El vino espumoso está demostrando ser más resiliente frente a las crisis que el vino tranquilo, es el menos afectado por la caída del consumo y mantiene potencial de crecimiento en algunos de sus subsegmentos. Esto se refleja en el informe “Sparkling Report” de ProWein Düsseldorf (difundido recientemente por el Observatorio Vitivinícola Argentino) que analiza el desempeño de las principales regiones productoras de vinos espumosos y examina cuáles de ellas están aportando un nuevo impulso al mercado, tanto en la actualidad como de cara al futuro.
Al igual que todas las categorías de vino, el vino espumoso enfrenta desafíos conocidos: cambios en el comportamiento de los consumidores impulsados por una creciente conciencia sobre la salud, un contexto económico incierto que lleva a un menor gasto y generaciones más jóvenes con expectativas diferentes en materia de bebidas.
Sin embargo, el vino espumoso está demostrando ser más resiliente frente a las crisis que el vino tranquilo: este segmento se ha visto considerablemente menos afectado por la caída del consumo y mantiene potencial de crecimiento en algunos de sus subsegmentos.
Este mercado presenta señales mixtas: categorías que anteriormente experimentaban un fuerte crecimiento, como el Champagne, han registrado pérdidas significativas, mientras que otras, como el Crémant, continúan creciendo incluso en períodos de crisis. Las preferencias de los consumidores han cambiado; están surgiendo nuevas categorías, como las bebidas listas para tomar (RTD, Ready-to-Drink) y los productos sustitutos (proxies), mientras que las versiones sin alcohol siguen ganando participación de mercado.
Todo esto también se refleja en el segmento de los vinos espumosos. Según datos de IWSR, el consumo mundial de vinos espumosos ha crecido de manera sostenida desde 2020. En 2024 registró su primera ligera disminución, alcanzando los 3.320 millones de botellas. Por su parte, Euromonitor International estimó que el mercado total alcanzó un valor de 54.670 millones de dólares en 2025.
Nuevos consumidores y nuevas ocasiones de consumo
Una botella de vino espumoso ya no está reservada únicamente para la víspera de Año Nuevo o los cumpleaños. Los estilos ligeros y frescos se disfrutan durante todo el año y cada vez se sirven más como aperitivo o en cócteles. De este modo, el consumo de vinos espumosos se ha convertido en una elección de estilo de vida, particularmente atractiva para un público más joven que busca una experiencia de consumo relajada e informal.
«Los consumidores más jóvenes muestran un gran interés por esta categoría y disfrutan de los vinos espumosos también en ocasiones cotidianas, más allá de las celebraciones tradicionales. Si esta tendencia continúa, el segmento podrá llegar a nuevos grupos de consumidores y aumentar la frecuencia de compra entre quienes ya consumen estos productos», afirma Luke Tegner, director de Consultoría de IWSR.
El último estudio de IWSR sobre los tres principales mercados de vinos espumosos —Estados Unidos, Reino Unido y Francia— muestra que, si bien el segmento registra una ligera contracción, su desempeño sigue siendo significativamente mejor que el del vino tranquilo.

La tendencia hacia la premiumización continúa siendo evidente en numerosos segmentos. En particular, en los mercados emergentes, un nuevo grupo de consumidores que recién comienza a descubrir el vino y los espumosos está optando por productos de mayor calidad.
Al mismo tiempo, nuevas regiones vitivinícolas —incluidas algunas que tradicionalmente no eran reconocidas por la elaboración de espumosos— están incursionando en este negocio. Países como Hungría y Australia presentan nuevas propuestas que abarcan desde productos de entrada de gama hasta etiquetas premium.
En definitiva el vino espumoso ofrece atractivas oportunidades de venta en numerosos segmentos y representa una categoría ideal para que el comercio del vino llegue a los consumidores del futuro mediante productos modernos e innovadores.
Italia: Prosseco, el cielo es el límite
En 2025 se produjeron 667 millones de botellas de Prosecco DOC, con un valor aproximado de 3.600 millones de euros, lo que representa un nuevo incremento, aunque a un ritmo más moderado que en años anteriores: un crecimiento del 1,1% respecto del año previo, cuando la expansión había alcanzado el 7%. En el transcurso de la última década, las ventas de Prosecco DOC se han más que duplicado. Alrededor del 10% de ese volumen corresponde a la categoría rosé, un segmento que ha mantenido un crecimiento sostenido desde su lanzamiento en 2020.
La variedad de uva Glera se cultiva en algo más de 28.100 hectáreas del noreste de Italia para la elaboración del Prosecco DOC. Más del 80% de la producción se exporta a 164 países, siendo Estados Unidos el principal destino, con un notable incremento del 8% durante los primeros nueve meses de 2025. El Reino Unido ocupa el segundo lugar entre los mercados de exportación (+1,1%), aunque resulta aún más llamativo el crecimiento de las ventas de Prosecco en Francia, cuna del Champagne y del Crémant: allí las ventas aumentaron un 21% en el mismo período, situando a Francia como el tercer mercado de exportación, por delante de Alemania (+3,1%).
También merece destacarse el desempeño de mercados emergentes como Grecia y México, donde las ventas registran crecimientos de dos dígitos.

