Informe INTA: Cómo reconocer y combatir a tiempo la Lobesia botrana en los cultivos

Elaborada por el INTA, esta guía corresponde a un microcurso on line, gratuito y autogestionado que ofrece la entidad, a través del cual presentan conceptos claves en torno a la polilla de la vid (Lobesia botrana). Los contenidos son fundamentales para productores: origen e importancia, estado actual de la plaga en Argentina, hospedantes, cómo reconocerla, características biológicas, daños e impacto en la producción, cómo se dispersa, ciclo bioecológico, pautas sobre el monitoreo y la legislación vigente.

Informe elaborado por Procadis – Gerencia de Formación y Capacitación. Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) – Contenidos: Mendoza, Graciela; Marcucci, Bruno; de Borbón, Carlos M.; Mazzitelli, María Emilia; Puebla, Daniel (Sector Plagas Agrícolas y Ambiente – EEA Mendoza INTA).

La polilla de vid –Lobesia botrana– es una plaga que afecta al sector vitícola y aunque su distribución se encuentra limitada a pocas provincias, la probabilidad de que se extienda a otras regiones es alta. Por ello existen regulaciones estrictas y controles oficiales del Senasa que los productores deben cumplir. En esta guía del microcurso, el INTA ofrece conceptos clave y herramientas para combatirla. Para realizar el curso ingresar en ÉSTE LINK.

Lobesia botrana, origen e importancia de la polilla de la vid

Según los registros históricos, la polilla de la vid (también llamada polilla europea del racimo) se detectó a mediados del siglo XVIII en la zona mediterránea de Europa. Desde allí, en un comienzo, se extendió a viñedos, a otros continentes como África y Asia, para finalmente llegar a América, convirtiéndose en una plaga global para la viticultura.

En América fue detectada por primera vez en Chile, en el año 2008; en Estados Unidos en 2009 y en Argentina, en la provincia de Mendoza, en 2010 (Figura 1). En Estados Unidos se declaró erradicada en 2016 y desde aquel año se mantiene el estado de vigilancia a fin de prevenir una nueva introducción de la plaga.

Figura 1. Mapa de distribución mundial de la polilla de vid. Fuente: EPPO, 2025.

Estado actual de la polilla de la vid en Argentina

Conocida comúnmente como polilla de la vid, Lobesia botrana es un insecto que pone en riesgo la economía regional. Actualmente, se encuentra en Mendoza y San Juan, provincias que producen más del 90% del vino y la uva del país. Tras la detección de focos en La Rioja, el Senasa reforzó las medidas de emergencia fitosanitaria para contener el avance del insecto y proteger así la sanidad de los viñedos en las demás regiones productoras.

La polilla de vid es una plaga cuarentenaria y aunque su distribución se encuentra limitada a pocas provincias, la probabilidad de que se extienda a otras regiones es alta. Por ello existen regulaciones estrictas y controles oficiales del Senasa que los productores deben cumplir.

Debido a su importancia estratégica, en nuestro país es monitoreada de cerca por el Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana a cargo del Senasa. A través de dicho programa, el organismo coordina las medidas para frenar su avance a zonas libres y proteger tanto la producción de uva como su comercialización, asegurando así toda la cadena vitivinícola.

Conociendo al enemigo: reconocimiento y hospedantes

La polilla de la vid es un lepidóptero de la familia Tortricidae, la misma a la que pertenecen plagas que atacan los frutales de pepita -carpocapsa- y de carozo -grafolita-. Es una pequeña mariposa, de colores grisáceos y de hábitos crepusculares, es decir, tanto los machos como las hembras vuelan al atardecer y al amanecer.

Luego de aparearse la hembra coloca los huevos sobre las inflorescencias y los frutos. En cada generación, la polilla de la vid desarrolla el ciclo de vida como huevo, larva (gusano), pupa (crisálida) y adulto; mientras que el desarrollo de la larva se produce en cinco etapas (estadios), de L1 a L5. Cada etapa del ciclo de vida se puede identificar por características propias que la distinguen (ver figuras 2 a 16).

