Ingeniero agrónomo y con una destacada trayectoria en el ámbito vitivinícola, Marcelo Canatella es un promotor de prácticas sostenibles y desarrollo de nuevas técnicas para la producción de uvas de calidad. Su experiencia en el campo de la vitivinicultura de alta gama lo ha posicionado como referente en el manejo orgánico de viñedos en diversas regiones Argentina. Finalizando la vendimia 2026, el profesional da su opinión sobre las características de la cosecha a lo largo del país, concluyendo que a pesar de las condiciones climáticas lluviosas, los vinos resultantes de ésta añada serán excelentes.
Marcelo Canatella se recibió de ingeniero agrónomo en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo a mediados de los 90 y se especializó en el manejo orgánico y sostenible de viñedos para la viticultura de alta gama.
Autor del libro «Plantación exitosa de viñedos» -una guía práctica para establecer viñedos de manera eficiente y sostenible- destinado a los profesionales agronómicos, y cofundador de la plataforma Vanguarvid -un espacio para el aprendizaje de temas vitícolas y enológicos- que ofrece contenidos de alto valor técnico y profesional abordados de manera dinámica.
En una charla con Punto Vid, Canatella contó su experiencia y parecer en la temporada de cosecha 2026, y sus características climáticas desde la brotación de las plantas hasta ahora, desde la Quebrada de Humahuaca hasta el Valle de Uco.
Vendimia con producción de calidad
Según el agrónomo, en su recorrida por diferentes viñedos argentinos durante la vendimia 2026, la cosecha ha sido de excelente calidad y se verá reflejado en los vinos. «Estamos ante la presencia de una vendimia con producción de muy alta calidad, que se verá reflejado en los vinos sin lugar a duda. Los vinos que he probado en Jujuy, en Cafayate (Salta) y en Mendoza -que ya se terminaron de fermentar- son de excelente calidad», sostuvo Canatella.
Si bien aún no recorrió los viñedos patagónicos -que será a medidados de abril- en líneas generales «estamos ante la presencia de una gran añada», indicó el profesional.
Una cosecha marcada por las lluvias
La temporada inició con un adelanto en la brotación, «en muchas zonas el 15 de septiembre ya estaba brotado, una semana antes de lo normal».
Con respecto a las características climáticas de las distintas zonas -que marca la cantidad y calidad de la cosecha- «en las variedades blancas, donde incluyo también el Pinot, hemos tenido un poco de merma a nivel país, básicamente por algunos episodios de frío que se dieron en octubre».
Para el caso de Mendoza, Canatella explicó que, si bien no hubo daños directos por heladas primaverales, «tuvimos un avance de un frente frío muy marcado los días 26 y 27 de octubre que afectó los viñedos ubicados a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, especialmente de Gualtallary y Los Chacayes, donde se quemaron algunos brotes y generó una disminución del rendimiento».
En la parte baja de Valle de Uco, Luján de Cuyo y Maipú, el frente frío afectó el cuaje sobre todo del Malbec, generando una merma de entre un 20 y 25%, «el resto de la temporada fue relativamente normal, tuvimos un diciembre tranquilo, seco y de temperaturas dentro del promedio. Afortunadamente no tuvimos grandes eventos de viento zonda, enero fue cálido pero también dentro de los parámetros normales.»
El problema mayor lo presentaron las lluvias de los últimos días de enero, todo febrero y el inicio de marzo, que fueron de gran intensidad «cayó mucha agua en poco tiempo y muy localizada, en Agrelo llegó a los 70 mm -que es una barbaridad- pero en Chacayes, por ejemplo, 0 mm» .


Este tipo de tormentas ha generado problemas de botrytis, sobre todo en las plantas que demoraron más en cosechar, «hubo eventos de botrytis a causa de la humedad, sobre todo en variedades de racimos apretados». El agrónomo indicó que esto sucedió sobretodo a fines de febrero y hasta el 20 de marzo, cuando aún eran focos puntuales. «A partir de esa fecha empezamos a encontrar focos más generalizados, pero, desde mi punto de vista, no van a afectar la calidad de los vinos».
Excelente madurez polifenólica
En su recorrida, hasta el momento Canatella se ha encontrado con dos panoramas de cosecha que, según él, también sucedió en la temporada 2025 «por un lado, un alto calor a principios de febrero que adelantó un poco la cosecha en algunas zonas como Gualtallary, por ejemplo. Por otro, después de las lluvias -entre el 18 y 20 de marzo– llegaron días soleados, noches mas frescas y temperaturas favorables durante el día, y después de esa fecha nos encontramos con el típico clima otoñal con gran amplitud térmica». Además agregó que «este clima hace que las últimas vides que se están cosechando tengan una madurez polifenólica excelente».
En cuanto a la evolución entre el azúcar y la madurez polifenólica, asegura que ambas curvas han estado muy cerca, marcando un equilibrio. El resultado son vinos de gran color, con buena madurez polifenólica y sin índices altos de azúcar, es decir no alto en alcoholes «Esa es la característica que yo vengo viendo.»
Avance de botrytis y peronóspora
Según el profesional, en ésta última etapa de la vendimia –fin de marzo y primeros días de abril– se empiezan a ver los avances de Botrytis (a causa de las lluvias) y de ataques de peronóspora poscosecha, «eso se observa en los viñedos que ya están cosechados, que se ven con hojas amarillas o secas y, en algunos casos, sin hojas.»
Para Canatella este ataque de peronóspora tardío es un problema porque «disminuye mucho las reservas poscosecha de la planta y puede hacer que no haya una buena brotación durante el próximo ciclo. Si la primavera es lluviosa, podemos tener problemas de peronóspora en plena floración por acumulación del inóculo que queda en el suelo, en la hoja seca de ésta época«.










