La provincia de Río Negro avanza en la consolidación de una experiencia de crianza submarina que busca posicionar sus vinos dentro del segmento de alta gama mediante un diferencial técnico y simbólico. La iniciativa, desarrollada frente a las costas de Las Grutas, consiste en la inmersión de botellas a diez metros de profundidad en estructuras metálicas especialmente diseñadas para su resguardo.
El 7 de febrero, en la costa de Las Grutas de la Provincia de Río Negro, se llevó a cabo una ceremonia de extracción de 800 botellas de vino que mantuvieron una guarda submarina de 6 meses, a 10 metros de profundidad. El proyecto, impulsado por la Dirección de Vitivinicultura provincial junto a bodegas que integran la Ruta del Vino, involucró a 20 bodegas.
Entre las bodegas participantes se encontraban San Sebastián, Miras, Moschini, Chacras de Fígaro, Tronelli, Dellanzo, Videla Dorna, Antigua Bodega Patagónica, Canale, Aonikenk, Flor del Prado y Agrestis.


Ventajas del entorno marino para los vinos
Las condiciones ambientales del entorno marino —escasa luminosidad, temperatura promedio cercana a los 19 °C y movimiento constante de mareas— configuran un escenario singular para la evolución del vino en botella.
Desde el punto de vista técnico, la experiencia requirió adaptaciones específicas: reforzado del lacrado para evitar filtraciones o corrosión, impermeabilización de etiquetas y controles de hermeticidad previos a la inmersión. Las botellas permanecieron sumergidas desde julio del año pasado hasta su reciente extracción, realizada en el marco de un evento institucional y gastronómico.


Aunque la práctica aún no cuenta con validación científica concluyente a nivel local, existe en el sector vitivinícola la hipótesis de que el envejecimiento bajo el mar podría acelerar ciertos procesos evolutivos. Para evaluar esta posibilidad, cada bodega conservó botellas testigo del mismo varietal y la misma añada en condiciones tradicionales de guarda. En una degustación a ciegas realizada tras la extracción, enólogos participantes señalaron diferencias sensoriales entre ambas versiones, particularmente en la percepción de mayor integración y evolución en los ejemplares submarinos.
En este sentido Horacio Bibiloni, enólogo jefe de la bodega Humberto Canale indicó que “el 100% de los que estuvimos en la cata, coincidimos en que hubo cambios en el vino submarino. En la comparación, se sienten diferentes y una de las particularidades es que el vino submarino parece que hubiera tenido más tiempo de guarda, sobre todo comparado con los del año anterior”.
Posicionamiento premium
Más allá de los resultados organolépticos, el proyecto se inscribe en una política de “premiumización” del vino rionegrino. Productores y funcionarios coinciden en que la crianza submarina aporta un diferencial narrativo y de posicionamiento que puede traducirse en una valorización sustancial del producto en mercados externos, donde este tipo de prácticas se asocia con exclusividad y edición limitada.
“Podés pasar de una botella que vale veinte dólares a una que vale cien dólares”, comentó el bodeguero de Cipolletti, Luciano Fernández, cuyo establecimiento sumergió 42 botellas de su Cabernet Franc cosecha 2022. “Coincido con lo que dice Luciano, y basta con verificar por internet cuál es el valor de esos vinos”, agregó Mariana Cerutti, Directora de Vitivinicultura de Río Negro y una de las encargadas de impulsar esta iniciativa.

En 2023, cerca de donde está la cava provincial, realizó su experiencia pionera la bodega “de mar” Wapisa, que se encuentra en la colonia San Javier, en el Valle Inferior del Río Negro. El establecimiento es propiedad de Fincas Patagónicas, que llevan adelante Jorge y Patricia Ortiz.
En términos estratégicos, la crianza submarina representa más que una práctica puntual: configura una herramienta de diferenciación territorial que combina innovación técnica, identidad patagónica y construcción de valor simbólico. La continuidad del proyecto y el análisis comparativo de futuras cosechas permitirán determinar con mayor precisión el impacto real del entorno marino en la evolución del vino embotellado.
Una apuesta al enoturismo y la innovación enológica
La iniciativa no solo impulsa la innovación enológica, sino que también promueve el enoturismo, invitando a visitantes a descubrir la magia de los viñedos que se conectan con el océano.
Con este programa, la provincia de Río Negro busca consolidar su lugar en el mapa mundial del vino, ofreciendo una experiencia única que une mar, ciencia y producción.
Fuente: Más Producción, diario La Mañana Neuquén








