María Flavia Filippini: «La visión multifuncional de la agricultura me interpela y motiva para los grandes desafíos que vienen»

Ingeniera agrónoma, con trayectoria académica internacional y primera mujer en doctorarse en la Facultad de Ciencias Agrarias, María Flavia Filippini —actual decana de la institución— creció en una familia de origen italiano y fuerte tradición vitivinícola. Vinculada a la Universidad Nacional de Cuyo desde los 12 años, encontró en la docencia una “inspiración profunda” un vínculo basado en la entrega, la confianza y la generosidad. En esta entrevista, analiza el presente y el futuro de la facultad, la formación académica, la relación con el sector productivo, la gestión de los recursos y el impacto de las nuevas tecnologías.

Por Lorena Mellone

Decana de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo hace 8 años, María Flavia Filippini combina una sólida trayectoria académica con un perfil cálido y humano, que se refleja en su vínculo con estudiantes y equipos de trabajo. Define a la institución como “el aula a cielo abierto más grande de la Universidad”, un espacio que funciona como un sistema agroindustrial integrado, desde la producción primaria hasta el envasado.

Con 110 has entre las que se cultiva vid, olivos, frutales, hortalizas y un vivero forestal, todo lo cosechado se procesa en establecimientos propios donde se convierten en vinos, aceite de oliva, confituras, conservas y dulces. Sostenido por docentes, estudiantes y becarios, este espacio ofrece prácticas profesionales, es fuente de importantes investigaciones y se autosustenta con la comercialización de sus productos.

Impulsora de planes de estudio innovadores, inversiones en sistemas de riego, nuevos cultivos y estructura edilicia, la decana detalla en la siguiente entrevista la conformación y oferta de la facultad que dirige.

«Ser de la UNCuyo es para siempre»

MFF- Nací en el seno de una familia vitivinícola, en Mendoza, especificamente Godoy Cruz tierra donde desembarcaron parte de mis ancestros italianos, allá por 1880. Tengo una familia pequeña, muy bonita, mis dos hijos Ignacio y Santiago junto a su esposa Paola y el pequeño bebé Joaquín. Además de todas las personas preciosas que la vida me ha ido regalando en el transcurso de mi vida académica, científica y personal, tesoros de un valor único e incalculable.

-Si debo ser sincera, fue por mandato familiar, yo no estaba muy convencida, y ahora estoy tan agradecida! Cuando finalicé el secundario tuve que replantearme mi vocación, mis padres me soñaron agrónoma, pero yo quería estudiar historia o bellas artes.

No tuve mucha opción, recuerdo siempre a mi querida profesora de orientación educacional y vocacional de la Escuela Superior de Magisterio, María Victoria Gomez de Erice que intentó convencer a mis padres, pero no pudo. Pero me incentivó con sus palabras «vas a poder encontrar el arte, la historia y la poesía en esa magnífica carrera“.

Soy parte de la UNCuyo desde los 12 años, cuando ingresé a la Escuela Superior del Magisterio, y no me fui más, como nos gusta decir «Ser de la de UNCuyo es para siempre».

-La UNCuyo me dio la oportunidad de perfeccionarse en el extranjero. Me especialicé en fertilidad de suelos y nutrición vegetal en la Universidad Complutense de Madrid (España). Hice una pasantía en fertilizantes en Wageningen (Holanda), y mi doctorado en investigación de Agronomía Ambiental en la Facoltá di Agraria de la Universitá degli Studi di Padova (Italia). No fue fácil, tenía niños pequeños y estaba en otro país, pero tengo recuerdos extraordinarios y me siento orgullosa de haberlo hecho. 

Soy la primera mujer que se doctoró en la Facultad de Ciencias Agrarias, un gran honor para mi, alentada por el Rector Armando Bertranou, el Decano Jorge Tacchini, y mi gran maestro el profesor Manuel Avellaneda, cuya cátedra hoy lidero. Fui parte de la Especialización en Docencia Universitaria de la universidad y cursé el Diplomado en Herramientas para Implementación de los ODS en las Organizaciones, organizada por la Facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Agrarias.

-Si bien me formé en fertilidad, fertilizantes y nutrición vegetal, los tiempos han cambiado y ha habido una evolución en mi formación. Hoy me resultaría muy difícil elegir una rama, me gustan absolutamente todas.