Una de las razones del éxito sostenido del Prosecco, incluso en un contexto económico desafiante, es sin duda su capacidad para adaptarse a las cambiantes preferencias de los consumidores. La introducción del Prosecco Rosé es el mejor ejemplo de ello. Otro caso es la tendencia hacia productos con menor graduación alcohólica: según el consorcio, en el futuro habrá una mayor oferta de Prosecco con un contenido de alcohol más bajo (entre 8% y 9% de alcohol por volumen) para responder a la creciente demanda de vinos más ligeros.
Aunque, en un principio, estos productos no estarán amparados por la denominación DOC, es muy probable que pronto lleguen al mercado los primeros espumosos desalcoholizados.
El éxito del segmento premium: Prosecco DOCG
Los resultados fueron incluso mejores para la versión de mayor calidad del Prosecco, el Conegliano Valdobbiadene Prosecco DOCG. Según el consorcio, este segmento registró un crecimiento del 8% en 2025. En términos concretos, ello se traduce en una producción de 98 millones de botellas de espumosos DOCG elaboradas por 220 bodegas.
Al mismo tiempo, los patrones de consumo en los mercados internacionales están cambiando, según el Consorzio di Tutela del Vino Conegliano Valdobbiadene Prosecco están perdiendo terreno en el Reino Unido probablemente como consecuencia del Brexit o de la competencia de otros productos, incluidos los vinos espumosos británicos.

Sin embargo, en términos generales, los volúmenes se han mantenido prácticamente estables, Europa del Este, especialmente Polonia y Hungría, está experimentando un rápido desarrollo y se ha convertido en uno de sus nuevos mercados emergentes. A ello se suman los mercados tradicionales, que siguen mostrando un excelente desempeño, como Alemania y Austria. Francia.
Alrededor del 40% de los productores comercializa botellas con precios superiores a 10 euros. Mientras que el Prosecco DOC, de perfil más accesible, suele caracterizarse por un ligero dulzor residual, la tendencia en el Prosecco DOCG, según el Consorzio, apunta claramente hacia estilos más secos. Año tras año aumenta la participación de las categorías Brut y Extra Brut, con menos de 12 y 6 gramos de azúcar residual por litro, respectivamente.
Los esfuerzos de exportación de Franciacorta dan resultados
En el norte de Italia, en la provincia de Brescia, en la región de Lombardía, se encuentra la principal zona productora de vinos espumosos de Italia: Franciacorta. En una superficie de 3.634 hectáreas, alrededor de 120 bodegas elaboran vinos espumosos de alta calidad. Esto convierte a Franciacorta en una de las regiones de vinos espumosos más pequeñas del mundo.
Sin embargo, también se encuentra entre las zonas con los requisitos de producción más exigentes: vendimia manual, fermentación en botella y un período mínimo de crianza de 18 meses son obligatorios; para los vinos de añada, el mínimo es de 30 meses, mientras que los Riserva pueden alcanzar hasta 60 meses de crianza.

(Fuente: Consorzio Tutela del Franciacorta)
Las similitudes con Champagne van más allá de los estándares de calidad: la composición de las variedades utilizadas en los ensamblajes también es comparable. El Chardonnay constituye la mayor parte de la mezcla (y representa cerca del 80% de la superficie de viñedo), seguido por Pinot Nero (Pinot Noir). El Pinot Bianco puede aportar hasta un 50% de la cuvée.
Recientemente también se aprobó el uso de la variedad resistente Erbamat, que produce vinos con una marcada acidez y que, salvo en la categoría Blanc de Blancs Satèn, puede utilizarse hasta en un 10% del ensamblaje.
Durante el período comprendido entre 2011 y 2024, las exportaciones se duplicaron con creces. Esto significa que, de las 19,1 millones de botellas producidas en 2024, 2,3 millones fueron destinadas a mercados internacionales, principalmente a Suiza (22%), Estados Unidos (13%), Japón (11%) y Alemania (11%).
La mayor parte de las ventas se realiza en el canal HORECA (restaurantes, hoteles y gastronomía). Según el Consorzio Tutela del Franciacorta, el volumen de vinos espumosos producidos en la región puede no estar aumentando, pero gracias al fuerte crecimiento de las exportaciones, los vinos de Franciacorta son cada vez más reconocidos en todo el mundo.
Lambrusco: continúa la iniciativa para elevar su calidad
En 2024 se vendieron 15,1 millones de litros de Lambrusco, generando una facturación total de 57,2 millones de euros, según informa Wine Intelligence a partir de datos de Circana. Aunque esto representa una disminución del 4% en volumen (y del 3,7% en valor), el Lambrusco continúa siendo el tercer vino italiano más vendido.
Las uvas destinadas al Lambrusco se cultivan en aproximadamente 10.000 hectáreas de las provincias de Módena y Reggio Emilia. Seis denominaciones producen alrededor de 40 millones de botellas anuales de Lambrusco DOC: Modena DOC, Lambrusco di Sorbara DOC, Lambrusco Grasparossa di Castelvetro DOC, Lambrusco Salamino di Santa Croce DOC, Reggiano DOC, Colli di Scandiano e di Canossa DOC.
Sin embargo, el volumen considerablemente mayor procede de la región IGT Emilia, con unos 100 millones de botellas procedentes de una indicación geográfica con una regulación menos estricta.

