Del 26 al 28 de enero, Mendoza fue el epicentro de la sostenibilidad con el IV Encuentro Anual de Productores de Vino Fairtrade de Argentina y Chile. Durante tres jornadas, el sector ratificó su liderazgo en la exportación ética, con más de 6.500 hectáreas certificadas en el Cono Sur.

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Para Punto Vid
El IV Encuentro Anual de Productores de Vino Fairtrade de Argentina y Chile, organizado por la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC) y Bodega Argento, puso el foco en un mercado que ya envía más de 9 millones de litros anuales al mundo.
Según explicó Catalina Jaramillo, Directora Regional para el Cono Sur de CLAC, el Fairtrade es un movimiento global que busca transformar el comercio tradicional: “Este movimiento comienza en contraposición al mercado convencional, donde cada parte busca maximizar sus ganancias. Su objetivo es generar bienestar tanto para los productores como para los trabajadores y llevar al consumidor un producto saludable, elaborado en buenas condiciones y que trae desarrollo a las comunidades”.
Participaron de las rondas comerciales y las degustaciones bodegas emblemáticas como Cooperativa La Riojana, Montlaiz, Altavista, Peñaflor, Avinea, Chaquepes y Amadeo Marañón por Argentina; mientras que la delegación chilena estuvo representada por Vidseca, Caupolicán, Lautaro, Red del Vino y Astaburuaga.
¿Qué define a un vino Fairtrade?
Los vinos con esta certificación provienen de pequeños productores y bodegas que cumplen con estándares rigurosos de ética y sostenibilidad definidos por el sistema Fairtrade Internacional. Jaramillo destacó que un producto bajo este sello incentiva las buenas prácticas agrícolas y sociales, condiciones laborales dignas, respeto por los derechos humanos, protección del medio ambiente, estructuras democráticas y transparencia administrativa.
Además, cada venta genera una Prima Fairtrade, destinada a proyectos comunitarios que mejoran la calidad de vida de productores y trabajadores. Según estudios de GlobalScan, el sello Fairtrade es uno de los símbolos de ética y sostenibilidad más reconocidos por los consumidores del mundo.
“Este sistema conlleva auditorías anuales y las empresas certifican sus productos. Una parte del valor de los mismos se vuelca a la comunidad y se invierte en proyectos locales de tipo social para los propios trabajadores”, agregó Jaramillo. Actualmente, este sistema genera más de USD 600.000 anuales en la región, destinados a infraestructuras sociales y ambientales.

Un encuentro de intercambio y expansión
A diferencia de ediciones anteriores, esta reunión puso énfasis en la práctica en territorio con una visita técnica a Finca Agrelo (Grupo Avinea). Sin embargo, el componente comercial y estratégico fue vital. Al respecto, Norberto Gugliotta, enlace comercial de miel y vinos de CLAC Fairtrade, destacó la importancia de este espacio para las 16 organizaciones certificadas de ambos lados de la cordillera (8 argentinas y 8 chilenas).
“Todos los años buscamos reunirnos y generar este espacio de intercambio que no es solo comercial. Este año trajimos cuatro importadores de Brasil interesados en Fairtrade para que conozcan bodegas y comprendan qué significa esta certificación. Este es un espacio para pensar en desafíos comunes y oportunidades que podemos aprovechar en conjunto”, afirmó.


Desafíos y visión a futuro
A pesar de que el vino es el producto Fairtrade más exportado de la región, llegando a más de 16 países, el mercado interno aún tiene camino por recorrer. Mientras que en Europa el sello cuenta con décadas de trayectoria y un alto nivel de conciencia, en Sudamérica el proceso es incipiente.
“Nuestro principal mercado es Europa, en particular el Reino Unido. Allí este concepto existe hace 50 años y tiene un 90% de conocimiento; aquí empezamos a trabajarlo hace un par de años y va a llevar tiempo… Estamos trabajando para difundirlo y comunicarlo más en Argentina y Chile”, admitió Gugliotta, aunque celebró que el balance del encuentro es sumamente positivo por el creciente interés del mercado.


Por último, a través de la campaña Andes Wine los productores destacaron que el sello Fairtrade no solo garantiza condiciones laborales dignas y transparencia, sino que se ha convertido en el símbolo de sostenibilidad más reconocido por los consumidores internacionales.