Hace años que soy parte del Doctorado en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible y también me forme en agroecología, lo que me permitió acercarme a otros grandes campos de conocimientos y su complejidad, que en la actualidad son atravesados por diferentes dimensiones: técnico, ambiental, económico, social, cultural, etc.

A esto se le puede llamar “visión de la multifuncionalidad” de la agricultura que me resulta fascinante, me interpela y me motiva para los grandes desafíos que tenemos en puerta.

-Siempre encontré una inspiración profunda en la relación entre estudiantes y profesores, un vínculo de entrega, confianza y generosidad enormes. Soy una agradecida por esta profesión tan bella que la vida me regaló.

Si tuviera que hacer un balance de mi vida académico-científica y como docente me costaría mucho elegir una sola cosa. Cada etapa ha sido muy rica, rescato haber conocido personas extraordinarias que me han moldeado para convertirme en lo que soy y represento.

-Me gustaría que abracen estas profesiones con curiosidad, grandes sueños, compromiso y pasión. Deben tener la vocación de transformar el territorio; innovar los sistemas agroalimentarios para una humanidad desigual y creciente; conservar los recursos naturales en los procesos productivos y en los ambientes prístinos; defender con creatividad los desafíos en el campo de la vitivinicultura; y trabajar unidos por un futuro donde el bienestar y el cuidado del planeta sean un faro imprescindible.

La Facultad de Ciencias Agrarias, un sistema agroindustrial a escala

-El campus tiene 110 has. Es un pequeño sistema agroindustrial que integra toda la cadena, desde la producción primaria hasta el envasado. En nuestras fincas conviven cultivos de tomate, frutas, hortalizas, olivos y vides que para transformarlas en productos finales contamos con bodega -donde elaboramos vinos y espumantes-, fábrica de conservas, almazara y una planta de tratamiento de efluentes con área de reuso.

A mi entender, es una de las fincas más complejas de Mendoza, por la diversidad de producciones a pequeña escala. Nos presentamos como «el aula a cielo abierto más grande de la Universidad Nacional de Cuyo», con una gran complejidad en materia de experimentación, investigación, extensión y fincas en general.

-Es un gran desafío porque hay necesidades superpuestas que implican coordinar el área agroindustrial, el manejo de fincas, las investigaciones que realizamos y las prácticas de los estudiantes; es gestionar un sistema público bastante complejo.

Se necesita de mucha tecnología, que logramos adquirirla trabajando en la sustentabilidad de la cadena, produciendo alimentos desde el primer momento, desde la tierra, hasta su elaboración para que se comercialicen. Y… les recomiendo que se acerquen por la facultad para probarlos.

-Trabajamos con un pequeño plantel estable de personal de apoyo y se completa con la participación de los estudiantes a través de becas, como las de Prestación de Servicios que les permite tener un estipendio mensual, y las Becas Manuel Belgrano desde Nación.

Otra forma de participación de los alumnos es como «concurrentes» para los que quieren adquirir prácticas y experiencias. También tenemos convenios con distintas escuelas secundarias y terciarios agrotécnicos que necesitan cumplir horas de pasantías con prácticas en producción.

Autosustentabilidad de la cadena

-A los productos que elaboramos y comercializamos. Tenemos la almazara cuya materia prima proviene en su mayoría de productores externos, a quienes hacemos elaboraciones a fazón. Son aproximadamente 80 pequeños productores que de esta manera tienen la posibilidad de elaborar, fraccionar y comercializar sus propios productos en el circuito formal, obteniendo su «Registro Nacional de Producto Alimenticio» (RNPA), a través de nuestro «Registro Nacional de Establecimiento» (RNE). Lo mismo hacemos con la producción de conservas, dulces, confituras y con la bodega.

Este acompañamiento garantiza la sanidad alimentaria y nos brinda dos beneficios fundamentales, generar ingresos extra que luego se reinvierten y obtener un cronograma de producción durante todo el año.

-Se han orientado principalmente a optimizar el uso del agua, con mejoras en la disponibilidad en el pozo para cubrir las necesidades del sistema de riego -el 80% es por goteo-, se renovó el tablero de la sala de bombas para optimizar los sistemas eléctricos. Además el Campus tiene su propia represa, lo que nos da mayor autonomía.

También se amplió la capacidad productiva, especialmente en la almazara, para la que adquirimos un tanque de acero inoxidable, un filtro y sumamos 2,5 has de olivos.

