Desde Estrasburgo (Francia), el Parlamento Europeo aprobó el «Paquete Vino» concluyendo así el proceso legislativo iniciado en diciembre en el diálogo tripartito entre el Parlamento, el Consejo y la Comisión Europea. La nueva normativa tuvo 625 votos a favor, y apenas 15 en contra y 11 abstenciones y es un acuerdo que permitirá a los viticultores contar con herramientas concretas para afrontar la crisis y reforzar la financiación y competitividad del sector.
La aprobación del «Paquete Vino» -consensuada el 10 de febrero en Estrasburgo- concluye el proceso legislativo iniciado en diciembre, proporcionando a las empresas del sector un marco regulatorio claro y moderno orientado a fortalecer su presencia en los mercados globales. De este modo, este paquete de normativas para la industria vitivinícola europea encara su recta final, restando la aprobación formal por parte del Consejo para que los nuevos reglamentos entren en vigor.
Para la eurodiputada española del Partido Popular (PP) y líder del proceso, Esther Herranz García, el documento «representa una respuesta oportuna y efectiva a la crisis que atraviesa el sector vitivinícola”, y valoró positivamente la cooperación constructiva que ha permitido cerrar el acuerdo en un plazo reducido permitiendo la entrada en vigor de las medidas lo antes posible.
En este sentido, Herranz explicó que el Parlamento ha reforzado una propuesta que ya partía de una buena base, introduciendo medidas clave para garantizar la igualdad de oportunidades entre los viticultores de los distintos Estados miembros. Entre ellas, destacó que el acuerdo permite financiar con fondos europeos medidas como el arranque permanente de viñedo así como la financiación al 100% de intervenciones colectivas frente a enfermedades altamente contagiosas del viñedo, reforzando la protección sanitaria del sector.

La propuesta de la eurodiputada incluía la eliminación del 2045 como año para el final del actual sistema de autorizaciones de plantación de viñedo, ítem que fue aprobado y modificado por revisiones periódicas.
En materia de promoción, Herranz destacó que, en línea con la posición del Parlamento, las campañas podrán extenderse hasta nueve años, con aportes de hasta el 90% de los costos para pequeños operadores, y la nueva definición de terceros mercados permitirá dividir los grandes mercados por regiones, facilitando una promoción más eficaz y adaptada a cada destino.
El Paquete del Vino «es una respuesta eficaz a la crisis del sector y proporciona a los viticultores herramientas concretas para promocionar, gestionar el potencial de producción y adaptarse a las nuevas demandas del mercado», señaló Herranz, y agregó que «Europa está respondiendo con herramientas concretas, como el uso de fondos europeos para medidas de crisis, la mejora de las condiciones para las actividades de promoción y comunicación, y el aumento de la cofinanciación para ayudar a los agricultores a adaptarse más rápidamente al cambio climático. Los Estados miembros dispondrán de una serie de medidas más eficaces para abordar los retos a los que se enfrenta el sector en los diferentes países y regiones».
Apoyo al enoturismo y etiquetado «alcohol reducido»
El acuerdo refuerza las ayudas al enoturismo, proporcionando incentivos a los productores para diversificar su actividad y atraer a más visitantes a sus bodegas, contribuyendo así a mejorar la rentabilidad y visibilidad del sector. Las subvenciones para promover esta actividad incluyen iniciativas de información y promoción como publicidad, eventos, exposiciones y estudios. Estas actividades pueden recibir apoyo durante tres años, renovables dos veces, por un total de nueve años.
Por otro lado, el documento aborda numerosos aspectos para adaptarse a nuevas demandas del mercado, como las nuevas etiquetas que aclaran la naturaleza de los vinos sin alcohol y de baja graduación alcohólica. En este caso, el reglamento modifica las normas de etiquetado para los vinos desalcoholizados.
