«Lo que queda tras la elaboración del vino es mucho más que un desecho», así lo expresan Gabriela Negri y Analía Funes, diseñadoras y docentes universitarias, creadoras de Bioeleven. Este emprendimiento -apoyado por el programa Sustenta Vitis de Wines of Argentina- transforma residuos agroindustriales en biomateriales sostenibles, utilizando subproductos de la vitivinicultura como el orujo de uva. Así dieron vida a ReviD, productos para enoturismo, gastronomía y packaging; y a Leatherbio, enfocada en biocueros y biotextiles.
Entre enero de 2023 y diciembre de 2024, Wines of Argentina implementó Sustenta-Vitis, su programa integral de sostenibilidad para el sector vitivinícola, con el apoyo de AL-INVEST Verde, una iniciativa de la Unión Europea, y en colaboración con Interco Nouvelle-Aquitaine.
En línea con la visión institucional de WofA hacia una vitivinicultura sustentable, diversa e inclusiva, Sustenta-Vitis puso en marcha múltiples líneas de acción con impacto en bodegas de todo el país, fortaleciendo capacidades, generando oportunidades y posicionando la sostenibilidad como uno de los atributos clave del Vino Argentino en el mundo.
En este marco Gabriela Negri y Analía Funes, participaron del programa con la presentación de Bioeleven, dedicada a diseñar materiales que vuelven a la tierra. En el caso de la vitivinicultura, utilizan sus subproductos para transformarlos en biomateriales que pueden regresar al suelo sin dejar huella.

El proyecto nació en 2022 con las primeras fórmulas y pruebas con orujo de uva, un subproducto compuesto por pieles, semillas y tallos; y es una fuente rica en polifenoles, fibras y aceites con propiedades únicas. “Recuerdo que empezamos en invierno y no conseguíamos orujo fresco. Terminamos recurriendo al INTI, con quienes compartimos lo que estábamos intentando. Ellos nos dieron orujo congelado y con esas muestras iniciamos los primeros ensayos”, recordó Analía Funes. Este
Los resultados fueron tan alentadores desde el comienzo que así nació su primera línea: ReviD, que apunta a la industria vitivinícola deseosa de ofrecer productos de enoturismo, gastronomía y packaging consciente.
“Aunque existen algunos usos para el orujo, sigue habiendo un enorme volumen que termina en vertederos o incinerado. Queríamos dar un paso más y convertir ese descarte en un material con valor para la misma industria”
Analía Funes
Luego sumaron Leatherbio, enfocada en biocueros y biotextiles realizados con bagazo de tomate y chala de ajo, además del orujo de la uva, y pensados como insumos para diseñadores emprendedores y el sector creativo.
“Encontramos datos del INTA que mostraban que más del 90% del descarte de ajo se incinera. También logramos muy buenos resultados con el bagazo de tomate. La incorporación de estos materiales no solo amplió las posibilidades productivas, sino que nos permitió obtener una paleta de colores natural”, puntualizó Funes.
En pos del crecimiento
Tras varios años de trabajo, entre 2024 y 2025 Bioeleven experimentó una etapa de merecidos reconocimientos. “Participamos de dos concursos con WofA que nos permitieron estar en la Sitevinitech, que para nosotras fue una gran experiencia. Todo eso nos ha impulsado a seguir, a no bajar los brazos, a ver que íbamos por buen camino y que realmente es un proyecto viable y escalable”, dijo Funes.
Este material innovador también ha sido ganador del 1er. puesto en Sostenibilidad en los Premios a la Innovación de la Fundación Universidad Nacional de Cuyo (FUNC) y les permitió formar parte de la tercera edición de Diseño Argentino Exponencial-Creative Bootcamp, el programa de fortalecimiento para las industrias creativas impulsado por la Fundación Bunge y Born y el British Council.

Siendo un proyecto 100% autofinanciado, los premios económicos recibidos, así como un aporte no reembolsable de Mendoza Fiduciaria, han sido fundamentales para proyectar crecimiento en la producción.
“Hoy estamos haciendo entre 50 y 80 láminas mensuales, pero en plena transición de escala. Estamos incorporando maquinaria que nos permitirá aumentar la producción cerca de un 400%. El cuello de botella actual es el secado; la maquinaria nueva optimizará justamente esa etapa y nos dará el salto que necesitamos”
La sostenibilidad en todos sus aspectos es la clave de Bioeleven. Es que además de provenir de la circularidad, estos materiales son biodegradables. Así, esta producción no genera contaminación, ya que todos sus componentes son naturales y se pueden compostar, tal como está garantizado a través de certificaciones del INTI y del CONICET.
Un mercado con amplio potencial
El proceso de producción de las emprendedoras inicia a partir de un convenio con bodegas mendocinas, quienes les entregan el orujo que da vida al material. “Pedimos ciertas condiciones, como que el descarte esté seco, por una cuestión de acopio seguro”, describió Funes.
Después, el material se muele, se mezcla con otros productos naturales y obtienen una emulsión que, tras el secado, se convierte en una lámina muy similar al cuero. En total producen tres láminas de 80 por 60 centímetros por cada kilo de orujo.

Hoy, empresas como Bodega Benedetti de Junín, Finca Agostino de Maipú y Bodega Gieco de Luján de Cuyo son parte de su red. Con algunas casas ya trabajaron la temporada pasada y con otras están en diálogo para próximas recolecciones. De ellas, solamente Bodega Benedetti implementa sus productos finales de la línea ReviD, por lo que el mercado es muy amplio. “Otras bodegas han mostrado interés, aunque falta ese paso de acción, dejar atrás los materiales que ya conocen e incorporar uno nuevo construido desde sus propios descartes”, reconoció la docente y diseñadora.
El segmento del diseño fue el primero en interesarse y comercializar la lámina como insumo para creativos que hoy la utilizan en marroquinería, accesorios y packaging. Además, su rol de docentes ha sido clave: “Trabajamos en la carrera de Diseño y siempre estamos buscando novedades para trasladar a los alumnos. De hecho, así surgió el emprendimiento”, completó Funes.
Fuente: Wines of Argentina










