Una decisión sanitaria en Japón volvió a exponer las diferencias regulatorias que enfrenta la agroindustria en el comercio internacional. La compañía japonesa Mercian, vinculada al grupo Kirin Holdings, anunció el retiro preventivo de 40.000 botellas de vino chileno tras detectar la presencia de citrato de cobre, un aditivo permitido bajo normas internacionales y autorizado en Chile, pero no habilitado por la legislación japonesa.
El martes 17 de febrero, la empresa de bebidas japonesas Mercian anunció el retiro voluntario de 40.000 unidades de vino chileno por contener citrato de cobre, un aditivo alimentario cuyo uso está permitido en Europa y América, pero no en el archipiélago.
Esta sustancia es utilizada en enología para corregir defectos organolépticos vinculados a compuestos sulfurados que pueden desarrollarse durante la fermentación o el almacenamiento. Su uso está contemplado por la Organización Internacional de la Vid y el Vino (OIV) y es legal en diversos países productores, incluido Chile, bajo límites técnicos definidos.
De acuerdo con la comunicación oficial, el retiro responde exclusivamente al cumplimiento de la normativa alimentaria japonesa. No se reportaron incidentes de salud asociados al consumo, pero la empresa optó por sacar los lotes del mercado para ajustarse a los requisitos locales.

Los productos involucrados corresponden a Frontera Sparkling Rosé, Frontera Ice Rosé -en formato lata- y Frontera Rosé, elaborados por Viña Concha y Toro, una de las principales exportadoras de Chile.
La agencia de noticias Kyodo indicó que los tres productos comenzaron a comercializarse en el archipiélago en 2024. Hasta la actualidad se vendieron 620.000 unidades en el mercado nipón, y las 40.000 estimadas que quedan en circulaciónse serán las que se retiren.
La situación evidencia cómo un producto que cumple con los estándares del país de origen puede enfrentar barreras en destino debido a diferencias en la aprobación de aditivos. Japón mantiene una de las regulaciones más estrictas en materia de ingredientes permitidos, especialmente en alimentos y bebidas importadas.
Japón, mercado clave de los vinos chilenos
Para la industria vitivinícola chilena, el mercado japonés representa una plaza estratégica en Asia, tanto por volumen como por posicionamiento de marca, siendo su cuarto destino de exportación con ventas que superan los US$103 millones anuales.
Ese es el motivo por el cual, la empresa decidió hacer el tetiro voluntario, buscando proteger la imagen de marca y evitar sanciones mayores.
Advertencia para el sector exportador
El comercio agroalimentario internacional opera bajo una compleja red de normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias. En este escenario, la verificación previa de cada componente utilizado en la elaboración se vuelve un factor clave para evitar contingencias que puedan afectar la reputación o el acceso a mercados exigentes.
Más allá del impacto puntual del retiro, el caso funciona como advertencia para el sector exportador regional: la competitividad no solo depende de precio y calidad, sino también de una gestión rigurosa del cumplimiento regulatorio en cada país destino.
Fuentes: Agencia Kyodo y Agrolatam.com