El Lambrusco abarca prácticamente todos los estilos posibles en términos de calidad, nivel de gasificación y dulzor: desde vinos frizzante o spumante elaborados mediante fermentación en tanque, hasta versiones Metodo Classico o Ancestrale fermentadas en botella. Su gama de dulzor va desde secco y semi-secco (seco y semiseco) hasta amabile (dulce) y dolce (muy dulce). Según el Consorzio Tutela Lambrusco, especialmente la fermentación en botella está siendo adoptada cada vez más por numerosos productores.
El Lambrusco se consume en más de 90 países alrededor del mundo y aproximadamente el 60% de la producción se exporta. Sus principales mercados son Estados Unidos y Canadá, seguidos por Alemania, Francia y España. Según el Consorzio, países sudamericanos como México muestran un crecimiento especialmente interesante, donde la variedad Amabile —la versión más dulce— goza de particular popularidad.
La iniciativa de calidad del Lambrusco

Durante mucho tiempo, el Lambrusco tuvo que luchar —y en algunos casos todavía lo hace— contra la imagen de ser un vino espumoso sencillo, fácil de beber y frecuentemente dulce. Esta percepción comenzó a cambiar hace varios años, aunque todavía en una escala limitada.
Cada vez más bodegas artesanales están ganando reconocimiento mediante la elaboración de Lambruscos de alta calidad, con precios diferenciados y presencia en las cartas de vinos de restaurantes de prestigio en todo el mundo.
Sin embargo, esta evolución todavía no ha convencido a todos los miembros del sector. En 2025, 26 bodegas se unieron para crear una nueva asociación denominada «Custodi del Lambrusco» («Los Guardianes del Lambrusco»).
Estas bodegas, en su mayoría pequeñas y medianas empresas, buscan defender una mayor artesanía y calidad para seguir fortaleciendo la reputación del Lambrusco.
Los estilos más importantes de Lambrusco
Existen numerosas variedades de Lambrusco. El Consorzio reconoce doce tipos principales, aunque en la práctica probablemente existan muchos más. Pero los tres más representativos son:
Lambrusco Grasparossa di Castelvetro: Como indica su nombre, probablemente tiene su origen en el municipio de Castelvetro. Sus pieles —y también sus raspones, ya que Grasparossa significa «de tallo rojo»— son muy ricos en color, dando lugar a un vino de intenso tono rojo rubí, con notas de frutos rojos y negros y una marcada estructura tánica.
Lambrusco di Sorbara: Es considerado el Lambrusco más elegante. Presenta un delicado color entre rojizo y rosado, con un perfil aromático dominado por frutos rojos y notas florales, entre ellas recuerdos de violeta. Posee taninos muy sutiles, pero mantiene una acidez fresca y vivaz, lo que lo convierte en un vino especialmente interesante para acompañar comidas.
Lambrusco Salamino di Santa Croce: Algunos observadores señalan que la forma alargada y cilíndrica de los racimos de esta variedad recuerda a un salami, de donde provendría su nombre. Es la variedad de Lambrusco más cultivada. Sus vinos presentan un color rojo intenso, con taninos suaves, notas de frutos del bosque y matices florales.

Francia: Champagne, esperanza en la desaceleración de la caída
Champagne es, probablemente, la región productora de vinos espumosos que más está sintiendo el impacto de la crisis económica, tras el extraordinario auge experimentado en el período posterior a la pandemia de Covid-19. En 2022, poco después de la reapertura del sector de la gastronomía y la hotelería tras los prolongados confinamientos, se comercializaron 325 millones de botellas, un récord histórico. El mundo quería celebrar, y lo hizo con champagne.
Era previsible que ese nivel excepcional se estabilizara y retornara a la normalidad. Pero el impacto de la inflación y la creciente cautela de los consumidores, están llevando a muchos a optar por alternativas más económicas o, simplemente, a prescindir de este tipo de productos.
Las ventas de champagne continúan disminuyendo, aunque el ritmo de la caída se está moderando. Según el Comité Champagne, en 2025 se comercializaron 266 millones de botellas, un 2% menos que el año anterior. En comparación, la disminución había sido del 9% el año precedente.
Las exportaciones descendieron apenas un 1%, hasta situarse en poco menos de 152 millones de botellas, mientras que el mercado interno registró una caída del 3,7%. Por un lado, esto constituye una buena noticia desde el punto de vista de la diversificación de las ventas. Por otro, también refleja que los consumidores franceses recurren cada vez más a alternativas como el Prosecco o, simplemente, consumen menos champagne.

