En esta entrevista, el presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) -Fabián Ruggeri- destaca la resiliencia de la industria vitivinícola argentina y la necesidad de tener condiciones para ser competitivos. El dirigente habló de la desregulación del INV, el banco de vinos, el acuerdo Mendoza-San Juan, la minería, la tendencia a la desalcoholización, los elevados costos de la industria y la alta carga impositiva.
En noviembre de 2025 Acovi presentó un informe que confirma a la vitivinicultura como la principal actividad agrícola de Mendoza, cuya industrialización tiene un peso decisivo dentro del sector manufacturero. Del estudio realizado se desprende que la producción primaria cooperativizada en Acovi equivale al 26% del total provincial; en elaboración y fraccionamiento, la participación es del 27% y 26%, respectivamente.
En cuanto a Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia de Mendoza, en 2024 la actividad -considerando la cadena completa, desde producción primaria hasta fraccionamiento- lideró el ránking con un 12,4% del Valor Agregado (VA) provincial. Dentro de ese total, las cooperativas vitivinícolas representan un 3,4%. Además, en 2025, las cooperativas de la provincia de Mendoza aportaron el 22% del total recolectado, superando los 3,2 millones de quintales elaborados, lo que representa un crecimiento interanual del 18,5%.
Pero ¿Cuál es la realidad que enfrentan los productores cooperativos en el día a día?, ¿Cómo llegan a esos números con la coyuntura económica que afecta tanto a la vitivinicultura argentina? Este y muchos otros temas los charlamos con Fabián Ruggeri, presidente de Acovi.
Ruggeri es ingeniero agrónomo recibido en la UNCuyo, con una Maestría en Gerenciamiento de Empresas Agrícolas de la misma institución académica. Desde los años 90 asesora productores con cultivos de vid para vinificar, para consumo en fresco y distintos frutales para consumo en fresco e industria. Dirige una empresa familiar agrícola de 45 has. de vid y duraznos. A principio de los 2000 comenzó a trabajar como Asesor Técnico en las Cooperativas Vitivinícolas Nueva California Ltda. y en la Frutihortícola Colonia California Ltda. y a partir del año 2007 también en la Cooperativa Tres Porteñas Vitivinícola Ltda. En ese contexto comenzó su carrera dirigencial, en 2016 fue electo presidente de la Cooperativa Frutihortícola Colonia California e integra el Consejo de Administración de Fecovita.
Caída de ventas y estabilización de precios
PV -¿Cómo fue el panorama de los últimos 5 años?
F.R.– Fueron 5 años moviditos, arrancamos el 2020 con una buena cosecha y después en el contexto de la pandemia la gente consumió más vino, en ese sentido fue un año excepcional en ventas, de un crecimiento exponencial. Esto se mantuvo en 2021, con una leve merma que se hizo más notable en 2022.
Ni hablar que en 2023 la caída fue estrepitosa y el 1er trimestre de 2024 también fue muy malo. Después fue mejorando y en 2025 terminamos con la venta en el mercado interno más estable y un mercado externo más complicado.
En definitiva en el mercado interno la caída entre el 2022 y 2025 fue de alrededor de un 15%, mientras que el externo lo sufrió mucho más, sobre todo en volumen. Eso produjo stock excedente por la disminución de ventas, pero a un precio estabilizado -ya hace más de 20 meses-, lo que hace que las caídas no sean tan grave.
-Este precio estabilizado ¿Es justo para productores y bodegueros?
No, no quiere decir que ese sea un precio justo, quiere decir que es el precio al que vos podés vender en la situación de mercado en la que estamos. Por supuesto que todos, como empresarios, quisiéramos tener un precio mucho mas alto, o una realidad muy distinta, pero es la que tenemos. Para algunos productores alcanza, para otros productores no.
Si un productor es muy eficiente en su producción y tiene las variedades que requiere el mercado, entonces se productor está en condiciones de solventar los costos y le puede quedar algún margen de contribución. Pero aquellos productores que tienen variedades menos rentables y que los kilos que produce no son los adecuados, entonces lo que recibe no le alcanza para mantener correctamente el viñedo.
Lo que pasa en esas circunstancias es que el productor no invierte en el viñedo y se va comiendo su capital en la medida en que no puede renovar su maquinaria, su tractor, su vehículo, ni las plantas, ni la madera. Va solventando su vida en función de ir comiéndose ese capital. Hasta que llega un momento en el que eso ya es inviable, la producción es muy magra porque no reinvirtió lo necesario y termina abandonando la actividad.
