«Premiumización selectiva», la tendencia que se destaca en Reino Unido para el mercado del vino

Según la agencia ICEX España Exportación e Inversiones, el Reino Unido continúa consolidándose como uno de los mercados más relevantes para el comercio internacional del vino. A pesar de los desafíos económicos y de una moderación en el consumo, el país mantiene su posición como el segundo mayor importador mundial y uno de los destinos más importantes para las exportaciones argentinas.

Lejos de una dinámica basada en el crecimiento del volumen, el mercado británico avanza hacia un modelo centrado en el valor. Los consumidores compran menos cantidad, pero muestran una mayor disposición a elegir productos de calidad, con atributos diferenciales y un posicionamiento más definido. Esta tendencia de «premiumización selectiva» se ha convertido en uno de los rasgos más destacados del sector.

En cuanto a los países proveedores, el mercado está dominado por Francia, seguida de Italia y España. En este contexto, según un estudio realizado por la consultora Del Rey AWM, en 2025 Argentina fue el 9no proveedor de vino del Reino Unido, tanto en volumen (45,5 millones de hl, -8,2% respecto 2024), como en valor (vendiendo a un promedio de 2,03 libras esterlinas, -2,1% que en 2024).

Reino Unido también tiene producción local, con una superficie de 4.841 hectáreas y una elaboración anual de 80.077 hl. Las cifras son insignificantes frente a las importaciones y el balance comercial del mercado del vino, que es netamente importador. Los varietales que más producen son Chardonnay y Pinot Noir, y en tipo de vinos los espumosos se llevan el 69%.

El consumidor británico se muestra cada vez más exigente y reflexivo. La presión sobre el costo de vida, el incremento de los impuestos especiales y los cambios en los hábitos de consumo han generado un escenario donde las decisiones de compra son más racionales. Sin embargo, el vino sigue ocupando un lugar relevante dentro de las bebidas alcohólicas, especialmente en los segmentos de calidad.

De este modo, el mercado británico del vino sigue siendo grande y sofisticado, pero opera en un entorno más exigente, con presión sobre el consumo en volumen, elevada sensibilidad al precio y un consumidor más selectivo.

La principal tendencia sigue siendo el desplazamiento del volumen hacia el valor, con una premiumización selectiva, sobre todo en el off-trade, y una demanda más reflexiva y menos impulsiva. El sector está marcado por la moderación del consumo, el envejecimiento de la base consumidora, la transformación generacional, el impacto de la fiscalidad ligada a la graduación alcohólica y la estabilización de las tiendas especializadas.

Entre las principales tendencias que marcan la evolución del mercado destacan el creciente interés por la sostenibilidad, el aumento de la demanda de vinos ecológicos y de mínima intervención, así como el desarrollo de las categorías low y no alcohol. Aunque estas últimas todavía representan una porción reducida del negocio total, muestran un crecimiento constante y son observadas con atención por productores e importadores.

También ganan terreno los formatos alternativos de presentación y distribución, en línea con nuevas pautas de consumo que privilegian la practicidad y la reducción del impacto ambiental. Paralelamente, el canal online continúa consolidándose como una herramienta relevante para la comercialización y la construcción de marca.

En cuanto a la distribución, el canal minorista sigue dominado por las grandes cadenas de supermercados y por operadores especializados de fuerte presencia nacional. El canal HORECA, que atravesó años complejos debido a la pandemia y a la crisis del costo de vida, muestra señales de recuperación, aunque todavía enfrenta desafíos vinculados al consumo y la rentabilidad.

Los precios continúan en ascenso. La combinación entre inflación, mayores costos operativos y un sistema impositivo que desde 2023 grava el vino según su graduación alcohólica ha impulsado nuevas subas en prácticamente todas las categorías. Esta situación refuerza la necesidad de competir a través del valor agregado y no únicamente mediante estrategias de precio.

A pesar de un contexto más exigente, el Reino Unido es un mercado abierto a la innovación y con gran influencia sobre las tendencias internacionales. Para las bodegas que logren construir una propuesta de valor sólida y diferenciada, seguirá representando una de las plazas más atractivas del comercio mundial del vino.