La facturación cayó con mayor intensidad que el volumen comercializado. Tras haber alcanzado 6.500 millones de euros el año anterior, las ventas se situaron en torno a 5.700 millones de euros en 2025.
Existen dos razones principales que explican esta situación. En primer lugar, según una fuente del sector, las cuvées de alta gama tuvieron una demanda extraordinaria y «se vendían apenas llegaban a las estanterías», incluso después de los primeros aumentos de precios. Sin embargo, las subas posteriores superaron un «umbral psicológico», lo que provocó una disminución de la demanda de las etiquetas de mayor precio. En segundo lugar, algunas marcas no pudieron satisfacer todos los pedidos en temporadas altas.
A ello se suma la debilidad del dólar, que también está afectando al estratégico mercado estadounidense, donde en 2024 se vendieron 27,4 millones de botellas. Según el consenso de la industria, el impacto de los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump todavía apenas se percibe, ya que los importadores habían acumulado importantes existencias de producto antes de su entrada en vigor, aunque esas reservas comienzan ahora a agotarse. Tras el reciente fallo de la Corte Suprema, el sector alberga esperanzas de un alivio de la situación, aunque el panorama para el comercio sigue siendo incierto.
Fortalecer las tendencias dentro de su propio segmento
Debido a la estricta normativa que regula su elaboración, Champagne tiene más dificultades que otras regiones para adaptarse al contexto actual. Sus exigentes estándares de producción implican un elevado nivel de trabajo y, por consiguiente, mayores costos. Por ello, competir en segmentos de menor precio no es una alternativa viable. Del mismo modo, resulta muy poco probable que aparezcan versiones sin alcohol de este espumoso de alta gama.
La estrategia, por tanto, consiste en potenciar los atributos que ya distinguen a Champagne y ofrecer un valor añadido —e incluso superior— a los consumidores. Entre las iniciativas se encuentra la promoción de los champagnes monovarietales (mono-cépage), elaborados a partir de una única variedad de uva.

Asimismo, se busca impulsar los vinos de viñedo único, que representan propuestas de gran interés para los aficionados y justifican un posicionamiento de mayor valor. La tendencia hacia vinos con menor contenido de azúcar también continúa consolidándose.
Crémant: un crecimiento que no se detiene
El año 2025 marcó un nuevo récord de ventas para el Crémant: se comercializaron cerca de 123 millones de botellas en todo el mundo, lo que representa un crecimiento del 7,5% respecto del año anterior. La categoría ha logrado diversificar sus mercados. En 2020, casi el 70% de la producción se destinaba al mercado interno, mientras que en la actualidad las exportaciones representan el 41% del total.

La Fédération Nationale des Producteurs et Élaborateurs de Crémant (FNPEC) atribuye este éxito a la combinación de elevados estándares de calidad —la vendimia manual y la segunda fermentación en botella son obligatorias— y precios accesibles. En los supermercados, una botella de Crémant cuesta, en promedio, entre 6,10 y 7,80 euros. Según la federación, el Crémant estándar —blanco, seco, fácil de beber y adecuado para múltiples ocasiones de consumo— es el que mejor desempeño registra en este canal.
Al mismo tiempo, la categoría ofrece una gran diversidad de estilos, con numerosos productores que apuestan por etiquetas premium, las cuales también muestran un sólido desempeño en el canal gastronómico de alta gama. No obstante, la FNPEC subraya su objetivo: «Queremos que el Crémant siga siendo un vino espumoso accesible para la mayor cantidad posible de consumidores.»
En España, Cava apuesta por el segmento premium
En una superficie de 38.000 hectáreas, unos 6.200 viticultores cultivan las uvas destinadas a la elaboración del Cava, el vino espumoso emblemático de España. Los últimos años no han sido fáciles para la región: varias sequías provocaron cosechas reducidas y, además, el consumo de vino también está disminuyendo en España, una tendencia que igualmente afecta al Cava.
En 2025 se comercializaron algo más de 190 millones de botellas, lo que representa una caída del 13%. El descenso fue más pronunciado en los mercados internacionales (-18,7%, con 114 millones de botellas) que en el mercado interno (-2,5%, con 76 millones de botellas), según datos del Consejo Regulador. Aun así, el Cava sigue siendo el vino español con mayor presencia internacional: el 70% de su producción se exporta, el porcentaje más elevado entre todas las regiones vitivinícolas de España.
Los principales mercados son Bélgica, Estados Unidos y el Reino Unido. Alemania ocupa actualmente el séptimo lugar y registró en 2025 una caída del 40% en las ventas (hasta 6,7 millones de botellas), tras haber sufrido un descenso cercano al 64% el año anterior.
Cava Superior Paraje Calificado: buenos resultados en un mercado de nicho
Dentro de la denominación de origen, la estrategia es diferente. Desde hace años se trabaja en un proceso de premiumización continua que comienza a dar resultados, al menos en los segmentos de mayor valor.
La categoría Cava Superior Paraje Calificado —cavas elaborados a partir de viñedos singulares certificados y con 36 meses de crianza sobre lías— fue la que mostró el crecimiento más destacado. Si bien se trata todavía de un volumen reducido, con 31.000 botellas vendidas en 2025, el avance es notable si se compara con las 17.000 botellas comercializadas en 2024.
La categoría inmediatamente inferior, Cava de Guarda Superior Gran Reserva (con 30 meses de crianza sobre lías y una producción de 4,2 millones de botellas), también registró un crecimiento del 6%.
La producción ecológica también sigue ganando terreno dentro del segmento premium. En la actualidad, todos los vinos pertenecientes a las categorías Cava Superior —Reserva, Gran Reserva y Paraje Calificado— cuentan con certificación ecológica. Es el caso de Raventós Codorníu, de las 57 millones de botellas que produce anualmente, 16 millones corresponden a elaboraciones ecológicas.