Impulsamos la creación de un vivero forestal destinado a la producción de especies de bajo consumo hídrico para espacios urbanos, a través de un convenio que tenemos con la Municipalidad de Luján de Cuyo.

Se hicieron obras edilicias en el área administrativa para generar un mejor espacio de trabajo para el personal, y espacios colaborativos para estudiantes bajo el concepto de co-working. Hubo una remodelación en la planta baja donde inauguramos el nuevo Mercadito de la Facultad, se modernizó la biblioteca convirtiéndola en un multiespacio abierto, sumamos un gran buffet y estamos mejorando los espacios verdes. Y la mayoría de estas obras se hicieron con materiales reciclados.

Estudiantes y egresados

-Ciencias Agrarias cuenta con un total de 1.632 estudiantes, el 42% de esos alumnos pertenecen a Agronomía, 21,4% a Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, 12,1% la Tecnicatura Universitaria de Enología y Viticultura (TUEV), 12,8% Licenciatura en Bromatología y 11,7% Bromatología. En los últimos cinco años han egresado de nuestra facultad 521 estudiantes de grado. También tenemos 395 alumnos de posgrado, y en el último quiquenio han egresado un total de 131 posgraduados (magíster y doctores).

-Esta es una problemática a nivel país ya que el porcentaje que se espera no coincide con lo que está sucediendo actualmente. Hoy la media nacional es de un 40%, realidad que nosotros también estamos viviendo junto con una extensión en los plazos de egreso de nuestros estudiantes.

La mayor deserción se produce entre el primer y el segundo año, los motivos son diversos, hay estudiantes que descubren otras vocaciones, problemas socioeconómicos, y además existe una gran dificultad en la transición entre la escuela secundaria y la universidad. Este último tema se tiene que trabajar de forma interdisciplinar e interinstitucionalmente.

Para abordar estas problemáticas implemententamos planes de acompañamiento académico con equipos pedagógicos y docentes especializados, orientados a mejorar el rendimiento y la permanencia estudiantil. Además trabajamos estratégicamente en la modernización de los planes de estudios, en generar títulos intermedios y otras estrategias que mejoren la situación sin perder calidad educativa.

Actualización curricular

-El año que viene implementaremos nuevos planes de estudio para las carreras de Ingeniería Agronómica y de Ingeniería en Recursos Naturales, que se están trabajando desde 2018 y ya se presentaron ante la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau).

El nuevo diseño curricular busca reducir la elevada carga horaria y responder a las tendencias actuales que cuestionan las carreras extensas y rígidas. Adoptamos un enfoque basado en competencias, con integración de teoría y práctica, trabajo por proyectos, y una fuerte apuesta a la interdisciplina y la transdisciplina.

-Se organiza en módulos más breves, con menor correlatividad y opciones de trayectorias según los intereses de los estudiantes. Además, incorpora créditos académicos que facilitan la movilidad, los intercambios y las dobles titulaciones. También suma contenidos vinculados a nuevas demandas, como inteligencia artificial, macrodatos y energías renovables.

Otro eje central es la formación complementaria transversal -que incluye prácticas socioeducativas, salidas a campo, extensión rural- y promovemos el aprendizaje de idiomas, como inglés, francés e italiano, en articulación con otras facultades.

El objetivo es ofrecer trayectorias más dinámicas y pertinentes, fortaleciendo la permanencia estudiantil y el perfil profesional en un contexto de cambios tecnológicos y productivos.

Oferta académica

-Contamos con 5 carreras, 2 de pregrado (Bromatología y la Tecnicatura en Viticultura y Enología), y 3 de grado (Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, Ingeniería Agronómica y Licenciatura en Bromatología), junto con 11 posgrados propios, 3 doctorados, 6 maestrías y 3 especializaciones, dos propias y una de articulación público-privada junto con la Facultad de Enología Don Bosco.

Los doctorados que ofrecemos son: el propio de Agrarias; Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible (junto a la Facultad de Filosofía y Letras, la de Ciencias Económicas y la de Ciencias Políticas); Ciencias Biológicas y Básicas (Probiol), junto la Facultad de Medicina. Y las maestrías: Riego y Drenaje; Horticultura; Viticultura y Enología; Responsabilidad Social.

Por otra parte tenemos 8 diplomaturas; la Escuela de Oficios, y los Centros de Prácticas Extensionistas (CPE).

