La ciencia demuestra que el vino tiene menos probabilidades de afectar la salud que los licores, la cerveza y la sidra

Un estudio publicado por el American College of Cardiology concluye que el impacto de las bebidas alcohólicas en la salud no depende únicamente de la cantidad consumida, sino también del tipo de bebida. Según los investigadores, el consumo bajo a moderado de licores, cerveza o sidra se asocia con una mayor mortalidad. En cambio, el consumo moderado de vino se relaciona con un menor riesgo en adultos sanos.

El debate científico sobre los efectos del alcohol en la salud sigue avanzando y sumando nuevas evidencias. Un estudio publicado por el American College of Cardiology concluye que el impacto no depende únicamente de la cantidad consumida, sino también del tipo de bebida.

El estudio, que analizó a más de 340.000 adultos británicos, se suma a investigaciones previas que muestran que consumir menos alcohol es mejor para la salud y aporta nuevos conocimientos sobre los efectos de beber en niveles bajos y moderados.

Para la industria del vino estos resultados aportan una perspectiva relevante: no todas las bebidas alcohólicas presentan el mismo perfil ni se integran de igual forma en los patrones de consumo. Factores como su composición y su vínculo con hábitos alimentarios equilibrados ayudan a explicar estas diferencias.

Zhangling Chen

“Estos resultados provienen de la población general, y en ciertos grupos de alto riesgo, como personas con enfermedades crónicas o afecciones cardiovasculares, los riesgos podrían ser incluso mayores”, afirmó Zhangling Chen, MD, PhD, profesora del Second Xiangya Hospital de la Central South University en China y autora principal del estudio.

Según los investigadores, el consumo bajo a moderado de licores, cerveza o sidra se asocia con una mayor mortalidad. En cambio, el consumo moderado de vino se relaciona con un menor riesgo en adultos sanos.

Este tipo de estudios contribuye a avanzar hacia recomendaciones más precisas, basadas en patrones de consumo y no únicamente en cantidades generales. Una línea de investigación que ayuda a entender mejor la relación entre vino, alimentación y salud. En este contexto, la evidencia científica sigue respaldando un mensaje importante: el consumo moderado de vino puede tener efectos beneficiosos para la salud.

El Dr. Josep Masip Utset, cardiólogo y presidente del comité científico de la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN), destaca que se trata de un estudio basado en el registro UK Biobank, «uno de los bancos de datos poblacionales más completos del mundo, con más de 500.000 individuos y más de 15 años de seguimiento. Análisis previos sobre este registro ya habían mostrado resultados similares, reforzando el papel diferencial del vino frente a otras bebidas alcohólicas».

Metodología de la investigación

Los investigadores analizaron los hábitos de consumo de alcohol y los resultados de mortalidad en 340.924 adultos que participaron en el estudio UK Biobank entre 2006 y 2022. Cada participante completó un cuestionario dietético al inscribirse y fue clasificado en cuatro categorías según su consumo de alcohol, medido en gramos de alcohol puro por día y por semana. Como referencia, una lata de cerveza de 350 ml, una copa de vino de 148 ml y una medida de licor de 44 ml contienen aproximadamente 14 gramos de alcohol puro cada una.

Las personas que consumían menos de 20 g por semana (alrededor de 1,5 bebidas estándar) fueron clasificadas como abstemios o bebedores ocasionales. Los hombres que consumían entre 20 g por semana y 20 g por día, y las mujeres entre 20 g por semana y 10 g por día, se consideraron de consumo bajo. Un consumo diario de 20 g a 40 g (aproximadamente de 1,5 a tres bebidas estándar) para hombres y de 10 g a 20 g para mujeres se consideró moderado. El consumo diario de más de 40 g (alrededor de tres bebidas) para hombres y más de 20 g (aproximadamente 1,5 bebidas) para mujeres se consideró alto. Los resultados de salud se siguieron durante más de 13 años en promedio.

En comparación con los abstemios o bebedores ocasionales, quienes tenían un consumo elevado de alcohol presentaron un 24% más de probabilidad de morir por cualquier causa, un 36% más de probabilidad de morir por cáncer y un 14% más de probabilidad de morir por enfermedades cardíacas. Las diferencias en el riesgo según el tipo de alcohol aparecieron en los niveles bajos y moderados de consumo: beber licores, cerveza o sidra se asoció con un riesgo significativamente mayor de muerte, mientras que el mismo nivel de consumo de vino se asoció con un riesgo significativamente menor.

En particular, al analizar las muertes por enfermedad cardiovascular, los investigadores encontraron que los bebedores moderados de vino tenían un 21% menos de riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con los abstemios o bebedores ocasionales. En contraste, incluso un bajo consumo de licores, cerveza o sidra se asoció con un 9% más de riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares en comparación con no beber o hacerlo ocasionalmente.

“Estos resultados pueden ayudar a perfeccionar las recomendaciones, enfatizando que los riesgos para la salud del alcohol dependen no solo de la cantidad consumida, sino también del tipo de bebida. Incluso el consumo bajo a moderado de licores, cerveza o sidra está vinculado con una mayor mortalidad, mientras que el consumo bajo a moderado de vino puede implicar un menor riesgo”, explica Chen.

Los investigadores indicaron que varios factores pueden explicar las diferencias según el tipo de bebida alcohólica. Algunos compuestos presentes en el vino tinto, como los polifenoles y antioxidantes, podrían tener beneficios para la salud cardiovascular. Además, el vino suele consumirse con las comidas y por personas con dietas de mayor calidad y hábitos más saludables en general, mientras que los licores, la cerveza y la sidra tienden a consumirse fuera de las comidas y se asociaron con una menor calidad de dieta y otros factores de riesgo en el estilo de vida.

En sus análisis, los investigadores ajustaron los datos para tener en cuenta factores demográficos, nivel socioeconómico, estilo de vida, factores cardiometabólicos y antecedentes familiares de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Sin embargo, señalaron que la investigación tiene limitaciones inherentes por tratarse de un estudio observacional, y sugirieron que ensayos aleatorizados de alta calidad podrían ayudar a comprender mejor los efectos del consumo de alcohol.

El consumo de alcohol se evaluó mediante autoinforme al inicio del estudio y no captó cambios en los patrones de consumo a lo largo del tiempo. Además, los participantes de UK Biobank son generalmente más saludables que la población en general, lo que puede limitar la generalización de los resultados.

A pesar de estas limitaciones, el gran tamaño de la muestra y la duración del seguimiento refuerzan la solidez estadística del estudio. Los investigadores afirmaron que el estudio ofrece una visión más completa y detallada de los efectos del consumo de alcohol en la salud que muchos trabajos anteriores, proporcionando un alto nivel de detalle en cuanto a la cantidad y el tipo de alcohol consumido, así como diversos resultados de mortalidad.

Sobre el American College of Cardiology

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Fuente: Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).