Laura Bree: «El 2026 podría ser el año de la consolidación para cepas no tradicionales»

En este artículo, de la periodista Gabriela Fernandez para Wine Institute, la licenciada en bromatología Laura Bree -docente y responsable del Departamento de Investigación, Desarrollo, Innovación y Sustentabilidad en Vivero Mercier- da detalles sobre los resultados de la vendimia 2026. Con menos uvas pero de mayor calidad enológica, la profesional brinda un pantallaso de los vinos que resultarán de esta añada.

Por Gabriela Fernandez

Licenciada en Comunicación Social

Para Wine Institute

Mientras las bodegas mendocinas se preparan para el pico del turismo enológico, el clima y el suelo terminan de definir el carácter de la próxima cosecha. Para comprender este escenario, dialogamos con Laura Bree, Licenciada en Bromatología, especialista en Vitivinicultura y docente de Wine Institute, quien analizó las proyecciones de este ciclo y el rol del sommelier como puente entre la técnica y la emoción.

Clima y sanidad: calidad sobre cantidad

Según Bree, el ciclo 2026 está marcado por una reducción en el volumen debido a heladas tardías y granizo en zonas como el Valle de Uco, el Este y el Sur. Sin embargo, este panorama productivo menor se compensa con una alta calidad enológica.

A diferencia del calor extremo de 2025, este año ha gozado de estabilidad térmica, permitiendo un equilibrio óptimo entre el azúcar y la madurez fenólica. «Pese a las lluvias de enero y febrero, el estado sanitario es excelente, lo que proyecta vinos equilibrados», afirma la especialista.

Blancos y tintos: hacia la frescura y la fluidez

En cuanto a los blancos, la tendencia se aleja de la madurez tropical pesada. Se buscan vinos con acidez natural alta, graduaciones alcohólicas moderadas y perfiles cítricos o minerales. Además del Chardonnay, Bree destaca el potencial de variedades como el Albariño, Roussanne, Semillón y Riesling.

En el segmento de los tintos, aunque habrá concentración, el mercado global demanda vinos más fluidos y elegantes. Variedades como Pinot Noir, Cabernet Franc, Criolla Chica y Grenache, cosechadas en puntos más tempranos, responden a este nuevo paradigma de consumo que prioriza la frescura sobre la estructura pesada.

Varietales que darán la nota

Laura Bree señala que el 2026 podría ser el año de la consolidación para cepas no tradicionales. En blancas, destaca el resurgimiento del Chenin Blanc, rescatado de parrales antiguos para aportar autenticidad.

En tintas, si bien el Malbec sigue siendo emblema, variedades como Mencía, Mourvèdre y Nebbiolo asoman con fuerza para ofrecer nuevos perfiles aromáticos adaptados al clima actual.

El sommelier: intérprete de la experiencia

Para la docente, el desafío del sommelier durante la vendimia es transformar los datos técnicos en una narrativa emocional. «El turista no solo debe llevarse información, sino la magia de nuestra vitivinicultura», explica. El objetivo es convertir la cata en un recuerdo perdurable del paso por Mendoza.

Formación con sello Wine Institute

La preparación de los futuros profesionales en Wine Institute integra la teoría técnica con la vivencia directa. Por segundo año consecutivo, gracias a la colaboración con Vivero Mercier Argentina y su programa “Vivero Puertas Abiertas”, los alumnos participan en el proceso completo: desde la cosecha hasta la elaboración de su propio vino.

«Creemos que la forma más auténtica de transmitir una cosecha es habiéndola palpado», concluye Bree. Esta formación práctica asegura que el sommelier comunique el vino no solo desde los libros, sino desde la experiencia real en el campo, cumpliendo con los estándares de una educación de calidad.