El flamante presidente de Wines of Argentina, Lucas Löwi asume el cargo en un momento clave para el vino argentino. Mientras el país alcanza niveles de calidad inéditos gracias a una interpretación cada vez más precisa de sus terroirs, el desafío pasa por consolidar una identidad capaz de combinar la fortaleza del Malbec con nuevas oportunidades de posicionamiento internacional. En esta entrevista, realizada por Cristina Mahne, Löwi analiza el potencial de los vinos de montaña como principal diferencial de Argentina, el creciente protagonismo de los blancos de altura, las oportunidades que ofrecen mercados estratégicos como Estados Unidos y Brasil, y la meta de ampliar significativamente las exportaciones del sector durante los próximos años.
Licenciado en administración de empresas y con un MBA de IAE Business, Lucas Löwi lleva dos décadas desempeñándose en Terrazas de los Andes, bodega que hoy dirige. Recientemente fue elegido por sus pares como presidente de Wines of Argentina para el período 2025-2028 con la responsabilidad de representar más de 200 bodegas socias de la entidad, y en un momento en que la interpretación precisa de los terruños está permitiendo alcanzar una calidad sin precedentes en los vinos del país.
Entrevista realizada por Cristina Mahne para WofA.
CM- ¿Qué atributos diferenciales considera que hoy hacen único al vino argentino?
LL- El diferencial único de Argentina es la extraordinaria posibilidad de elaborar vinos de montaña, en altura, de manera respetuosa con el medio ambiente. En el país hay viñedos al pie de la Cordillera de los Andes, a lo largo de todo el territorio. Esta ubicación privilegiada nos permite acceder a altitudes más elevadas, disfrutar de climas más frescos y explorar una gran variedad de perfiles de suelos. La combinación de estos factores no solo potencia la calidad y el carácter de nuestros vinos, sino que también nos permite cultivar con un enfoque sostenible. Y esta riqueza de matices y terroirs nos ayuda a destacar en el mercado internacional.
Hoy estamos creando algunos de los mejores vinos que Argentina haya producido en toda su historia. Es realmente maravilloso ver cómo la interpretación de nuestro terruño nos está permitiendo alcanzar límites que, hace apenas unos años, parecían inimaginables. Este reconocimiento internacional representa una oportunidad única que debemos aprovechar.
Blancos de altura, segundo pilar
–¿Cree que el desafío ahora pasa por profundizar la identidad argentina en torno del Malbec, o por mostrar mayor diversidad de regiones, variedades y estilos?
-Cuando me preguntan qué hay detrás del Malbec, suelo responder que más Malbec. Sin embargo, creo que es momento de ir un poco más allá y profundizar en las características únicas que este varietal nos da en cada rincón del país.
El Malbec es mucho más que una sola expresión: cada región imprime su propia personalidad en el vino, con matices y detalles que merecen ser contados.

–¿Pero cómo planea impulsar la visibilidad de regiones menos conocidas y cepas más allá del Malbec?
-Los vinos blancos de montaña elaborados en Argentina están comenzando a recibir un reconocimiento internacional cada vez mayor. Son vinos que ofrecen un perfil diferenciador respecto a los blancos de otros países competidores. El interés creciente de la crítica especializada nos invita a dar el debate dentro del sector sobre si queremos apostar por consolidar este estilo como un segundo pilar, junto al Malbec, en nuestra estrategia de posicionamiento internacional.
-Estados Unidos y Brasil aparecen como mercados prioritarios. ¿En qué categorías ve hoy las mayores oportunidades de crecimiento para el vino argentino?
-Estados Unidos sigue siendo el principal mercado mundial de vinos, algo fundamental para el éxito de Argentina. El Malbec ya está firmemente consolidado allí, pero nuestro reto actual es volver a conquistar a los consumidores estadounidenses, invitándolos a enamorarse de nuevo del Malbec. Tal vez, hasta ahora, hemos presentado al Malbec de forma demasiado genérica y ha llegado el momento de destacar la diversidad que ofrece nuestra tierra: hablar de diferentes terruños, mostrar su variedad, y apostar por los Malbec que cuenten historias únicas y auténticas.
En cuanto a Brasil, observamos un mercado muy dinámico, donde el consumo per cápita de vino sigue creciendo año tras año. Argentina posee una ventaja única gracias a su proximidad, lo que se fortalece con el eje del enoturismo que permite que el país esté presente en la vida cotidiana de los consumidores brasileños. Además, el mercado brasileño muestra una clara tendencia hacia la premiumización, lo que abre nuevas oportunidades para posicionar nuestros vinos de alta gama.

Multiplicar las exportaciones
“El Malbec, en general, responde muy bien a las nuevas tendencias de los consumidores, y lo mismo ocurre con los vinos blancos argentinos, que están ganando cada vez más relevancia y aceptación. Creo que tenemos una gran oportunidad para profundizar la redefinición de cómo comunicamos nuestros vinos. En lugar de centrar toda la atención en el proceso de elaboración, comenzamos a enfocar nuestra comunicación en el consumidor, sus preferencias y experiencias. Este cambio de perspectiva nos permitirá conectar mejor con las expectativas actuales del mercado y hacer que nuestros vinos sean aún más atractivos para quienes los disfrutan”, dice Löwi.
-¿Cómo lograr que la estrategia de promoción beneficie a bodegas de todos los tamaños?
Actualmente Wofa cuenta con más de 200 bodegas socias, de las cuales más del 60% son PyMEs. Esa cifra demuestra el rol fundamental que desempeñan dentro de la industria, pero además en la construcción y fortalecimiento de la marca país porque aportan diversidad, innovación y calidad a nuestra imagen internacional.
-Si tuviera que proyectar una imagen del vino argentino hacia 2030, ¿cómo le gustaría que fuera percibido por consumidores de todo el mundo?
Me gustaría que trabajemos juntos para lograr que nuestro vino gane mayor reconocimiento internacional, porque es el camino que nos permitirá incrementar sostenidamente el share de exportaciones a largo plazo. El target que queremos alcanzar es triplicar la participación en ventas al exterior.










