El imperio del acero y la enología: el legado de Della Toffola y los nuevos desafíos de la industria 

Omnia Technologies Argentina participó en la Sitevinitech 2026 con la destacada visita del empresario italiano Vittorio Della Toffola, figura clave en el desarrollo del equipamiento para bodegas. En 2020, la compañía inició una profunda transformación de la mano del fondo europeo Investindustrial -principal accionista de Della Toffola- que impulsó la adquisición de marcas de renombre para consolidarse como una plataforma global de soluciones automatizadas para las industrias de bebidas, alimentos, lácteos y productos farmacéuticos. A sus más de 80 años, Punto Vid dialogó con él sobre su trayectoria, el impacto en la vitivinicultura y los desafíos a futuro.

Por Sol Devia

Licenciada en Comunicación Social y Periodista

para Punto Vid

La historia de la maquinaria enológica moderna lleva impreso el apellido Della Toffola, una familia italiana nacida en la región italiana de Treviso que en casi 70 años de historia ha logrado penetrar en la industria vitivinícola, al punto de estar presente en casi todas las bodegas de Argentina y gran parte del mundo, marcando el pulso de las innovaciones tecnológicas del mercado. 

Todo comenzó en 1957, cuando Giacomo Della Toffola, un humilde empleado de hilandería, decidió emprender un taller de carpintería metálica como actividad secundaria en Trevignano, en el Véneto italiano. Al año siguiente fue que nació formalmente Della Toffola, una firma que con el correr de las décadas ganaría impulso al enfocarse en el diseño de soluciones innovadoras en acero inoxidable.

A principios de los años 70, con la incorporación a la firma de los hijos de Giacomo, entre ellos Vittorio Della Toffola, la empresa familiar inició una agresiva expansión global. Diseñaron las primeras prensas verticales de acero inoxidable y transformaron la compañía en un holding multinacional con filiales en España, Francia, Chile, México, Estados Unidos, Australia y la Argentina, donde se radicaron formalmente en 1993, alcanzando más de tres décadas de producción ininterrumpida en su planta de Maipú, Mendoza.

Pero el éxito de este gigante fue mucho más que el de una pyme familiar: en 2020, el fondo de inversión europeo Investindustrial adquirió el grupo Della Toffola para integrarlo en una ambiciosa plataforma tecnológica bautizada como Omnia Technologies Group, una corporación que hoy factura más de 750 millones de euros anuales y engloba a más de 35 firmas líderes en automatización, destilación y embotellado (como Bertolaso, Padovan, ACMI, Frilli, Permeare y Sirio Aliberti).

En el marco de la Sitevinitech 2026, donde el grupo presentó sus principales novedades como Libero, su flamante tecnología para desalcoholización de vinos, Vittorio Della Toffola se tomó un momento entre las charlas y las ventas, su especialidad, y habló con Punto Vid acerca del imperio de acero y enología que construyó su familia, pero también de la coyuntura macroeconómica, las estrategias de absorción de mercados y el futuro técnico de las bodegas.

Concentración y expansión global

Con bromas de por medio y un español que no abandona sus raíces italianas, Vittorio Della Toffola abordó temas de profunda seriedad, como su indiscutido dominio en el mercado argentino, donde casi la mayoría de las bodegas cuenta en su estructura productiva con al menos algún equipo de su marca. 

“El 90% de las bodegas tiene un equipo de Della Toffola. Ellos me conocen desde hace mucho tiempo, pero es el trato de la vieja escuela”, describió acerca de cómo logró construir esa posición cuasi monopólica en Argentina. Sin embargo, también reconoció que el modo de hacer negocios ya no es el mismo. “Ese ciclo ya terminó, ha cambiado todo. A mí me gusta aún estar en la feria, me gusta hablar con el cliente porque siento que es lo que me da vida”, afirmó. 

El equipo de Omnia Technologies Argentina junto a Vittorio Della Toffola en Sitevinitech 2026

Pero además de conquistar a los clientes con un trato directo, el crecimiento del grupo a lo largo del tiempo también se dio por una firme política de adquisición de algunos de sus competidores del mercado italiano.