También hay situaciones intermedias. Productores que no están invirtiendo prácticamente nada en el viñedo, hacen lo mínimamente básico para tratar de juntar lo necesario que les permita levantar su producción y así van esperando a ver qué pasa al año siguiente.
El 2026 es un año bisagra en ese sentido, algunos productores posiblemente decidan no invertir en los viñedos. Algunos tal vez se retiren de la actividad, habrá otros que sobrevivan cosechado lo que corresponde, y los que tendrán un excedente para comprar fincas que se abandonan. Así la actividad se irá concentrando.
-¿Cómo se puede equilibrar?
Nuestro sistema cooperativo es un amortiguador de esa concentración, en la medida en que muchísimos productores pequeños y medianos todavía se pueden sostener, en función de tener la cadena integrada y el pago de su producción asegurado. Eso es fundamental, cobrar en tiempo y forma.
El cooperativismo como pilar para avanzar
-¿Puede tecnificarse y avanzar el sector primario?
Si, pero también el sistema cooperativo es un pilar fundamental en ese aspecto. Nosotros creamos la Cooperativa de Provisión de Servicios Vitícolas y Enológicos (SVE), una cooperativa de servicios a través de la cual realizamos compras conjuntas, de todo lo que es estructura -madera, alambre, tijera, etc-, insumos agrícolas y enológicos, de este modo nuestros asociados pueden elaborar los mejores vinos al menor costo posible y además tenemos el servicio de cosecha mecánica.
Dentro de los servicios de SVE contamos con drones -para hacer aplicaciones con fertilizantes o funguicidas-; un laboratorio enológico a un costo muy inferior al que tendrían los enólogos incluso en su propio laboratorio; un área de calidad y otra de fortalecimiento, a través de la cual buscamos ventanillas, generando inversiones y créditos más acordes a cada una de esas inversiones.


También ofrecemos asesoramiento técnico para viñedos con un equipo de 25 ingenieros en campo, coordinados por otros 3 que hacen ensayos; y también para el área enológica. Buscamos brindar un universo completo de beneficios y servicios a los socios.
A todo eso hay que sumarle que tienen asegurada la venta de su uva -sea la variedad y la cantidad que sea-, que todos los meses van a cobrar, que obtienen buenos rendimientos en litros de vino, que finalmente se comercializan a través de Fecovita, que no sólo vende mucho en la gama básica, también está creciendo fuerte en la media y alta gama, tanto en el mercado interno como en el externo y tanto en fraccionados, como en granel, y mosto.
En definitiva, todo esto genera ahorro en la producción, en la elaboración, la venta y la cobranza asegurada, y a precio de mercado.
–¿Cuánto vino al año vende Fecovita?
El promedio del último año fue de 18 millones de litros, incluyendo mercado interno y externo. A a eso hay que sumarle 20 mil toneladas de mosto, que son casi 100 millones de litros. Este año fue muy bueno para el mosto, se exportó muy bien, en función de un par de cosechas flojitas que han tenido en Europa por las que han destinado más uvas blancas a hacer vino blanco que a mosto.
Desregulación del INV y estimado de cosecha 2026
–¿Cómo viene la cosecha 2026? ¿Vamos a tener estimado del INV?
No lo sé, porque es parte de lo que se desreguló. El INV normalmente a esta altura del año, ya tiene un primer pronóstico que todavía no ha hecho. Nosotros hicimos uno interno, y nos está dando una cosecha muy similar al año pasado, con alguna disminución en Mendoza -especialmente en la zona sur y este por problemas de helada-, pero con un aumento en San Juan, que el año lo tuvo muy malo por la peronospora.
Nuestra estimación de cosecha consta de dos partes. Uno que se hace con una metodología antigua, donde tenemos 181 parcelas distribuidas en toda la provincia, en los cuatro oasis productivos. Y otro que es el pronóstico tradicional que es en función de la expertise del ingeniero, lo que ve comparado con la cosecha del año anterior, en conjunto con los productores. Nadie mejor que el productor para saber si hay más o menos uva.
-Hablando de la desregulación del INV ¿Cómo se va a garantizar la calidad de los vinos argentinos que tan buena fama tienen en el exterior?
-Eso va a seguir siendo igual. Lo que pierde el INV es el poder de «policía» interno que tenía en el momento de la elaboración, pero no el control de la genuinidad y calidad del vino para ser apto para consumo. Lo que nos preocupa a las entidades vitivinícolas es que el Certificado de Ingreso de Uva (CIU) y el Certificado de Elaboración y Circulación (CEC) sean optativos. Son dos instrumentos fundamentales para proteger a los productores primarios y evitar la concentración del mercado.