Los diplomados, que son una línea de formación continua de mayor profundidad, están orientados a profesionales, técnicos, emprendedores y actores institucionales. Los que ofrecemos en este momento son: Desarrollo e Innovación de Alimentos de Bajo Riesgo; Innovación Gastronómica y Procesos Alimentarios; Introducción a la Agroecología; Sistemas de Información Geográfica y Teledetección; Abordaje integral del Trabajo Infantil y la Protección del Trabajo Adolescente; Cultivo de Cannabis Sativa; Cerveza Artesanal y Planificación, Innovación y Gestión del Enoturismo.

La Escuela de Oficios es para formación socio-laboral y certificación de competencias, mediante cursos y trayectos formativos de corta duración, articulados con sectores socio-productivos, municipios y organismos públicos. Las propuestas se diseñan en función de requerimientos concretos priorizando contenidos adaptados a cada contexto.

Hemos formado 450 trabajadores en todo el territorio provincial, con cursos de Encargados de Finca; Gestión del Riego; Riego por Goteo; Jardinería para Municipios; Gestión Integrada del Recurso Hídrico (junto al Departamento General de Irrigación); Cultivo de Cannabis Sativa (en articulación con el Instituto de Formación Superior 9-028 de Santa Rosa).

Los CPE, son dispositivos territoriales estratégicos para el fortalecimiento de la extensión universitaria mediante procesos de cogestión con organizaciones sociales e instituciones públicas.

Tenemos una Secretaría de Extensión y Vinculación que, a través de convenios con empresas, organismos estatales e instituciones, desarrolla proyectos conjuntos de investigación aplicada, transferencia de conocimientos, asesoramiento técnico y fomenta el emprendedorismo y la formación continua, generando instancias de actualización. Es un gran diferencial porque esta articulación nos diferencia del resto de las facultades del país.

Investigación

-Estamos desarrollando un total de 103 proyectos de investigación bianuales (2025-2027), en áreas como alimentos, recursos naturales y cannabis, financiados por la Secretaría de Investigación Internacionales y Posgrados de la universidad.

Los estudios abarcan desde la calidad agroalimentaria y el desarrollo de nuevos productos hasta la conservación de recursos, la biodiversidad y el uso de tecnologías como inteligencia artificial para mejorar la eficiencia productiva. También se investiga el uso medicinal del cannabis y su adaptación a la región.

Estos proyectos se articulan con el sector productivo y organismos como el INTI, y se complementan con iniciativas de actualización tecnológica, divulgación científica y vinculación entre academia, Estado y empresas.

Convenios internacionales

-Es muy activa, estamos participando en 5 proyectos financiados por la Unión Europea y contamos con el primer laboratorio central de investigación, que es de la Facultad y el Instituto de Biología Vegetal de Mendoza, el IBAM.

La Facultad cuenta con programas de doble titulación -Tecnicatura Universitaria de Enología y Viticultura con la Universidad de Udine (Italia), e Ingeniería Agronómica con la Universidad Tecnológica Federal de Paraná (Brasil)-, mantiene 10 acuerdos de movilidad para estudiantes, docentes e investigadores.

Además, integra redes internacionales como Oenovitis y Shared Traditions et Culture du Bem de UNESCO. Lideramos iniciativas de cooperación en el ámbito agropecuario. En este marco, recibe en promedio 25 estudiantes extranjeros por semestre y desarrolla acciones de formación y apoyo a universidades de la región, como la Universidad de Saracho en Bolivia.

Desafíos 2026

-Lo principal es que necesitamos tener claridad respecto del presupuesto que vamos a tener para poder mantener nuestras instituciones, lo que nos da previsibilidad y nos permite trazar una hoja de ruta, manteniendo la calidad educativa para los alumnos y las condiciones de trabajo para los cuerpos docentes y no docentes.

De cara al futuro, uno de los principales desafíos se vincula con la inversión. El año 2026 se presenta como un período en el que será fundamental sostener y mantener los logros alcanzados para poder seguir creciendo tanto en calidad como en cantidad de producción.

Entre los objetivos planteados se encuentra el fortalecimiento de los sectores productivos mediante la incorporación de nuevo equipamiento, la innovación tecnológica y el mantenimiento adecuado del equipamiento existente. De lo contrario, resultará difícil continuar creciendo en volumen, en calidad y, especialmente, en términos de innovación.

En lo académico se trabajará en la implementación de los nuevos planes de estudio de las carreras de Ingeniería Agronómica e Ingeniería en Recursos Naturales, y el diseño curricular para las carreras de Bromatología.