El responsable de la Planta Piloto de vinos del INTA Mendoza, Santiago Sari, presentó su investigación «Uso de sarmientos de vid como alternativa enológica para crianza de vinos blancos Chardonnay«, que evaluó el potencial enológico de los sarmientos de vid como alternativa sostenible. Los resultados detectaron altos niveles de estilbenos y flavonoles, superiores a los reportados internacionalmente, demostrando además que los sarmientos son una fuente natural relevante de trans-resveratrol con potencial aplicación alimentaria y farmacéutica.
Cada año, en el mundo se desechan por hectárea de vid más de 2 toneladas de residuos orgánicos, y el material vegetal resultante de la poda de la vid constituye el principal residuo de la industria vitivinícola y tiene propiedades bioestimulantes y bioplaguicidas.
Pero sus propiedades van más allá, y para demostrarlo el ingeniero agrónomo Santiago Sari -responsable de la bodega experimental del INTA EEA Mendoza,– llevó a cabo una investigación que analizó su potencial como madera alternativa de uso enológico y cuyos resultados fueron presentados el 21 de mayo como trabajo final de la Especialización en Enología que dictan conjuntamente la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo con la Facultad Don Bosco de Enología y Ciencias de la Alimentación de la Universidad Católica de Cuyo.

Dirigido por Martín Fanzone y Marcos Maza, el estudio «Uso de sarmientos de vid como alternativa enológica para crianza de vinos blancos Chardonnay», sometió un vino Chardonnay a diferentes tratamientos con chips de sarmientos, radiación microondas y controles comparativos, permitiendo caracterizar por primera vez la composición química de sarmientos de cinco variedades cultivadas en Argentina.
De las variedades estudiadas, los chips sin tostar de Bonarda, Torrontés y Aspirant Bouchet mejoraron la composición fenólica y el color de los vinos, posicionando esta tecnología como una alternativa económica, innovadora y sustentable para producir vinos blancos de alta calidad.
Los resultados detectaron altos niveles de estilbenos y flavonoles, superiores a los reportados internacionalmente, demostrando además que los sarmientos son una fuente natural relevante de trans-resveratrol con potencial aplicación alimentaria y farmacéutica.
Puntualmente en vinos Chardonnay, el empleo de chips combinados con microondas incrementaron los niveles de fenoles totales (43%), flavonoides (79%) y la saturación del color, en comparación con los controles. Asimismo, la intensidad de color de los vinos aumentó drásticamente (<100 %) con estos tratamientos.
De este modo el INTA Mendoza aporta una vez más, una investigación que promueve sustentabilidad, agregado de valor e innovación tecnológica para la vitivinicultura regional.
Un trabajo que posiciona a la Ciencia y la Tecnología como motores fundamentales del desarrollo productivo, la innovación y el futuro de la vitivinicultura y la enología de Mendoza.
¡Felicitaciones Santiago Sari!