El CIU es el documento que acredita la cantidad de uva entregada por el productor a la bodega, tanto en la venta directa como en los contratos de maquila, es como el título de propiedad del productor, hacerlo voluntario es desampararlo. Y mantenerlo no representa ningún costo adicional ni para los productores, ni para las bodegas, lo que hace incomprensibles los argumentos para su eliminación. El CEC funciona como declaración jurada de la elaboración del vino y permite conocer el origen y la trazabilidad de la uva.
Por eso presentamos un amparo en la justicia, por ahora conseguimos una medida cautelar, a partir de la cual ambos certificados seguirán siendo obligatorios por 5 meses, es decir, durante la vendimia 2026. De este modo, de las 973 normas desreguladas, 971 están vigentes. Y, si en 5 meses el juez da un fallo negativo, ambos entrarán en el paquete de regulación según lo previsto.


– ¿Sin estimación de cosecha del INV, cómo se va a fijar el precio del kilo de uva para la próxima vendimia?
Entiendo que el gobierno de la provincia terminará dando algún tipo de pronóstico en función de las estimaciones que hacemos algunas entidades y a una que hacen ellos mismos. Seguramente algunos números se adelantarán previo a la cosecha.
De todos modos es lo mismo de siempre, el industrial te dice que hay mucho más de lo que hay, el productor te dice que hay mucho menos de lo que hay. Por eso los pronósticos eran tan necesarios, porque venían a poner un manto de relajación y certeza en lo que las cantidades de uva.
Acuerdo Mendoza-San Juan y banco de vinos
–En este contexto ¿Qué va a pasar con el acuerdo Mendoza-San Juan para la diversificación?
El acuerdo Mendoza-San Juan es más importante que nunca, hay que destinar a diversificación un porcentaje de uva que sea acorde a lo que está sucediendo para no generar tanto stock excedente. En este punto insisto en la importancia de empujar la ley de edulcoración con jugos naturales para sustituir el azúcar en bebidas gaseosas, aguas saborizadas y usos en panificación y pastelería.
Si usáramos mosto como endulzante natural, no alcanzaría la producción actual para abastecer mercado interno y mantener exportaciones, eso descomprimiría stocks, mejoraría precios en viñedos y dinamizaría plantas elaboradoras. Pero el lobby del jarabe de alta fructosa es millonario y difícil de superar.


–¿Y con el banco de vinos?
Bueno, el gobierno va a acompañar en la prefinanciación de exportaciones de vino. Eso está dentro del trabajo conceptual del banco de vino y es fundamental para exportar vino y bajar el stock, porque autofinanciarse o hacerlo a través de los bancos es inviable, y que el gobierno acompañe en ese contexto es sumamente importante. El banco de vino, en lugar de retirar productos del mercado, comprarlos, sostenerlos y después devolverlos, que es su misión original, lo que va a hacer es exportarlo, sacarlo al mercado.
Minería ¿Si o no?
– ¿Cuál es la posición de ACOVI respecto de la minería en la provincia de Mendoza?
-Nosotros somos acérrimos defensores del cuidado del recurso hídrico, pero eso no significa que estemos en contra del uso del agua en la minería, siempre y cuando se haga con los controles correspondientes y que se realice en cuencas que son totalmente cerradas, como es la de San Jorge o la de Malargüe Occidental, que no llegan a las zonas productivas, porque nacen y mueren dentro de la misma cuenca.
Creemos que la provincia necesita diversificar su matriz productiva. El petróleo está en franca caída, la agricultura atraviesa una especie de impas, y la industria hace lo que puede. El turismo acompaña, pero va siempre de la mano de la agricultura. En consecuencia, hoy Merndoza está necesitando alguna otra actividad productiva.
A ver…¿La minería va a salvar a Mendoza? No, en absoluto, no es la salvación, es una actividad productiva más. ¿Le hace falta? Sí. Pero insisto, siempre que se haga con todos los cuidados y controles que correspondan. Nosotros como defensores del agua, formamos parte de entidades que tienen injerencia en lo que va a ser el control futuro de la minería.
El acuerdo y desacuerdo con la minería va a ir de la mano de la concientización y maduración de la sociedad, respecto a este tema. Hoy, la sociedad ya tiene una visión algo distinta, más amable, y cuando alguna de las minas comience a trabajar, posiblemente tenga otra visión sobre el tema. Por supuesto que después están los defensores extremistas del agua, del ambiente o los de la minería, los fanáticos, ni uno ni otro está bien.