Los vinos espumosos premium tienen su mejor desempeño en mercados como el Reino Unido, Escandinavia y diversos países asiáticos. La estrategia está dando resultados: los ingresos brutos han mantenido un crecimiento sostenido durante los últimos años y, más recientemente, aumentaron un 3%, hasta alcanzar los 232 millones de euros.
Vino espumoso alemán: consolidación en un nivel elevado
El vino espumoso tiene una larga tradición en Alemania y, en consecuencia, el panorama productivo es amplio y diverso. Según datos de la Oficina Federal de Estadística, aproximadamente 930 productores de todos los tamaños —desde viñedos familiares hasta grandes bodegas— comercializaron vino espumoso en Alemania en 2024.
La gran mayoría, 725 productores, vendió menos de 10.000 litros al año. En contraste, las cinco empresas más grandes concentraron más del 80% de las ventas, con volúmenes individuales superiores a los 5 millones de litros cada una.
En 2024 se vendieron en Alemania cerca de 260 millones de litros de vino espumoso, incluyendo Prosecco, Champagne y otras variedades. Esto representa casi un 19% menos que hace una década. Sin embargo, los productores alemanes de vino espumoso están mostrando una evolución positiva, tal como reflejan los datos de la Asociación de Productores Alemanes de Vino Espumoso (VDS), que representa aproximadamente el 95% de la producción nacional.
En 2024, los productores asociados incluso lograron aumentar sus ventas; en 2025, estas disminuyeron ligeramente un 4,7%, hasta situarse en alrededor de 234 millones de botellas de vino espumoso.
Según la asociación, las ventas de las pequeñas y medianas empresas miembros (menos de 4 millones de botellas) mostraron una evolución positiva, con un crecimiento aproximado del 1,7%.
Cerca del 90% del vino espumoso alemán se consume en el mercado interno, aunque las exportaciones están adquiriendo una importancia creciente. Los principales destinos para los miembros de la VDS son Austria, Francia y la República Checa.
En particular, los productores del segmento premium están poniendo mayor énfasis en la diversificación de sus ventas internacionales. Los productores alemanes ven oportunidades especialmente en mercados como Escandinavia y Asia.
Alemania prefiere los vinos espumosos más dulces
Los consumidores alemanes muestran una clara preferencia por los vinos espumosos con un perfil más dulce. Más de la mitad de los vinos espumosos vendidos (56%) correspondieron a la categoría seco (dry), es decir, con un contenido de azúcar residual de entre 17 y 32 g/l, mientras que el 31% correspondió a la categoría semiseco (off-dry), con entre 32 y 50 g/l de azúcar residual.
Si se elaborara una estadística similar para la Asociación de Productores Tradicionales de Vinos Espumosos (VDS), los resultados probablemente serían muy diferentes. Esta asociación reúne a 43 productores que, como indica su nombre, elaboran vinos espumosos mediante el método tradicional. Representan el segmento de crecimiento del mercado, aunque todavía de dimensiones reducidas.

(Fuente: Asociación de Productores Alemanes de Vino Espumoso)
Precisamente por ello, estos vinos constituyen un producto de nicho en Alemania. El Instituto Alemán del Vino estima que los vinos espumosos con segunda fermentación en botella representan apenas alrededor del 3% de la producción total; por lo tanto, la mayor parte del vino espumoso alemán se elabora mediante fermentación en tanque.
Sin embargo, los vinos espumosos elaborados de forma tradicional están ganando cada vez más reconocimiento y atención, tanto en el mercado nacional como en el internacional, gracias a una calidad que continúa mejorando. Habitualmente se comercializan bajo las categorías Brut, Extra Brut o Brut Nature.
El Riesling como un factor diferencial

Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier, Pinot Blanc y Riesling son las principales variedades de uva utilizadas en la elaboración de vinos espumosos alemanes.
Muchos productores consideran que el Riesling representa un elemento diferenciador para el vino espumoso alemán. Sin embargo, las opiniones están divididas al respecto.
Desde la Asociación de Productores Tradicionales de Vinos Espumosos, consideran que las variedades de origen borgoñón tienen una clara ventaja.
Por su parte, la VDS sostiene que «el Riesling es indudablemente un sello distintivo del vino espumoso alemán y de la cultura vitivinícola del país, pero ante la realidad del cambio climático, no deberíamos depender en exceso de una única variedad de uva».
La necesidad de establecer una clasificación para el vino espumoso alemán
El propio término «Sekt» ha sido objeto de debate durante muchos años. Por ejemplo, los vinos espumosos elaborados a partir de vinos base procedentes de otros países de la Unión Europea —y no de Alemania— pueden comercializarse bajo la denominación «Sekt» o «Sekt producido en Alemania».
Muchos productores se preguntan si los consumidores pueden distinguir realmente la diferencia entre esta categoría y el «Sekt alemán», que solo puede elaborarse a partir de vino base alemán, o incluso si conocen qué es un «Winzersekt» (es decir, un espumoso elaborado mediante fermentación tradicional en botella y con un mínimo de nueve meses de crianza sobre lías).