El término «sin alcohol» se puede utilizar, acompañado de la expresión «0,0%», solo si el contenido de alcohol del producto no supera el 0,05% vol. Los productos con un contenido de alcohol superior al 0,5% vol., pero al menos un 30% inferiores al contenido de alcohol estándar para la categoría de vino antes de la desalcoholización, deben etiquetarse como «alcohol reducido» en lugar de la denominación original de “light”, ofreciendo mayor claridad al consumidor y seguridad a las bodegas.
Desastres naturales y apoyo a las zonas rurales
Para hacer frente a los desastres naturales cada vez más frecuentes, las condiciones climáticas extremas o las enfermedades de las plantas (otro problema evidente en los últimos años), los viticultores recibirán apoyo financiero adicional.
El texto establece que los fondos de la UE también se puedan utilizar para el arranque permanente de vides con el fin de estabilizar la producción. El límite máximo de las ayudas nacionales para la destilación de vino y la cosecha en verde se establece en el 25% para el sector vitivinícola por Estado miembro.
La norma permitirá reforzar la capacidad futura del sector vitivinícola y de las zonas rurales, especialmente a través de programas sectoriales y de un marco financiero específico hasta 2028, garantizando que los productores europeos puedan mantener calidad, competitividad y sostenibilidad.
En este sentido los productores podrán optar por la financiación de la UE de hasta el 60% de los costos incurridos, mientras que los Estados miembros podrán añadir una cobertura adicional de hasta el 30% para las pequeñas y medianas empresas y el 20% para las grandes empresas.
Apoyo a la dieta mediterránea
Según la eurodiputada española del PP Cármen Crespo, el paquete refuerza el compromiso con el consumo moderado, enmarcado en la dieta mediterránea, reconocida por sus beneficios para la salud cardiovascular y basada en la evidencia científica «evitando enfoques simplistas o punitivos, respetando las tradiciones y protegiendo a quienes producen con calidad y consumen con responsabilidad«.
Y añadió que la promoción de la salud y la defensa del sector vitivinícola “no son objetivos contrapuestos, sino complementarios”, y que deben abordarse de manera coherente y respetuosa con la diversidad cultural y social de la Unión Europea.
Reacción positiva en el mundo vitivinícola italiano
El sector vitivinícola italiano es uno de los pilares de la economía agroalimentaria, con una facturación que ha alcanzado los 14.500 millones de euros. Las 241.000 bodegas operan en 681.000 hectáreas, con Véneto, Sicilia y Apulia a la cabeza. El 78% de la superficie, o 532.000 hectáreas, está dedicada a Indicaciones Geográficas (65% DOP y 14% IGP), lo que la enriquece con una biodiversidad inigualable, que incluye 570 variedades autóctonas.
Desde diferentes entidades que representan a la industria reaccionaron positivamente a la aprobación de Estrasburgo, aunque con algunas salvedades.
En el contexto de la feria internacional Wine Paris, Marzia Varvaglione, presidenta del Comité Europeo de Empresas Vines (CEEV), en conversación con el medio italiano WineNews, destacó la rapidez, considerando que «los Estados miembros ya pueden empezar a trabajar e implementarlo. Sin duda, como se ha dicho en repetidas ocasiones, el aumento de la contribución máxima del 50% al 60% es muy importante, al igual que la mayor flexibilidad a la hora de elegir mercados. Y la posibilidad de financiar proyectos relacionados con el enoturismo sin duda también beneficiará a las empresas más pequeñas. Como CEEV, solicitamos mucho, trabajamos duro, aportamos información y realmente logramos un resultado excelente».
Albiera Antinori, presidenta del Grupo Vitivinícola Federvini también expresó su satisfacción: «La votación del Parlamento Europeo recompensa un largo esfuerzo y representa un logro importante, ya que finalmente proporciona un marco regulatorio más claro y estable, orientado al crecimiento internacional», comentó, añadiendo que «ahora es crucial que la fase de implementación del ‘Paquete del Vino’ avance sin demora».


