La empresa francesa Arobôis participó de Sitevinitech Argentina 2026 junto a su distribuidor local, Chirca, donde presentó su propuesta de alternativas de madera para vinificación y crianza. Punto Vid conversó en esa ocasión con su director general Adrien Borodostoy y su anfitriona Alexia Chirca (ambos en foto principal). Con casi tres décadas de trayectoria y como integrante del grupo TFF, líder mundial en madera para la enología, la firma apuesta por combinar tradición forestal, investigación y desarrollo para ofrecer herramientas que permitan a los enólogos intervenir con precisión sobre la estructura y el perfil sensorial de los vinos.
Durante siglos, la madera estuvo asociada casi exclusivamente a las barricas utilizadas para transportar y criar vinos. Sin embargo, el conocimiento sobre la interacción entre la madera y el vino, profundizado desde los estudios pioneros de Louis Pasteur y desarrollado ampliamente por la investigación enológica moderna, permitió convertirla en una herramienta técnica capaz de modificar de manera controlada la estructura, la textura y la expresión aromática de un vino.
En ese contexto nació Arobôis, empresa francesa fundada en 1997 y especializada exclusivamente en el desarrollo de alternativos de madera para la enología. La firma produce chips, mini chips, duelas, bloques y cubos de madera destinados tanto a la vinificación como a la afinación, además de soluciones para cervecerías, destilerías y la industria alimentaria.
«Fuimos una de las primeras empresas en desarrollar alternativas de madera de muy alta calidad. Hoy hacemos productos para vino, cerveza y bebidas espirituosas, siempre con madera francesa y americana», explicó Adrien Borodostoy, director general de la compañía, durante Sitevinitech Argentina 2026, donde la empresa participó en el stand de su distribuidor local, Chirca.

Una alianza que comenzó con los orígenes de la empresa
La relación entre Arobôis y Chirca no es reciente. Según explicó Adrien, ambas compañías trabajan juntas prácticamente desde la fundación de la empresa francesa.
«La historia entre Arobôis y Chirca comenzó hace casi treinta años, desde los inicios de nuestra empresa. Es un gran placer trabajar con un equipo tan sólido y esperamos seguir desarrollando esta colaboración durante muchos años más.»
Actualmente, Arobois cuenta con distribuidores en América, Europa y Asia, aunque Argentina representa uno de los mercados donde la relación comercial tiene mayor continuidad.
Desde 2012, la empresa forma parte del Grupo TFF (Tonnellerie François Frères), considerado el principal grupo mundial especializado en madera para la industria vitivinícola, integración que fortaleció su capacidad de abastecimiento y desarrollo tecnológico.
Mucho más que un aporte aromático
Aunque el consumidor suele asociar la madera únicamente con aromas a vainilla o tostado, su función dentro de la elaboración de un vino es mucho más amplia.
El contacto controlado con la madera permite incrementar el volumen y la sensación de redondez en boca, suavizar los taninos, favorecer la estabilización del color —especialmente en vinos tintos— y acompañar la complejidad aromática respetando la identidad de varietal y el estilo buscado por el enólogo.
Al mismo tiempo, el origen de la madera, el tiempo de secado y el tipo de tostado determinan la aparición de distintos compuestos aromáticos, capaces de aportar notas de vainilla, coco, café, cacao, especias, frutos secos o tostados, siempre en función del objetivo buscado por el enólogo.
«Nuestro saber hacer está en las especies de madera que utilizamos y en la cocción», resumió Adrien.
Del bosque al vino
Uno de los pilares del trabajo de Arobois es el control integral de la materia prima. La empresa utiliza exclusivamente madera nueva de calidad tonelera (merrain), libre de albura y corteza, proveniente de robles franceses (Quercus robur y Quercus sessiliflora) y robles americanos (Quercus alba).
Antes de ingresar a producción, la madera permanece secándose naturalmente al aire libre durante al menos 18 meses, un proceso que favorece su maduración, reduce los taninos más agresivos y desarrolla su potencial aromático.