«Cualquier cosa puede denominarse ‘vino espumoso’, independientemente de su origen o de si ha sido gasificado, fermentado en tanque o fermentado en botella. Nos falta un término de mayor prestigio para los vinos espumosos elaborados con uvas alemanas mediante el método tradicional de fermentación en botella» proponen desde VDS.
Vino espumoso de Austria: calidad, no cantidad
En 2025 se produjeron aproximadamente 2,5 millones de hectolitros de vino en Austria. Según las estimaciones, alrededor del 10% de ese volumen —unos 25 millones de litros— se destinó a la elaboración de vinos espumosos.
Al igual que en Alemania, Austria no cuenta con una normativa de producción uniforme para los vinos espumosos, por lo que la denominación «Sekt» abarca tanto productos más sencillos elaborados mediante fermentación en tanque como vinos premium producidos mediante la fermentación tradicional en botella.
Con el objetivo de ofrecer a los consumidores una orientación más clara sobre la calidad y el origen, en 2015 se introdujo la categoría «Sekt Austria», protegida por una denominación de origen. Esta clasificación establece una pirámide de tres niveles:
- En el nivel de entrada, el producto debe elaborarse mediante fermentación en botella con una crianza mínima de nueve meses sobre lías o, alternativamente, mediante crianza en tanque durante seis meses.
- El «Sekt Austria Reserve» solo puede producirse con uvas vendimiadas a mano y mediante fermentación en botella, con una crianza mínima de 18 meses sobre lías.
- En la cima de la pirámide se encuentra el «Sekt Austria Große Reserve», con una crianza mínima de 36 meses sobre lías.

(Imagen: ÖWM)
El Comité Austriaco del Vino Espumoso supervisa estas normas. Fundado en 2013, actualmente reúne a unos 300 productores de distintos tamaños. Además, alrededor de 3.000 viticultores suministran uvas o vinos base a estas bodegas.
La mayor parte del vino espumoso austríaco se consume en el mercado interno. En 2024 se exportaron aproximadamente 675.000 litros de vino espumoso embotellado y 2,4 millones de litros de vino de aguja, principalmente hacia Alemania, Suiza y Estados Unidos.
El líder del mercado es Schlumberger, que produce aproximadamente un millón de litros de vino espumoso al año. A pesar de los tiempos difíciles para la industria vitivinícola, Schlumberger identifica claras oportunidades de crecimiento: «Vemos potencial de expansión en diferentes áreas, entre ellas el segmento rosado y el de productos sin alcohol«.
Vino espumoso inglés
En 2024 se vendieron 6,2 millones de botellas de vino espumoso procedente del Reino Unido. Según la organización británica de promoción Wines of Great Britain, las ventas se mantuvieron en el mismo nivel que el año anterior, aunque en apenas seis años prácticamente se han triplicado.
Después del año récord de 2023, cuando se produjeron 16,4 millones de botellas de vino espumoso gracias a unas condiciones climáticas ideales, la desafiante cosecha de 2024, marcada por un clima húmedo, frío y complicado, con una producción de 7,3 millones de botellas, volvió a situarse en un nivel mucho más cercano al de años anteriores.
Sin embargo, la superficie de viñedo continúa creciendo de manera sostenida. La cosecha de 2024 fue la cuarta más abundante de los últimos diez años. En consecuencia, se espera que la producción siga aumentando en el futuro.
La mayor parte de la demanda proviene del propio país: el 91% del vino espumoso británico se comercializa en el mercado nacional. Según los investigadores de mercado de Nielsen, esto también está relacionado con la creciente tendencia hacia el consumo de productos locales. Sus datos muestran que la demanda general de productos y marcas nacionales en el Reino Unido aumentó recientemente un 4%.
Esta tendencia también se refleja en el sector de los vinos espumosos: aunque el Prosecco continúa siendo el vino espumoso más popular del mercado británico, el vino espumoso británico ya ocupa el segundo lugar.

