Marrakech Wine, arte mendocino que los turistas se llevan en la valija y el corazón

En Mendoza, una de las Grandes Capitales del Vino, las experiencias enoturísticas ya no están pensadas solo para el adulto que disfruta una copa, ahora también se encuentran propuestas pet friendly, actividades para niños, talleres creativos, arte, diseño y espacios pensados para que toda la familia pueda disfrutar del paisaje vitivinícola. En esta tendencia se destaca la historia de Marrakech Wine, un emprendimiento de una joven artista mendocina, cuyas creaciones forman parte del circuito cultural y turístico del vino, a través de regalos y recuerdos.

Mendoza se ha convertido en un destino elegido por familias con niños, viajeros solos, en pareja o con mascotas, que buscan experiencias auténticas. Son muchas las bodegas que hoy ofrecen espacios amplios, juegos, senderos, actividades artísticas, menús infantiles y zonas especialmente preparadas para recibir animales de compañía. Mientras los adultos disfrutan degustaciones guiadas o la belleza de los viñedos, los más chicos pueden participar de talleres, visitas educativas o actividades lúdicas que acercan la cultura del vino desde un lugar respetuoso y creativo.

En ese ecosistema aparece Marrakech Wine, un emprendimiento de arte, que entiende que el turismo también se vive a través de los objetos, los gestos y las pequeñas memorias que uno se lleva en la valija y en el corazón. Detrás de cada pieza, está la mano de Valentina Lemos Banno, una joven de 26 años que convirtió su amor por Mendoza y su sensibilidad por el diseño en una propuesta que emociona, conecta y trasciende fronteras.

“Marrakech Wine es una marca con historia, con propósito y con identidad. Apostamos al trabajo local, al valor simbólico del vino y a la belleza de lo hecho a mano”, cuenta Valentina, creadora y alma de este proyecto que nació en noviembre de 2024 y que en pocos meses se consolidó como una propuesta fresca e innovadora dentro del turismo del vino mendocino.

De bijou artesanal a regalos turísticos

La historia de Valentina tiene el pulso cálido de los emprendimientos que nacen del corazón. Desde los 7 años hacía bijouterie en su casa de Maipú. Años después, viajando por el mundo, descubrió en Marruecos el enorme poder simbólico de los objetos artesanales que cuentan historias. Ese viaje le dio nombre e identidad a su marca.

A su regreso trabajó en bodegas y hoteles, donde detectó algo que faltaba: recuerdos auténticos que transmitan la escencia mendocina, de su vino, su cultura y sus paisajes. “Muchos visitantes querían llevarse un pedacito de Mendoza, pero no podían cargar botellas. Entonces pensé en crear recuerdos pequeños, funcionales y con sentido”, recuerda.

Así nacieron sus primeros identificadores de copas, cada uno hecho a mano con mostacillas, dijes y colores que evocan cepas, montañas, barricas y hasta íconos de la vida mendocina, como el mate o la pavita. Esa primera serie fue un éxito. Valentina empezó a recibir encargos de bodegas, agencias y emprendimientos que buscaban productos personalizados. Luego sumó llaveros, imanes, prendedores, colgantes y piezas decorativas que combinan diseño, sensibilidad y memoria.

Un emprendimiento que trasciende fronteras

Marrakech Wine se transformó en una marca que atraviesa las fronteras de Mendoza. Valentina fue invitada a la Vendimia del Maipo en Chile, donde representó a la provincia. También participó en la Semana Argentina en Brasil, y sus productos fueron valorados por su originalidad y su raíz cultural. Localmente, forma parte de ferias y propuestas como Yoga por los Caminos del Vino, El Andén de Mujeres Emprendedoras de Maipú y los espacios de La Enoteca, entre otros.

Además, ofrece talleres para niños en bodegas y eventos especiales, una actividad que conecta diseño, creatividad y juego, alineada con esta nueva mirada de un enoturismo que recibe familias completas.

Sustentabilidad, memoria y amor por Mendoza

Uno de los rasgos distintivos de Marrakech Wine es su compromiso con la sustentabilidad. Valentina reutiliza corchos de bodegas para convertirlos en imanes y llaveros teñidos naturalmente con vino. Cada pieza tiene una estética única, una identidad propia y un mensaje profundo: transformar elementos del mundo vitivinícola en objetos cargados de sentido. “El vino no solo se bebe, se vive. Yo quiero que cada objeto acompañe esa vivencia con amor, arte y memoria”, dice Valentina.

Postulación a los Best Of Mendoza’s Wine Tourism

En 2025, Valentina anunció su postulación al certamen internacional Best Of Mendoza’s Wine Tourism, en la categoría Arte y Cultura. “Quiero visibilizar el trabajo de quienes elegimos emprender desde el diseño y lo hecho a mano. El diseño también forma parte del turismo del vino: completa la experiencia, deja huella y genera vínculo”, expresó. Su candidatura es también una celebración del crecimiento de los proyectos nacidos desde el esfuerzo individual, que aportan belleza, identidad y valor cultural al enoturismo mendocino.

Conocé todos su arte en Instagram @marrakech_wine

Mendoza, un destino para disfrutar con niños, amigos y mascotas

En sintonía con lo que propone Marrakech Wine, Mendoza se consolida como un destino ideal para compartir en familia: Bodegas con espacios pet friendly, donde las mascotas pueden acompañar cada recorrido; propuestas para niños, que incluyen juegos, actividades creativas, talleres y espacios educativos y experiencias culturales y artísticas, donde el vino se cruza con el diseño, la música, el bienestar y la identidad local.

Mendoza sigue demostrando que el turismo del vino puede ser diverso, inclusivo y emotivo. Un lugar donde las familias disfrutan, las mascotas son parte de la experiencia, y los emprendimientos creativos —como el de Valentina— tejen nuevas formas de vivir y recordar este territorio único.