prestigio comercial. Exclusividad.
  • Distinción y diferenciación ante el público consumidor.
  • Derecho para realizar acciones legales, contra terceros que la usurpen.
  • Posibilidad de extender su registro a otras naciones.
  • Permite restringir la importación de bienes que utilizan vuestra Marca.
  • La posibilidad de otorgar licencias, cobrar regalías, franquicias su producto o servicio.
  • Derecho a imposibilitar el registro de marcas idénticas o similares posteriores.

Búsqueda de antecedentes y especificaciones para marcas de vinos

Delegar la búsqueda de antecedentes a un estudio especializado es vital para evitar el rechazo del INPI, prevenir juicios por infracción y ahorrar costos. Un experto no solo busca coincidencias exactas, sino similitudes fonéticas, visuales y conceptuales, garantizando que la marca sea viable en las clases correctas.

Para etiquetar un vino legalmente y comercializarlo en Argentina o en los mercados externos, se debe cumplir con las leyes generales del etiquetado y las normativas del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que exige la presentación y aprobación de los marbetes y etiquetas.

El instituto informará si la marca solicitada fue registrada o rechazada en un plazo máximo de 10 días, indicando las observaciones pertinentes. Cuando se mencione una nueva marca en las etiquetas presentadas para su registro ante el INV, deberá estar concedida ante la autoridad competente y vigente (INPI), acreditando tal situación. Caso contrario se considerará que es una marca de hecho (nombre, palabra, y/o signo que distingue al producto, que no se encuentra registrada.

Protección del diseño de la etiqueta

El diseño de la etiqueta (disposición gráfica, colores, tipografía, ilustraciones) se puede proteger bajo la normativa de Modelos y Diseños Industriales o como registro de marca, dependiendo del caso. La diferencia entre ambas es que el registro de marcas tiene una vigencia de 10 años renovable, y para el diseño industrial el máximo es de 15 años, pasando luego a dominio publico.

Al respecto Almaraz indica que la elección depende de cómo quiera manejar cada empresa su marca «porque muchas veces después de 15 años la etiqueta se actualiza, entonces no es necesario que tenga mayor vigencia».

Para el caso de vinos de exportación, la etiqueta debe cumplir con las normativas específicas del país de destino (como las reglas de la TTB en Estados Unidos) y complementar el idioma extranjero con el español para su circulación en el mercado local.

El diseño de la etiqueta no solo debe ser estético, sino que debe cumplir con las normativas legales de comercialización y trazabilidad. La información en la etiqueta debe ser veraz y verificable.

¿Qué puede registrarse como marca?

  • Denominaciones y figuras visibles, suficientemente distintivas.
  • Nombres propios de una persona física.
  • Envases.
  • Cajas para envolturas originales.
  • Nombres comerciales y denominaciones o razones sociales.
  • Siglas, iniciales.