Figuras 2 y 3: Huevo de la polilla de la vid sobre inflorescencia de vidFiguras 4 y 5: Huevo de la polilla de la vid sobre grano de uva.
Fotos: INTA.
Figuras 6 a 10: Estadios de la larva de la polilla de la vid. De arriba a abajo L1, L2, L3; L4, L5 respectivamente.
Fotos: INTA
Figura 11: Caracteres distintivos de la larva de la polilla de la vid.
Foto: Marcela González. INTA.
Figura 12: Pupa de la polilla de la vid – Figura 13: Pupa de la polilla de la vid en racimo. Foto: INTA.
Figura 14: Pupa con el capullo visible bajo la corteza de la vid. Foto: INTA
Figura 15: Vista lateral de la polilla de la vid. Se distingue una “cresta” posterior dorsal de escamas en relieve propia de algunas especies de la familia Tortricidae. Foto: INTA
Figura 16: A la izquierda adulto de la polilla de la vid. Se distinguen dos patrones en las alas anteriores, uno en forma de banda ancha, transversa, de color gris plomo, en el centro, y otro en forma de «Y» invertida. A la derecha esquema.
Nota: adaptado de Taxonomic Guidelines, Screening & Identification Aid for the European Grapevine Moth Survey Lobesia botrana (Denis & Schiff.) Tortricidae, por Floyd, J. 2010.

¿Cuáles son los hospedantes de la polilla de la vid?

En Argentina las especies botánicas incluidas en el género Vitis son los principales hospedantes de la polilla de la vid, siendo la vid o parra (Vitis vinifera) el más importante por los daños que ocasiona a los frutos.

Sin embargo, la plaga no se limita a la vid; en Argentina también se la encontró en arándanos. Otros potenciales hospedantes secundarios considerados por el Senasa son: olivo, kiwi, grosellas, zarzamora, granado, perales y frutales de carozo.

El daño de la plaga: de la flor al racimo

La polilla de la vid produce daños distintos según la etapa de crecimiento de la uva:

En primavera (1ª generación): las pequeñas larvas unen las flores con hilos de seda, formando una especie de nido llamado «glomérulo». Estas pequeñas pelotas de seda en los racimos, son la señal de alerta más clara (ver figuras 17 a 20 y 28).

En verano temprano (2ª generación): cuando los granos de uva están verdes y duros, las larvas los perforan para alimentarse de la pulpa. Algunas bayas se ponen moradas antes de tiempo, para luego secarse y quedar de color marrón (ver figuras 21 a 24 y 28).

Cerca de la cosecha (3ª generación): es el momento más crítico. Las larvas atacan la uva madura y el jugo azucarado que sale de las heridas propicia el ataque del hongo Botrytis cinerea o «moho gris». Esto provoca la podredumbre del racimo, que deteriora la producción y afecta la vinificación (ver figuras 25 a 28).

Figuras 17 y 18: “Nidos” o glomérulos producidos por la primera generación de polilla de la vid, en racimos en floración.Figura 19: Glomérulo producido por la polilla de vid en inflorescencia de vid.Figura 20: Comeduras de la polilla de la vid en flores de vid. Foto: INTA.
Figura 21 a 24: Daños producidos por larvas de la 2.da generación en baya verde. Foto superior-izquierda: sobre el grano se distingue una larva de 5.to estadio. Fotos: INTA.
Figura 25 a 27: Daño en bayas de uva maduras de la 3ra. generación de la polilla de la vid. De izquierda a derecha: comeduras en superficie, deshidratación, nido y deshidratación de bayas. Fotos: INTA
Figura 28: Daños de la polilla de la vid. De izquierda a derecha: en floración, en grano verde y en grano maduro. Fotos: INTA.

¿Cómo es el ciclo biológico de la polilla de la vid?

En la región de Cuyo, la polilla de la vid suele tener tres generaciones al año, aunque en veranos cálidos puede llegar a una cuarta. Su desarrollo biológico está adaptado al ritmo de la planta de vid, a través de varias generaciones anuales:

Fin de invierno (septiembre): los adultos emergen de sus refugios. Los machos vuelan en busca de hembras, guiados por las feromonas (como un «perfume» natural), que son señales químicas de atracción.

Primavera (octubre/noviembre): las hembras ponen sus huevos en los racimos que están empezando a florecer. Al nacer, las pequeñas orugas se alimentan de las flores y, tras pasar por cinco estadios larvales, se envuelven en seda para transformarse en pupas y luego en nuevos adultos. Se trata de la primera generación de Lobesia botrana.

Verano (diciembre a febrero): aparecen la segunda y tercera generación. Ahora, las larvas atacan directamente las uvas verdes, luego cuando las uvas cambian de color – envero- y, por último, las uvas maduras.