Al mismo tiempo, las exportaciones están creciendo —más recientemente un 35%—. Según Wines of Great Britain, los principales mercados internacionales son Noruega, Japón, Estados Unidos, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Suiza, Países Bajos, Hong Kong y Corea del Sur.
Actualmente, seis variedades de uva están autorizadas para la elaboración de vinos espumosos con denominación de origen protegida de Inglaterra o Gales: Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier, Pinot Noir Précoce, Pinot Blanc,Pinot Gris.
El método tradicional domina ampliamente la producción: el 91% de los vinos espumosos se elabora mediante este sistema, mientras que un 6% utiliza el método Charmat y un 2% obtiene sus burbujas mediante gasificación.
Esto también explica el precio medio relativamente elevado: alrededor de 35 libras esterlinas (aproximadamente 40 euros / 38 dólares estadounidenses). En muchos mercados, por lo tanto, los vinos espumosos ingleses de alta calidad no siempre tienen fácil competir contra alternativas considerablemente más económicas.
El vino espumoso inglés se beneficia del aumento de las temperaturas
Mientras que el cambio climático plantea grandes desafíos para otros países productores de vino, el Reino Unido todavía se está beneficiando del aumento de las temperaturas.
En algunas regiones vitivinícolas tradicionales, cada vez resulta más difícil producir uvas frescas y con una acidez elevada, características esenciales para la elaboración de vinos espumosos de alta calidad.
En cambio, en el Reino Unido, donde históricamente era más complicado alcanzar una madurez adecuada de la uva, la situación está mejorando. Desde Wines of Great Britain aseguran que «la acumulación de grados-día de crecimiento y el número de días con temperaturas superiores a 30 grados- están aumentando gradualmente, mientras que, al mismo tiempo, el período entre la floración y la vendimia se está reduciendo progresivamente.» Por ello, el crecimiento de los vinos espumosos británicos probablemente continuará durante los próximos años.
Hungría: un crecimiento dinámico de la calidad
El mayor productor de vino espumoso de Hungría es también el pionero de esta categoría en el país, Törley nacida en 1882, en el distrito de Budafok, en Budapest. Actualmente produce alrededor de 12 millones de botellas de vino espumoso al año. En 1992, la empresa alemana Henkell (hoy Henkell Freixenet) adquirió Törley.
Törley plantó los viñedos destinados a su proyecto unos 30 kilómetros al oeste de la capital, en la actual región vitivinícola de Etyek-Buda, que desde entonces se ha convertido en el centro de la producción de vinos espumosos húngaros. Aquí, sobre suelos ricos en caliza, las variedades Chardonnay y Pinot Noir se desarrollan especialmente bien. El clima fresco permite conservar la frescura y acidez de las uvas, creando condiciones ideales para la elaboración de vinos espumosos de alta calidad.
Actualmente, alrededor de 130 productores en toda Hungría elaboran vino espumoso, conocido localmente como «Pezsgő». Estos vinos pueden producirse mediante el método tradicional o mediante el método Charmat.

Solo cuando la región aparece en primer lugar en la etiqueta de un Pezsgő se garantiza que se trata de un vino espumoso fermentado en botella, como ocurre con Etyeki Pezsgő, Tokaj Pezsgő. Estas denominaciones protegidas están sujetas a normas más estrictas, como variedades de uva autorizadas específicas o límites máximos de azúcar residual.
Aunque Hungría produce excelentes vinos espumosos a partir de las variedades clásicas de Champagne, su verdadero elemento diferenciador se encuentra en sus variedades autóctonas, especialmente el Furmint, una uva caracterizada por su marcada acidez y una delicada estructura fenólica.
En Hungría se producen entre 140.000 y 160.000 hectolitros de vino espumoso, lo que representa entre el 5 y el 6% de la producción total de vino del país. Según Wines of Hungary, los vinos espumosos han tenido un desempeño significativamente mejor que los vinos tranquilos, mostrando un crecimiento dinámico tanto en el mercado nacional como en los mercados internacionales.
Las exportaciones representan entre el 20 y el 25% de la producción y continúan creciendo cada año. Los vinos espumosos húngaros ya están presentes en mercados como Canadá, Brasil y Escandinavia. El siguiente paso es consolidar una presencia aún mayor en el segmento premium del canal HORECA, especialmente mediante productos de alta gama.
California: un mercado de vinos espumosos creativo y diverso
Al igual que ocurre en muchos otros mercados, el vino espumoso está demostrando ser más resistente a las crisis económicas que los vinos tranquilos en Estados Unidos, según el California Wine Institute.
Al igual que sucede con los vinos tranquilos, una gran parte del vino espumoso estadounidense se produce en California, principalmente en regiones más frescas como Los Carneros, en el valle de Napa, o Russian River Valley, en Sonoma. Estas zonas se encuentran próximas al océano, lo que aporta brisas refrescantes y permite que las uvas conserven la frescura y acidez necesarias para la elaboración de vinos espumosos.

Las variedades clásicas de Champagne —Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier— son las principales utilizadas. Sin embargo, no existe una regla estricta: de hecho, las posibilidades varietales son muy amplias y se emplean prácticamente todos los métodos de elaboración posibles, desde la gasificación hasta la fermentación tradicional en botella.
En 2024, California produjo más de 110 millones de botellas de vino espumoso. La mayor parte se consume en el mercado interno, mientras que los principales destinos de exportación incluyen Canadá, Nigeria, Reino Unido y Corea del Sur. No obstante, la actual política arancelaria estadounidense, todavía incierta pese a la resolución del Tribunal Supremo, podría afectar especialmente a las ventas hacia Canadá.
Tasmania: un terroir ideal para los vinos espumosos
Situada a unos 240 kilómetros al sur del continente australiano, la isla de Tasmania forma parte de Australia. Rodeada por el océano Índico y fuertemente influenciada por su clima marítimo, y ubicada entre los paralelos 40 y 43, la región disfruta de un clima templado que permite a las uvas un período de maduración prolongado.
Los vientos del oeste, a veces intensos, conocidos como «Roaring Forties» (los Cuarenta Rugientes), aportan frescura y ayudan a conservar la acidez de las uvas. Son, por tanto, condiciones ideales para la producción de vinos espumosos.
No sorprende entonces que las variedades clásicas para espumosos, Chardonnay y Pinot Noir, se desarrollen especialmente bien en Tasmania. Juntas representan más de las tres cuartas partes de la producción: 29% de Chardonnay y 48% de Pinot Noir en la cosecha 2025, según datos de Wine Tasmania.

