Grupo Caviro, la fórmula de la cooperativa vitivinícola italiana que tiene ingresos de 351 millones de euros

En un contexto desafiante para la vitivinicultura argentina, la experiencia del Grupo Caviro muestra cómo el cooperativismo puede transformarse en una herramienta estratégica de crecimiento y competitividad. Éste artículo de opinión -del consultor italiano Piero Bandini-, presenta datos contundentes y pone de manifiesto cómo la unión de productores, la innovación, sostenibilidad y diversificación, puede construir una industria sólida, rentable y con proyección internacional. Una historia que invita al sistema cooperativo vitivinícola argentino a pensar en escala, agregar valor y apostar al largo plazo.

Por Piero Bandini -Consultor de emprendedores, directivos de nivel C y gerentes en la concepción de nuevas estrategias de negocio para alcanzar la rentabilidad de forma positiva para el medio ambiente, las comunidades, las personas, los clientes y los proveedores.

La viticultura es uno de los sectores verticales del ámbito agrícola con mayor valor añadido: lleva al mercado un producto -el vino- capaz de remunerar de manera significativa los factores de producción. Sin embargo, respetando la legislación vigente y las normativas de la cadena, las prácticas de gestión y los procesos de transformación pueden diseñarse y llevarse a cabo con niveles de sostenibilidad muy diferentes.

Es necesario ser claros en un punto: el tamaño de la empresa influye de forma decisiva en la capacidad de adoptar prácticas sostenibles, invertir en tecnologías y afrontar planes estructurados de cambio.

El sector agrícola ha sufrido históricamente una fragmentación dimensional y ha reaccionado creando agregaciones —consorcios, cooperativas, OP y AOP— que, en algunos casos, han perdido el impulso original o se han convertido en estructuras complejas, con elevados costos generales y una capacidad de decisión limitada en un contexto de rápida evolución.

Junto a estos modelos, existen organizaciones que replantean continuamente su perímetro industrial, redefiniendo límites y procesos para maximizar la valorización de cada factor de producción y de sus residuos, según el principio de “no se desperdicia nada”.

¿Cómo lo han logrado? A través de la innovación: integración vertical, economía circular, valorización de subproductos y desarrollo de nuevas cadenas de valor que transforman los residuos en recursos, aumentando al mismo tiempo la sostenibilidad ambiental y la rentabilidad económica.

El caso Caviro

El Grupo Caviro representa uno de los casos más interesantes de evolución innovadora —y quizá no plenamente consciente para la época— dentro del panorama agrícola italiano. Fundado en 1966, en un inicio operaba en la recogida y valorización de los subproductos de la vinificación: ¡todavía no elaboraba vino!

Con el tiempo fue ampliando progresivamente su modelo industrial hasta construir una cadena casi completa que va desde el viñedo hasta la producción de biocombustibles y ácido tartárico.

Esta evolución no ha sido solo dimensional, sino estratégica: Caviro ha reinterpretado su modelo operativo introduciendo lógicas industriales y una inversión continua en investigación, tecnología y calidad del producto.

Los resultados económicos más recientes (ejercicio 2024-25: ingresos consolidados de 351 M€, EBITDA de 29 M€, EBIT de 5,7 M€ y resultado neto de 2,3 M€) confirman la solidez de este recorrido. El grupo mantiene una fuerte presencia en la gran distribución y en la exportación, con un portafolio que combina vino, derivados alcohólicos y actividades vinculadas a la energía y al medio ambiente, demostrando cómo la diversificación industrial se ha convertido en un factor clave de resiliencia y crecimiento.

La capacidad de transformar los subproductos de la cadena vitivinícola en nuevas líneas de negocio representa uno de los elementos distintivos del modelo Caviro, coherente con una visión de economía circular aplicada a escala industrial.

Desde esta perspectiva, Caviro no es solo una gran cooperativa vitivinícola, sino un laboratorio de innovación de procesos, de producto y de modelo de negocio: una organización que ha sabido transformar los límites típicos de la fragmentación agrícola en una plataforma industrial capaz de generar valor a lo largo de toda la cadena productiva.

Evolución de la marca Tavernello

Probablemente la notoriedad del producto Tavernello en el mercado sea mucho mayor que la conciencia de su pertenencia al Grupo Caviro, pero así es.

Más allá de esta consideración personal, hecha también un poco “de tripas” y por tanto potencialmente imprecisa, Tavernello representa un producto altamente reconocible y, al mismo tiempo, objeto de prejuicios sobre los que el Grupo ya está trabajando, a través de campañas televisivas y canales digitales, creo, con el objetivo de acercar a la prueba —la de las papilas gustativas— incluso a los más escépticos.

La idea común es que, si el vino no está en botella, entonces es un vino de baja calidad, vinificado quién sabe cómo y dónde, y si “habrá visto alguna vez la uva” es la pregunta cargada de prejuicios que le sigue; sin embargo, por el contrario, se pueden comprar vinos en botella de vidrio a precios que deberían suscitar algunas preguntas legítimas sobre los mismos elementos.

Tavernello cuenta con un sitio web dedicado en el que he descubierto —admito que tenía recuerdos evidentemente desactualizados— que es una marca, no solo un producto o una referencia, con una oferta articulada (un sistema o gama de productos) que incluye formatos en botella, más allá del brik, y cuyo contenido se ha ampliado hacia bebidas inspiradas en el Spritz. La evolución de la marca permite suponer que la elección inicial del brik supo construir con el tiempo un icono central del patrimonio histórico de la propia marca.

Desde 1976, el Grupo Caviro ha optado por colaborar con Tetra Pack, adoptando una solución radicalmente innovadora para la época: un envase más ligero, más resistente, intrínsecamente reciclable, capaz de preservar mejor el producto y, de manera valiente (en relación con el contenido), no de vidrio. Una elección que probablemente el mercado aún no ha comprendido ni valorado plenamente.

Tal vez hoy los valores de las nuevas generaciones, junto con su mayor conciencia y responsabilidad cívica, social y ambiental, puedan crear las condiciones para reconocer y premiar no solo el contenido, sino también los valores de sostenibilidad que están detrás del envase y de toda la cadena que lo hace posible.

Fuente: Linkedin Piero Bandini