La crisis del vino no es sólo «marca argentina», en España 3 potencias buscan renegociar sus pasivos

El sector bodeguero europeo está sufriendo los efectos del descenso del consumo de vino y el golpe arancelario de Estados Unidos. En España son ya varias las cadenas que se están viendo obligadas a renegociar su pasivo y las condiciones de su financiación para no incumplir sus obligaciones. Según aseguran desde el diario «El Economista», González Byass, Bodegas Riojanas y Familia Torres ya iniciaron un proceso de reestructuración.

Ya no es sólo un «lamento argentino», la crisis en las bodegas es a nivel mundial y las causas a las que apuntan en el mercado son varias: nuevos hábitos de consumo, mayor presión en márgenes y un entorno macroeconómico más exigente. En este marco el diario «El Economista» conversó con 3 de las bodegas más importantes de España que iniciaron una reestructuración y buscan renegociar sus condiciones de financiación.

González Byass, la empresa bodeguera conocida por ser propietaria de la marca Tío Pepe, ha iniciado una reestructuración de su deuda financiera con las principales entidades acreedoras tras los efectos derivados de la caída del mercado del vino. La compañía dirigida por César Sánchez se ha hecho con los servicios de la boutique de servicios profesionales Interpath, lanzada en España el pasado año por varios ex de KPMG, para sentarse con las entidades financieras para renegociar las condiciones de su financiación y adecuarlas a la situación actual, de acuerdo a distintas fuentes consultadas por ‘elEconomista.es’.

La reestructuración se ha activado sentándose con las entidades acreedoras de mayor exposición, donde sobresalen Banco Santander, CaixaBank y BBVA (el ‘pool’ lo componen 11 entidades financieras). Los dos últimos bancos dieron un préstamo sindicado el pasado año a la compañía, a la vez que la firma jerezana firmaba un acuerdo marco de circulante con las mismas entidades para apoyar el plan de futuro de la compañía. La deuda consolidada asciende a aproximadamente 150 millones de euros.

Desde la empresa explicaron al periódico español que trabajan en «adaptar su estructura financiera al nuevo entorno de mercado y reforzar la solidez a largo plazo del grupo» y no contemplan la posibilidad de acogerse en el futuro a una reestructuración forzosa bajo el marco de la Ley Concursal.«La compañía mantiene su actividad operativa con normalidad, cuenta con marcas sólidas y conserva un negocio operativo rentable, con generación de ebitda y capacidad de generar resultados positivos en su actividad ordinaria», explican.

Preguntada sobre la opción de desinvertir en activos, González Byass, que también es propietaria de las marcas Beronia, Presidente, Viñas del Vero o Croft Twist, explica que «revisa continuamente oportunidades que generen valor y permitan priorizar activos estratégicos». Recientemente, añade, se ha desprendido de las instalaciones, inmuebles y activos de Finca Constancia, en Toledo, lo que le permite optimizar procesos productivos.

Personal y EE.UU.

La situación tiene lugar después de que el pasado octubre la empresa comunicara un ajuste de personal en varias de sus filiales. González Byass Servicios Corporativos y González Byass Distribución fueron las mercantiles afectadas y redujeron su plantilla en 34 puestos de trabajo. Justificó lo sucedido en que desarrolló el proceso «dentro de un marco de diálogo constructivo» que permitió reducir el número de personas afectadas e introducir mejoras en las condiciones laborales, así como priorizar la voluntariedad como criterio de selección.

Las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil muestran una caída de los ingresos consolidados de González Byass en el último año disponible (2024). Las ventas se situaron en 235 millones de euros, un 2,05% menos que en el año anterior (239,84 millones), mientras que el resultado de explotación se situó en 9,3 millones de euros, también por debajo del ejercicio precedente (12,82 millones de euros).

Al margen de esta situación en el mercado doméstico, González Byass ha activado la vigilancia en Estados Unidos, donde ha reconocido el potencial impacto que tendría un posible embargo comercial a España. Esta situación, a la que aludió el CEO de González Byass USA, Andrew Sinclair, impactaría en las marcas europeas que se comercializan en este país.

El ejecutivo señaló en marzo que esta filial estaba manteniendo una perspectiva «mesurada y proactiva» respecto a este posible embargo contra España, advirtiendo que «estas amenazas trascienden los productos españoles para abarcar a Europa en general», ya que tales medidas «repercutirían inevitablemente en toda la Unión Europea, afectando cadenas de suministro, alianzas y mercados que sustentan el comercio transatlántico en vinos, espirituosos y más allá».

Sector afectado

El sector bodeguero está sufriendo los efectos del descenso del consumo de vino y el golpe arancelario de Estados Unidos. En España son ya varias las cadenas de se están viendo obligadas a renegociar su pasivo y las condiciones de su financiación para no incumplir sus obligaciones. Las causas a las que apuntan en el mercado son varias: nuevos hábitos de consumo, mayor presión en márgenes y un entorno macroeconómico más exigente.

El caso más reciente ha sido el de Bodegas Riojanas, referente del sector, que abrió hace meses la segunda reestructuración en tres años y ha podido cerrarla con la incorporación de un nuevo accionista de referencia, Vintae, que inyectará capital para sanear el balance y se hará con una participación mayoritaria sin necesidad de lanzar una oferta pública de adquisición.

Otra empresa emblemática que ha empezado a dar los primeros pasos es la propietaria de las bodegas Familia Torres. La compañía catalana está en este caso en negociaciones con CaixaBank y Banco Santander como principales entidades con mayor exposición. Ambos bancos suman más de la mitad del pasivo. «Las negociaciones con bancos se enmarcan en la gestión habitual de la estructura financiera», reconocieron.

Fuente: El Economista