Dos iniciativas mendocinas buscan reconvertir la olivicultura y preservar el legado de sus pioneros

El 24 de mayo se celebra el Día de la Olivicultura, una actividad que alguna vez tuvo un rol central en Mendoza, pero que hoy atraviesa una retracción significativa, con una menor superficie implantada y numerosos olivares abandonados o en proceso de desaparición. En este contexto, y con el objetivo de preservar árboles centenarios y recuperar el protagonismo de la provincia en la olivicultura argentina, han surgido distintas iniciativas. Entre ellas se destacan la “Fundación Guardería de los Olivos”, impulsada por Gabriel Guardia, y el proyecto “Olivos Centenarios”, de la familia Cicero en Maipú.

En los últimos años, el avance urbano, los cambios productivos y la presión inmobiliaria han puesto en riesgo miles de olivos históricos en Mendoza. Lo que alguna vez fue una actividad dominante —con más de 20.000 hectáreas cultivadas— hoy muestra un marcado retroceso, con una superficie considerablemente menor y numerosos olivares abandonados o en proceso de desaparición.

Frente a este escenario, surgen proyectos que combinan rescate patrimonial, producción y compromiso ambiental para preservar olivos centenarios y revalorizar la olivicultura mendocina. A esta iniciativa pertenecen la “Fundación Guardería de los Olivos”, impulsada por Gabriel Guardia, y el proyecto “Olivos Centenarios”, de la familia Cicero en Maipú.

La preocupación que motiva estos esfuerzos es compartida: la pérdida no es solo productiva, sino también cultural. Muchos de estos olivos fueron introducidos por inmigrantes europeos y forman parte del legado que dio origen a la identidad agrícola de Mendoza. En particular, la variedad arauco —única en el mundo y originaria de Sudamérica— representa un activo estratégico tanto por su calidad como por su valor simbólico.

Fundación Guardería de los Olivos

El enólogo y maestro aceitero Gabriel Guardia lidera el rescate de olivos históricos y trabaja para reposicionar a Mendoza en el mapa internacional del aceite de oliva de alta calidad. Con más de tres décadas de experiencia en el sector y una destacada trayectoria en la producción de aceites premiados, Guardia fue protagonista del crecimiento de la olivicultura local y hoy desarrolla su proyecto desde Corazón de Lunlunta.

Gabriel Guardia

A través de la Fundación Guardería de los Olivos impulsa acciones concretas para evitar la pérdida de árboles centenarios, un proyecto sustentable de recuperación de olivos que transforma el paisaje, protege la biodiversidad y produce aceite de oliva virgen extra desde árboles rescatados.

Su tarea incluye recorrer fincas en toda la provincia, identificar ejemplares en riesgo y gestionar su traslado, trasplantarlos y darles un seguimiento técnico, un proceso complejo que requiere maquinaria pesada, logística especializada y una inversión considerable.

Uno de los avances más significativos de esta iniciativa es la creación de la primera Guardería de los Olivos en Guaymallén, espacio impulsado junto al municipio donde los árboles rescatados son replantados para preservar su valor histórico y genético.

Guardería de los Olivos en Guaymallén

Con el fruto de estos árboles se elabora aceite de oliva virgen extra que luego se comercializa. Se trata de un producto de perfil intenso, amargo y picante, obtenido a partir de cosecha temprana, lo que potencia su carácter y propiedades antioxidantes. No responde a un varietal único ni utiliza etiquetas tradicionales: es un aceite que celebra la diversidad del olivo y la singularidad de cada campaña.

Guardia, quien heredó el amor por los olivos de su abuelo, busca promover la toma de conciencia sobre esta problemática, convocando a empresas, instituciones y particulares a sumarse como padrinos o aliados estratégicos. “Creemos que el verdadero cambio se construye entre muchos”, señaló, al tiempo que remarcó que no se trata solo de un proyecto productivo, sino también de una forma de “honrar la tierra, cuidar el ambiente y dejar una huella positiva”.

Para conocer más sobre Fundación Guardería de los Olivos: IG @laguarderiadelosolivos

Olivos Centenarios

Otro proyecto que persigue objetivos similares es la Reserva de Olivos Centenarios «Parque Los Inmigrantes» ubicada en Coquimbito, departamento de Maipú. Se trata de un santuario agrícola privado que resguarda más de 5.000 olivos centenarios y bicentenarios como un homenaje a los pioneros de la olivicultura.

Creado en 2008 por la familia Cicero -descendientes de inmigrantes sicilianos- su objetivo es preservar el patrimonio genético e histórico de los olivares mendocinos. Muchos de estos árboles fueron trasladados desde fincas en riesgo y reorganizados en un espacio diseñado para garantizar su supervivencia.

Emilio Cicero

«Cada árbol trae consigo años de raíces y memorias, que hoy comienzan una nueva etapa, protegidos y cuidados, para que sigan creciendo y dejando huella por muchas generaciones más”, expresaron desde sus redes sociales.

Como parte de su programa, en 2026 y en el marco del Día de la Olivicultura, sus impulsores realizaron la donación de un olivo centenario al Paseo de los Olivos, ubicado en el Parque Cívico de la ciudad de Mendoza (antigua Quinta Agronómica), donde se conservan 18 ejemplares plantados por Domingo Faustino Sarmiento.

«Nos honra que este proyecto haya sido inspirador para que muchas personas se hayan sumado a esta hermosa labor», indicó al respecto Emilio Cicero, fundador del proyecto.

Recuperación de olivos centenarios

Para conocer más sobre el proyecto Olivos Centenarios: IG @cicero.olivos

Los impulsores de estas iniciativas coinciden en que la recuperación de los olivares no solo representa un desafío ambiental y productivo, sino también una oportunidad. La preservación de estos ejemplares abre la posibilidad de reconvertir la industria, apostar por la calidad y reposicionar a Mendoza como referente internacional del aceite de oliva virgen extra.

Sin embargo, el desafío es significativo: el rescate de cada árbol implica costos elevados, maquinaria especializada y un trabajo técnico minucioso para asegurar su adaptación. Aun así, quienes lideran estos proyectos sostienen que el esfuerzo vale la pena.