Justamente esa escala corporativa es lo que le ha permitido al grupo sortear las crisis y hacer frente a un mercado en contracción como el argentino, donde la inversión en tecnología es un anhelo de muchos, pero realidad para muy pocas compañías. “La empresa tiene un montón de técnicos, de proyectistas y de vendedores en todo el mundo. Si no se vende en Argentina, se vende en Estados Unidos o Australia. El mundo está ocupado por los vendedores del grupo”, reconoció Della Toffola.

Una marca en la historia vitivinícola

Pero más allá de la coyuntura y los desafíos de vender hoy en día, es una realidad que la empresa ha tenido un innegable impacto en la transformación tecnológica de la industria. Al repasar esos hitos que tuvo Della Toffola durante las casi siete décadas de existencia, para Vittorio el primer gran avance prioritario fue la temperatura: «Antes en la vitivinicultura faltaba el equipo de frío, algo clave. Y esto está en primer lugar «.

A eso le siguió la revolución en los métodos de filtrado, donde Della Toffola rememoró la precariedad de las bodegas en sus inicios: “Otro hito es la filtración, que no existía. Se hacía por decantación y llegaba a un contenedor todo oxidado. Después llegó el filtro de tierra. Antes estaba con la tela… Luego se pasó a la malla de acero inoxidable, un éxito».

Pasado, presente y futuro

Respecto a la actualidad tecnológica, el empresario destacó la hegemonía del filtro tangencial, calificándolo como “el top del top”. Sin embargo, fiel a su lectura dinámica de la ingeniería, advirtió que la supremacía técnica es siempre transitoria: “Es para un segmento de tiempo que será de unos 5 o 10 años. Puede suceder que en dos años vaya a salir un equipo nuevo».

El debate del vino sin alcohol

La visión empresaria de Vittorio se ve también reflejada en la tendencia de los vinos sin alcohol. Omnia Technologies es una de las compañías que ha picado en punta en el desarrollo de tecnologías para la desalcoholización del vino, sin embargo su opinión pertenece a la vieja escuela, ya que para él es muy importante la presencia del alcohol para la concepción de la identidad de la milenaria bebida.

“Un vino como el Barolo no te lo puedes tomar a cero grados; no sientes nada, es como tomar agua”, lanzó con la honestidad que lo caracteriza, pero reconoce que es una tendencia a nivel global, que va a seguir creciendo y desarrollando nuevos mercados.

El retiro y el recambio generacional

Durante la charla, Vittorio Della Toffola habló de la importancia del cambio generacional para la inclusión de la tecnología en los procesos enológicos.

En este caso, mencionó el ejemplo de Don Bosco, cuna de la formación de los nuevos profesionales de la industria, donde su empresa hizo varias donaciones para la bodega escuela que se despliega en Rodeo del Medio. 

En ese sentido contó una charla que se dio durante la feria, donde una profesional de la institución mencionó que el vino que han obtenido esta cosecha es el “máximo” que han podido obtener en diez años de trabajo, todo gracias al cambio técnico que se ha dado dentro de la bodega. “El técnico nuevo viene con ideas nuevas; el viejo… es siempre el viejo”, dijo. 

Pero más allá de eso, reivindicó la vigencia del trato afectivo que lo unió al país desde su juventud: “En mérito de la historia, yo me enamoré de Argentina. ¿Por qué de Argentina? Porque cuando yo llegué por primera vez, cada uno que te hablaba después de 5 minutos era mi hermano. No sé por qué. Una confianza que ¡boh!”, recordó.

Las nuevas generaciones: estudiantes de enolgía de Don Bosco elaborando vino con los equipos Della Toffola

Al momento de hablar del futuro, con ya 67 años de trabajo, descartó un plan de retiro formal, no por motivos económicos, sino por la pasión que le imprime a su trabajo: “¡No, plan de retiro no! Firme, firme, firme. No existe, no existe. Me puede suceder que de imprevisto se me acabe la vida, pero me siento una persona afortunada y saludable, no me voy a retirar y no es por el dinero, es por mantenerme vivo».

Con el portfolio de la empresa completamente cubierto y las adquisiciones corporativas llevadas a cabo, concluyó que ya no persigue nuevos objetivos de expansión masiva desde lo personal “Tenemos un amplio portfolio, para mi es suficiente a esta altura de mi vida, pero estoy seguro que el grupo seguirá creciendo, Omnia tiene mucho para dar todavía».