Por su parte, la Unión Italiana del Vino (UIV) lo considera un paquete equilibrado «Este es un paso importante para centrarse en un sector que, como es bien sabido, atraviesa uno de los períodos más difíciles de su historia. Varias medidas aprobadas —el aumento de la financiación para medidas de lucha contra el cambio climático, las intervenciones contra la flavescencia dorada y el aumento de la inversión en enoturismo— son pasos en la dirección correcta y abordan las necesidades concretas de las empresas».
Sin embargo, para Luca Rigotti, presidente del sector vitivinícola de Confcooperative y del Grupo Vinícola Copa-Cogeca, «persiste la preocupación por la exclusión de algunos elementos cualificativos que habrían hecho la medida más completa y eficaz y habrían proporcionado al sector herramientas adicionales para recuperar la plena competitividad, desde la posibilidad de reutilizar los fondos no utilizados al año siguiente (transferencia), hasta la no extensión a las cooperativas de las tasas de cofinanciación más altas previstas para las pymes».
Respecto al etiquetado de los vinos desalcoholizados, indicó que «es esperanzador que se pueda alcanzar rápidamente una solución regulatoria para los vinos con baja graduación alcohólica, un segmento que está registrando un interés creciente en los mercados».
Otra de las entrevistadas por WineNews fue Rita Babini, presidenta de la Federación Italiana de Enólogos Independientes (FIVI), quien sostuvo que éste paquete «Es un punto de partida, no un punto de llegada. Con luces y sombras. Debe considerarse todavía como un paso en la dirección correcta y la demostración de que el futuro del sector vitivinícola debe caracterizarse por el diálogo y la participación de todos los actores de la cadena de suministro», la enóloga destaca la protección de las microempresas y pymes «que han conservado el acceso al porcentaje máximo de financiación, y les han posibilitado el acceso a medidas de promoción».


Para Babini, el nuevo sistema de autorización también es positivo, «También son bienvenidos: la ampliación de las autorizaciones de replantación a 8 años y la posible ampliación de la validez de 12 meses para las nuevas autorizaciones de plantación en caso de fuerza mayor o circunstancias excepcionales; las medidas para el seguimiento de la propagación de enfermedades vegetales; y el aumento del porcentaje de financiación para intervenciones que ayuden a mitigar los efectos del cambio climático«.
Para la Confederación General de Agricultura italiana (Confagricoltura), «representa una señal política concreta de atención hacia un sector estratégico para la economía agrícola de la UE. Las nuevas disposiciones contribuyen a reforzar su competitividad y resiliencia frente a las crisis, a la vez que apoyan las actividades de promoción en los mercados externos e introducen herramientas más eficaces para gestionar las dificultades. Es especialmente significativa la mayor flexibilidad en la gestión de los permisos vitícolas, que permite a los productores planificar y gestionar su potencial de producción con mayor tranquilidad «. Desde la entidad también destacaron «el mayor apoyo a las intervenciones destinadas a mitigar los efectos del cambio climático en la producción vinícola europea e italiana, con una financiación de hasta el 80%»
Sin embargo sostuvo que «lamentablemente, persisten algunos problemas críticos y varias lagunas«. El principal problema «es la inclusión de la medida de arranque, un error, porque los fondos europeos deberían apoyar el crecimiento y la competitividad de las empresas«. Otro planteo que hizo se dirigió a las medidas para el enoturismo «podría haber sido una oportunidad para incluir a empresas individuales, y no solo a consorcios, entre los beneficiarios».
Por su parte, desde la Confederación Nacional de Cultivadores Directos (Coldiretti) consideran que el paquete «garantiza una mayor transparencia para los consumidores y simplificación para las empresas, además de apoyo al sector del Made in Italy. Los cambios incluyen un nuevo régimen de autorización que, al ampliar el plazo, promueve una gestión más racional desde la perspectiva agronómica y comercial, así como una ampliación del plazo para los programas promocionales».
Fuentes: El correo del vino (España) y Winenews (Italia).