Su escondite estratégico: durante el verano, las pupas en sus capullos se ocultan en los racimos o entre las hojas. Para sobrevivir al frío, en invierno se esconden en forma de «pupa durmiente» bajo la corteza del tronco de la vid, esperando la próxima primavera para reiniciar el ciclo.

Figura 29: Esquema del ciclo biológico de la polilla de la vid en su pasaje por los estados de huevo, larva, pupa y adulto. INTA.

El reconocimiento de los estados de desarrollo de polilla de la vid es clave para la detección temprana en los viñedos y para poder realizar las aplicaciones en el momento oportuno de control.

Modelos de Grados-Día: herramienta para predecir el desarrollo de la polilla y programar tratamientos

El desarrollo de la polilla de la vid, como el de todos los insectos, depende directamente de la temperatura ambiente.

  • El frío retrasa su crecimiento.
  • El calor lo acelera.
  • Por debajo de una temperatura mínima -llamada umbral de desarrollo-, el insecto cesa su crecimiento.

Para predecir las etapas de desarrollo de una plaga, se utilizan modelos matemáticos. El más común es el modelo de Grados-Día (GD), que mide la cantidad de calor acumulado a lo largo de la temporada.

En el caso de la polilla de la vid, este modelo calcula cuántos Grados-Día son necesarios para que la plaga alcance cada una de las etapas de su ciclo de vida en cada generación.

Cálculo de los Grados-Día

Los grados día grados-día (GD) pueden calcularse con el método de Touzeau (Touzeau, 1981) mediante la siguiente fórmula:

GD= Grados Día – Tº máx.=Temperatura máxima diaria (°C)
Tº mín.=Temperatura mínima diaria (°C) – Tº umbral (umbral de desarrollo)= Temperatura umbral inferior (°C).
Se considera como temperatura umbral inferior a 10 °C, temperatura debajo de la cual la polilla de la vid no se desarrolla.

Ventajas del modelo

Los modelos permiten tomar mejores decisiones sobre el uso de plaguicidas, al anticipar el desarrollo de las plagas. Permiten ajustar el momento y el número de aplicaciones, lo que resulta en menores costos de producción y un menor impacto ambiental.

Como ejemplo se puede citar que en la temporada 2012 – 2013, cuando el modelo permitió predecir el momento de cada vuelo de la polilla de la vid (ver Fig. 32). Este conocimiento es crucial, especialmente cerca de la cosecha, cuando las opciones de control químico son limitadas.

Figura 30. Gráfico de Grados-Días para la polilla de vid en Mendoza, durante la temporada 2012 – 2013. Tomado de Dagatti y Becerra 2015.

Monitoreo de la polilla de la vid: técnicas y aplicación

La detección de esta plaga la realiza el Senasa mediante una Red de Monitoreo Oficial, que cubre el territorio nacional. Esta red utiliza trampas Delta (ver fig. 31) provistas de un piso pegajoso y «cebadas» con feromonas (atractivos sexuales en cápsulas o cebos). Es un monitoreo pasivo donde las feromonas atraen a los machos adultos, que quedan atrapados en el piso pegajoso.

El análisis de las capturas permite determinar la evolución de los vuelos de la plaga, facilitando la toma de decisiones para el manejo de esta.

Figura 31. A la izquierda trampa delta para el monitoreo de machos de la polilla de la vid. A la derecha piso engomado donde se observan caídas de machos. INTA.

En finca el productor puede monitorear la polilla de la vid con trampas de feromonas, que se colocan a la altura del cultivo y al inicio del periodo de floración.

La trampa delta, los pisos pegajosos y las cápsulas con feromonas pueden adquirirse en una tienda de insumos agrícolas. La trampa también puede fabricarse con cartón plastificado o plástico según el modelo que aparece en la figura N° 31.

Monitoreo activo de Lobesia botrana

Se trata de un monitoreo visual que permite detectar los estados inmaduros (huevo, larva, pupa) del insecto, para evaluar la presión de la plaga, decidir la aplicación de medidas de control y comprobar su eficacia.

A.  Metodología de muestreo (parcelas de 1 a 5 ha)

  • Recorrido: realizar una trayectoria en zig-zag o en «V» para asegurar una cobertura uniforme de la superficie (Fig. 32).
  • Muestra: inspeccionar al azar 100 racimos distribuidos a lo largo del recorrido.
  • Observación: identificar daños visibles o presencia de individuos. Se recomienda el uso de lupa de mano para la detección de huevos.
Figura 32. Monitoreo de la polilla de la vid: esquema de recorrido de la parcela según se trate de un espaldero (izq.) o de un parral (der.).

