Qué son los ríos atmosféricos y porqué cumplen un rol clave en el ciclo hidrológico de los Andes

La inauguración del ciclo académico de la Academia Argentina de la Vid y el Vino se llevará a cabo con una charla sobre el fenómeno atmosférico responsable de proveer parte de los recursos hídricos en la cordillera de los Andes, los «ríos atmosféricos». La actividad será el 30/4 a las 18.30 en el SUM del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) de la ciudad de Mendoza y estará a cargo del Dr Maximiliano Viale, investigador del Conicet en el Instituto de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales. La participación es sin costo pero con previa reserva.

Los ríos atmosféricos son largos corredores de vapor de agua que viajan por la atmósfera, principalmente sobre los océanos. En zonas montañosas como los Andes cumplen un rol clave en el ciclo hidrológico, porque aportan humedad para lluvias y nevadas intensas.

En la Patagonia y Cuyo son los principales proveedores de agua, pero también pueden provocar inundaciones y crecidas de ríos.

Para explicar este fenómeno el jueves 30 de abril a las 18.30 hs., la Academia Argentina de la Vid y el Vino invita a una charla del Dr Maximiliano Viale, investigador del Conicet en el Instituto de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla, Conicet-UNCuyo-Gobierno Mendoza), en el SUM del INV (Av. San Martín 430, Mendoza ciudad). Modera: Lic. Roberto González.

La actividad no tiene costo pero se debe hacer reserva al e-mail: secretaria.aavv@gmail.com

«Combustible para la ocurrencia de lluvias y nevadas»

Hay fenómenos meteorológicos que no se ven, pero condicionan de manera decisiva la vida en una provincia. En Mendoza, uno de ellos viaja miles de kilómetros por la atmósfera, transporta humedad desde zonas tropicales y, cuando encuentra la cordillera de los Andes, puede convertirse en lluvias, nevadas intensas e, incluso, provocar crecidas de ríos e inundaciones. Se trata de los ríos atmosféricos, largos corredores de vapor de agua que cumplen un papel central en el equilibrio hídrico de Cuyo y de buena parte del sur de Sudamérica.

Maximiliano Viale los define como estructuras dinámicas, transitorias y decisivas para entender por qué hay años de abundancia y otros de fuerte escasez de agua. “Los ríos atmosféricos juegan un rol fundamental en la cordillera porque son el combustible para la ocurrencia de las lluvias y nevadas más intensas: son los principales reguladores de los recursos hídricos en el sur de Sudamérica”, según el investigador esto se produce porque el vapor necesita ascender para convertirse en lluvia o nieve, y la cordillera favorece ese mecanismo, “Para que el vapor de agua se transforme en lluvia o nieve, dependiendo de la altura, necesita ascender en la atmósfera, mecanismo que es ayudado por la elevación del terreno de la cordillera”.

Viale describe ese proceso como un “choque” contra el relieve andino, que fuerza el ascenso del aire húmedo y acelera la condensación y el crecimiento de partículas líquidas y sólidas. “En otras palabras, los ríos atmosféricos son como un chorro fuerte de vapor de agua que impacta contra la cordillera y se ve obligado a ascender sobre la ladera chilena. En ese ascenso orográfico se favorece el pasaje del vapor a gotas y cristales que terminan por precipitar en la cordillera». 

El proceso de “descubrir” los ríos atmosféricos se construyó con nuevas herramientas y observaciones, primero con modelos numéricos-físicos y después con imágenes satelitales. A fines de los años noventa, científicos de Estados Unidos identificaron, mediante simulaciones numéricas de la dinámica de la atmósfera, que el 90% del transporte de vapor de agua desde las zonas fuentes, en los trópicos, hacia zonas sumideros, en los extra-trópicos, se da en corredores largos y angostos con fuerte transporte, no permanentes (transientes). Es decir que existen por momentos (durante 2-3 días), son dinámicos y, a diferencia de los ríos terrestres, no siempre están fluyendo por un mismo lugar.

Posteriormente, en los años 2000, la aparición de productos satelitales que infiere el contenido de vapor de agua en toda la columna vertical de la atmósfera permitió visualizar muy claramente dichos corredores o plumas de humedad transientes sobre los océanos (donde el satélite puede hacer dicha estimación).

Según el investigador, algo que refleja lo reciente de este campo de estudio, es que la comunidad científica tardó varios años en acordar una definición formal para este fenómeno: “Su definición precisa se establece recién en 2017 en el glosario de la sociedad americana de meteorología, después de algunos años de discusión científica, lo cual también demuestra su reciente descubrimiento (no existencia)”.

Para estudiar estos episodios, el primer paso es poder detectarlos de manera consistente, algo que no siempre es sencillo por su carácter dinámico y transitorio, “Existe un proyecto para comparar diferentes metodologías de detección, denominado Atmospheric River Tracking Method Intercomparison Project, en el cual participo ya que desarrollé un algoritmo de detección de ríos atmosféricos en el océano Pacifico Sur y que llegan a la costa de Chile y los Andes”, comentó Viale.

Otro aspecto que destaca es que si bien los ríos atmosféricos son una componente del ciclo del agua, el mismo fenómeno puede generar daños y la diferencia depende de su intensidad y duración “Mientras más fuerte es el transporte de vapor de agua y más tiempo dura, más riesgoso es un río atmosférico porque tiene el potencial para producir lluvias muy abundantes, y por ende crecidas, desbordes de ríos e inundaciones”. En este sentido, en IANIGLA han desarrollado un sitio web con pronósticos de ríos atmosféricos para Sudamérica que pueda ser de utilidad para los pronósticos y alertas de los Servicios Meteorológicos de  Argentina y Chile, y otras instituciones.

Además el calentamiento global podría acentuar esta problemática “El calentamiento del planeta incide en los ríos atmosféricos porque, a mayor temperatura en la atmósfera, mayor es la cantidad de vapor de agua que puede contener la misma sin que sature y deba condensarse (transformarse a agua líquida o sólida)”, explica Viale. “En consecuencia, si la atmósfera se calienta con los años, potencialmente los ríos atmosféricos podrían contener y transportar mayor vapor de agua. Por otro lado, con el calentamiento global estarían siendo menos frecuentes en las latitudes de la cordillera de Mendoza, lo cual ha generado el período de megasequia desde 2010 aproximadamente. En suma, podrían ser menos frecuentes pero más intensos en el futuro”, concluye.  

Fuente: Conicet