La tendencia de los vinos desalcoholizados
–¿Argentina está preparada para competir en el mercado de vinos desalcoholizados?
Si hay un país que se adapta en lo que a vitivinicultura respecta, es Argentina. Hemos sobrevivido durante 80 años a condiciones macroeconómicas que ninguna otra región vitivinícola podría hacerlo. Nuestra vitivinicultura hace los deberes como corresponde, además de tener una grandísima institucionalidad a través del órgano que creó la industria para llevar adelante un plan estratégico de largo plazo, que es la Coviar, que nos da un posicionamiento como economía regional que no existe en otras regiones.
-¿Cómo se va a poder afrontar una inversión tan onerosa?
Lo más lógico sería que alguien traiga al país una planta desalcoholizadora y brinde el servicio a bodegas. En la actualidad algunas bodegas, mandan vino a granel a una de las plantas más importantes que está en Bélgica, que desalcoholiza, fracciona y etiqueta para que esté listo para entregar al distribuidor, y para abastecer al mercado interno se traen uno o dos contenedores.
Por ejemplo, Nieto Senetiner tiene una máquina propia, cuyo costo -entre compra, traslado a Argentina y puesta en funcionamiento- está cerca de los U$S2,5 millones, ¿Cuántos litros de vino tenés que desalcoholizar para poder amortizar esa inversión? Estamos hablando de un mercado que representa un 0,4 o 0,3% en valor, es insignificante, pero en el que hay que incursionar y escuchar al consumidor.


Es importante tenerlos porque además te ayudan a entrar a nuevos mercados con otros vinos, como sucede con los vinos superpremium, entras por ellos, pero muchos distribuidores te piden 20 cajas de ese vino y 10 contenedores de una línea más baja. Sí hoy día la tendencia es vinos desalcoholizados, los tenés que tener.
Habrá que ver también cómo va evolucionando la categoría con las nuevas tecnologías, sobre todo por el sabor. Hay vinos sin alcohol que son agradables y otros que son intomables. Depende de la tecnología que se utilice. Como todo es relativamente nuevo, van saliendo tecnologías superadoras, que dan vinos de mejor calidad. Los primeros vinos desalcoholizados eran realmente espantosos. También es mucho más fácil y agradable en los blancos que en los tintos. El vino blanco tiene una acidez natural que se potencia en los desalcoholizados, y permite que te adaptes más rápido.
Es un proceso caro, que va a tener sus adherentes. Pero -como pasó con el vino orgánico- al principio los consumidores estaban dispuestos a pagarlo mucho más caro sólo porque era orgánico, hoy no, hoy lo quieren orgánico, pero lo al mismo precio que el otro, y los números al bodeguero no le cierran.
Falta de competitividad
-¿Qué necesitan desde el sector cooperativo en 2026?
En nuestro país, sea el sector que sea, lo que se necesita es financiamiento acorde. Vos tenés que vender el producto y siempre hay un delay con la cobranza; pero los insumos, sueldos, electricidad, hay que pagarlos igual, y para eso se necesita financiación. Y la actividad financiera es la que se lleva las palmas en este país, desde hace muchísimo tiempo. En el contexto económico actual de Argentina, las tasas ya deberían estar muchísimo más bajas de lo que están.
Respondiendo a tu pregunta, un gran deseo que yo tengo para el 2026, es que las tasas estén acorde a la realidad productiva. Y que, tanto el gobierno nacional como los provinciales, trabajen fuerte en cuestiones prometidas, como el costo de la logística, los aranceles que se pagan en convenios de comercializaciones internacionales -que ningún país del mundo paga-, la carga impositiva que es aberrante llegando al 67% en nuestra industria, el costo de la energía que se ha multiplicado por 800. Necesitamos tener condiciones semejantes a los otros países vitivinícolas para poder ser competitivos.
Para darte un ejemplo, en los costos de logística, para transportar vino a granel en flexitank de Mendoza al puerto de Buenos Aires, se pagan casi 10 centavos de dólar por litro de vino, y en Chile pagan 3 centavos de dólar. Y esa diferencia de centavos de dólar te deja fuera del negocio. Ni hablar si le sumas la carga impositiva, el costo energético, los aranceles, etcétera, etcétera. ¿Qué pretenden, que hagamos magia? Bueno…. magos no somos.
Lo que sí somos es resilientes. Tanto que, a pesar de la caída de ventas, seguimos facturando lo mismo, es decir que el mundo está dispuesto a pagar un poco más caro nuestro vino, porque evidentemente es de muy buena calidad.