B.  Cronograma de observación por generación (Fig. 33)

  • 1ª Generación (inflorescencia): búsqueda de glomérulos. Permite estimar la abundancia inicial y evaluar la eficacia del control previo. Es importante considerar que los huevos son de difícil detección en este momento.
  • 2ª y 3ª Generación (grano arveja a envero): etapa crítica para la detección de huevos. Su presencia es el indicador principal para decidir la aplicación de medidas de control y prevenir el ingreso de la larva al fruto. El conteo de larvas en bayas solo sirve para determinar los niveles de presión de la plaga, ya que su control es poco eficaz una vez dentro del racimo.

Durante el invierno buscar las pupas debajo de la corteza de las vides. El objetivo es estimar la cantidad de plaga que puede haber en la próxima temporada de crecimiento.

Figura 33. Distintos estados del insecto y daños que se pueden observar durante el monitoreo de la polilla de la vid. En los racimos también se pueden encontrar pupas, dentro de los glomérulos y de las bayas, pero no se incluyen en la figura.

El monitoreo es una técnica sencilla y fundamental para:
-Cuantificar el nivel de plaga en el viñedo.
-Conocer su evolución, determinar el momento óptimo de control.
-Evaluar la eficacia de las medidas aplicadas

C. Registro y análisis de datos

A partir de los conteos se obtienen dos indicadores fundamentales:

  • Porcentaje de racimos afectados: indica la proporción de racimos con presencia de daño y de plaga.
  • Promedio de plaga por racimo: indica la intensidad de la infestación (cantidad de individuos por racimo).

Estos datos son esenciales para verificar si la estrategia fitosanitaria de la finca está funcionando correctamente.

Criterio de Control: aunque no existe un umbral numérico puntual, la detección de huevos (especialmente en 2ª y 3ª generación) es la señal biológica precisa para la aplicación de medidas de control.

El impacto en la producción

La polilla de la vid puede afectar la producción de uva, al reducir el rendimiento de la cosecha y disminuir la calidad de los frutos, tanto para consumo fresco como para vinificación.

El mayor daño se debe a la podredumbre de los racimos, donde la polilla actúa como un agente de dispersión clave: sus lesiones en los granos son la vía de entrada para los patógenos, principalmente el hongo Botrytis cinerea. Esta podredumbre afecta la calidad del vino por el desarrollo de aromas y sabores defectuosos.

A su vez, la necesidad de usar más plaguicidas -insecticidas y fungicidas- aumenta los costos de producción y genera un riesgo comercial: el rechazo de la fruta, así como de mostos o de vinos, por la presencia de residuos de plaguicidas.

En la uva de mesa, la plaga provoca pérdidas económicas importantes: restricciones o cierre de mercados, y la imposición de costosos tratamientos cuarentenarios.

¿Cómo se dispersa?

La polilla de la vid se dispersa en forma activa, mediante vuelos en busca de pareja o de alimento, y pasiva, impulsada por el viento.

Sin embargo, el mecanismo más importante de dispersión a larga distancia es el movimiento de material infestado con larvas, pupas, huevos, por la actividad humana: el transporte de fruta sin protección adecuada y el tránsito de maquinaria agrícola sin lavar ni desinsectar.

También puede dispersarse por restos de cosecha y de poda, o por cajones o bins utilizados en la cosecha, que no se lavan correctamente.

En Argentina, para controlar la dispersión de la polilla de la vid desde áreas infestadas a zonas libres de la plaga, está reglamentado el movimiento de fruta fresca, de maquinaria y de plantas de vid.

Argentina actualiza su defensa contra la polilla de la vid

Luego del ingreso de la polilla de la vid el gobierno argentino declaró la emergencia fitosanitaria e implementó cuarentena y medidas de control bajo un marco regulatorio. Las acciones tuvieron por objetivo reducir el impacto de la plaga en la producción y en la comercialización de uvas y de otros frutos susceptibles.

El marco regulatorio ha sido actualizado recientemente, a través de la Resolución 373/2025, que reemplaza 11 normas; mientras otras continúan vigentes (ver Cuadro N.° 1).

Cuadro N.° 1: normativa vigente en Argentina al 2026, para la regulación de la polilla de la vid