«Controlamos toda la cadena: desde la compra de la madera, el secado al aire libre, el tostado y el envasado. Fabricamos chips, mini chips, duelas, cubos y otros formatos para responder a distintas necesidades enológicas», señaló.
Además del control interno, la empresa realiza análisis externos para verificar la ausencia de contaminantes, controles físicos sobre cada lote (humedad, densidad, granulometría), análisis sensoriales y un sistema de trazabilidad que permite seguir el recorrido de la madera desde el bosque hasta el producto final.
«Es muy importante esto porque los laboratorios externos e independientes controlan haloanisoles, halofenoles, presencia de metales pesados, entre oras cosas, de ese modo nos aseguramos que la madera que utilizamos no contenga productos nocivos para la salud conforme a la reglamentación vigente y además que no hay riesgo de desviación sensorial».
La importancia del origen
El origen de la madera constituye otro de los aspectos que la empresa considera estratégicos. Arobois se abastece a través de aserraderos pertenecientes al mismo grupo empresario, que adquieren la materia prima en bosques franceses gestionados bajo planes de manejo de largo plazo.

«La madera proviene principalmente de bosques públicos franceses que cuentan con una gestión forestal de más de doscientos años. Esa continuidad en el manejo es una de las razones por las que podemos trabajar con materia prima de muy alta calidad», explicó Adrien.
Tres líneas para distintos objetivos enológicos
La diversidad de situaciones que enfrenta una bodega llevó a Arobois a diseñar distintas familias de productos, cada una pensada para responder a objetivos específicos durante la elaboración del vino y desarrolladas de manera muy distinta entre ellas.
Para la crianza, la empresa ofrece Arôtrad, una línea basada en tostados tradicionales —ligero, medio y fuerte— que desarrolla los perfiles aromáticos clásicos asociados a la barrica, con notas de vainilla, café, caramelo, cacao y especias, además de contribuir a la estructura del vino, «acercándose a los efectos conocidos de las barricas».

Arôprime está elaborada con madera sin tratamiento térmico y se orienta principalmente a la etapa de vinificación. Su objetivo es aportar estructura, volumen en boca y favorecer la estabilización del color sin incorporar notas propias del tostado.

La tercera familia es Arôneo, resultado de varios años de investigación y desarrollo. Mediante un proceso de tostado propio, la empresa busca privilegiar una expresión más delicada de la madera, aportando complejidad aromática e integración sin que el roble domine el carácter varietal del vino. «Se pueden utilizar tanto en fermentación como en crianza, esta gama aporta fineza y complejidad, así como aromas sutiles».

La empresa también desarrolla productos elaborados con acacia, castaño y cerezo para aquellos mercados donde estas especies están autorizadas para determinados usos enológicos o alimentarios. Están disponibles sin tostar o en 3 niveles de tostado tradicional (ligero, medio y fuerte).

Flexibilidad para el trabajo del enólogo
El crecimiento de las alternativas de madera responde también a una búsqueda de mayor precisión enológica. A diferencia de la barrica tradicional, productos como chips, duelas o bloques permiten combinar distintas especies de madera y diferentes niveles de tostado, ajustando el aporte sensorial de acuerdo con el estilo de vino que se desea elaborar.
Además, al ofrecer una mayor superficie de contacto con el vino, favorecen una extracción más rápida y controlable de los compuestos de interés, reduciendo los tiempos necesarios para alcanzar determinados objetivos de crianza.
«Hay un vino para la barrica y otro vino para la madera», sintetizó Adrien, al explicar que ambas herramientas no compiten entre sí, sino que responden a estrategias de elaboración diferentes.

Diversificar sin perder el foco en el vino
Durante su primera participación en Sitevinitech Argentina, Adrien destacó el valor de la feria como espacio para conocer de cerca la realidad del mercado local.
«Es la primera vez que estoy en Sitevinitech. Es un buen lugar para tomar la temperatura del mercado, conocer a los clientes, ver la competencia y entender cómo evoluciona el sector.»
La visita coincidió con un momento complejo para la industria vitivinícola mundial, marcado por una sostenida caída del consumo. «Estamos en los niveles más bajos de consumo desde 1957. En Francia, durante los últimos quince años, el consumo cayó cerca de un 20%. Algunas regiones, como Bordeaux, están atravesando una situación muy difícil.»
Frente a ese escenario, explicó que la estrategia de la empresa pasa por sostener el desarrollo de soluciones para la vitivinicultura mientras continúa expandiendo otras unidades de negocio.
«Nuestra identidad sigue estando en el vino y queremos mantener la calidad y el servicio para nuestros clientes históricos. Pero también estamos creciendo en cerveza, destilados e industria alimentaria. Hoy la diversificación también forma parte de nuestra estrategia.», concluyó Adrien.