(Fuente: Wine Tasmania)
Tasmania es, en esencia, una tierra de vinos espumosos: el 43% del vino producido allí corresponde a esta categoría. En 2025 se vendimiaron 23.002 toneladas de uva, lo que dio lugar a una producción estimada de 20 millones de botellas, de las cuales aproximadamente 8,6 millones fueron vinos espumosos. Además, prácticamente toda la producción de vinos espumosos se realiza mediante el método tradicional de fermentación en botella.
Este volumen representa apenas el 1,2% de la producción total de vino de Australia, pero alcanza el 6,5% de su valor económico. Por ello, la mayoría del vino de Tasmania destinado a la exportación se comercializa a precios superiores a los 20 dólares australianos por botella. Sin embargo, el volumen exportado sigue siendo, por ahora, reducido: solo se exportan 364.000 litros, lo que equivale al 2,4% de la producción.
En Tasmania se cultivan 2.048 hectáreas de viñedo, de las cuales el 40% se gestiona bajo el programa de sostenibilidad VinØ («vin zero»), basado en nueve pilares que incluyen el consumo de agua, la gestión de residuos, las emisiones de CO₂ y la biodiversidad.
Tasmania no cuenta con denominaciones de origen protegidas independientes, por lo que todos los vinos se encuentran bajo la denominación general Tasmania IG. No obstante, existen siete regiones vitivinícolas diferenciadas, que se extienden desde el norte, a lo largo de la costa noreste, hasta el extremo sur de la isla.
Los viñedos crecen sobre una gran diversidad de suelos, desde areniscas en Derwent Valley, al sur, hasta los suelos profundos y bien drenados de Pipers River, y los basaltos con grava sobre una base de arcilla y caliza en Tamar Valley, al norte. Entre los productores más reconocidos se encuentran las bodegas de referencia: House of Arras y Jansz (Pipers River), Stefano Lubiana, pionero de la viticultura biodinámica (Derwent Valley), Freycinet (East Coast) y Pirie (Tamar Valley).
Sin alcohol: el segmento de mayor crecimiento
El vino sin alcohol lleva años ganando popularidad, y el vino espumoso ha desempeñado un papel fundamental en esta tendencia. De hecho, fue precisamente esta categoría la que abrió el camino y permitió que el vino sin alcohol alcanzara una amplia notoriedad.
Esto se debe, en parte, a que el perfil de sabor del vino espumoso resulta más fácil de reproducir que el del vino tranquilo original. Cuando se elimina el alcohol del vino, se pierde un componente clave del sabor. La incorporación de azúcar busca compensar esta pérdida, pero su presencia resulta mucho más evidente en los vinos tranquilos sin alcohol.
En cambio, en los vinos espumosos sin alcohol, la carbonatación ayuda a equilibrar el contenido, a veces elevado, de azúcar residual, haciendo que el vino parezca más seco que sus equivalentes sin burbujas.

El mercado más importante para el vino desalcoholizado —y, por tanto, también para el vino espumoso sin alcohol— es Alemania. Allí, productores tradicionales de espumosos como Schloss Wachenheim introdujeron los primeros vinos espumosos desalcoholizados hace muchos años.
Este segmento ha experimentado un desarrollo muy dinámico en los últimos años. Según informa la Asociación de Productores Alemanes de Vino Espumoso, en 2025 se vendieron aproximadamente 22,3 millones de botellas de vino espumoso sin alcohol, lo que representa un crecimiento del 12% y equivale a casi un 9% de participación de mercado dentro del mercado alemán de vinos espumosos.
Espumantes y «proxies» sin alcohol ganan popularidad a nivel internacional
Este segmento también muestra una gran actividad a escala internacional. Según Henkell Freixenet -líder mundial del mercado de vinos espumosos sin alcohol- sus tasas de crecimiento fueron de dos dígitos, incluso para productos como Mionetto 0.0% y Freixenet 0.0%. Al tratarse de versiones desalcoholizadas, ninguno de estos productos puede clasificarse como Prosecco o Cava, ya que las respectivas normativas de origen no lo permiten. Sin embargo, buscan integrarse en sus respectivas gamas de productos tanto por su perfil de sabor como por su apariencia.
Junto al vino espumoso sin alcohol «tradicional», los distribuidores están apostando cada vez más por la categoría, también en crecimiento, de los «proxies»: productos que recuerdan al vino en sabor y textura, pero que están elaborados a partir de hierbas, té y frutas, y que también se presentan en diversos estilos espumosos.

Todavía no existen datos de mercado fiables para esta categoría, debido a que es relativamente nueva. Sin embargo, las señales procedentes especialmente del canal HORECA y de los comercios especializados de gama alta son claras: los consumidores que desean evitar el alcohol están dispuestos a pagar un precio premium por este tipo de productos.
Los analistas de la firma estadounidense de investigación de mercado Grand View Research estiman que el mercado global del vino sin alcohol podría alcanzar los 3.780 millones de dólares en 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 8%. Según sus estimaciones, el vino espumoso desalcoholizado representa aproximadamente el 60% de este mercado. Por su parte, los investigadores de mercado de IWSR prevén que este segmento por sí solo continuará creciendo a tasas de dos dígitos durante los próximos años.











